Blogs: Papelones

💬

Ella

Nos conocimos desde antes de poder pronunciar palabras o formular oraciones. Ella aparece en las fotografías de mi primer cumpleaños y yo aparezco en las de su bautizo celebrado en la Catedral del Viejo San Juan. Hemos sido cómplices por casi tres décadas. Hermana de la familia escogida.

Como hermanas, hemos recorrido la seca y la meca. Nuestro anecdotario desborda los límites de cualquier extensión. Juntas tomamos la decisión de guardar las barbies en una caja; sustituir los juguetes por navajas de afeitar y kits de maquillaje… Batallamos el espinoso camino de la pre-adolescencia y sobrepasamos los pesares de la adolescencia. La adultez temprana la asumimos sin reparos: la una siempre al lado de la otra.

Y claro, no faltaron las peleas y reconciliaciones. Recuerdo que cuando hicimos nuevos amigos, los reclamos fueron exhaustivos. Como no existían los mensajes de texto, nos enviábamos cartas. Superamos esa etapa rocosa al descubrir que siempre seríamos constantes. A fin de cuentas, formamos parte de una simbiosis extraña: aunque diferentes, en el fondo somos muy parecidas.

Llegó anteayer a casa, cargada de regalos de parte de ella y de su madre. El inventario de cosas incluía desde una yunta de pasteles de masa y cerdo, un jabón de eucalipto natural, una lata de café, hasta una preciosa bufanda elegante acompañada por un suéter para la temporada de otoño. En fin, me trajo un pedacito de casa.

Nos sentamos a hablar y ponernos al día. Por más que nos hayamos mantenido en contacto durante seis años por medio del whatsapp, el skype y las redes sociales, nada sustituye la experiencia de vernos en persona. Hablamos de nuestros trabajos, de Puerto Rico, de Nueva York, de los amigos en común, de la familia, de las preocupaciones, del futuro incierto…

Al compás de varias cervezas, burlamos las leyes naturales que insisten en la irreversibilidad del tiempo. Sospecho que la naturaleza de las memorias no caben dentro de los parámetros de la física. Conversar con ella siempre me produce una sensación extraña. Es el contraste entre reconocer el paso de los años y al mismo tiempo, sentir que el tiempo se ha detenido: somos adultas y niñas de nuevo.

Al terminar la conversación me sentí como si nunca me hubiera ido de Puerto Rico o como si ella siempre hubiese estado aquí en Nueva York. Así somos las hermanas.

 

💬Ver comentarios