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El líder abusivo vs. el buen pastor

El líder abusivo vs buen pastor

Nota: Tercero de una serie sobre el tema del abuso espiritual, término adoptado por teólogos cuando ocurre acoso moral en el contexto religioso.


 

Johnson y Van Vonderen, autores del libro El sutil poder del abuso espiritual,  ofrecen unas guías que permiten diferenciar entre lo que es abuso espiritual y lo que no.

Por ejemplo, no debe ser considerado abuso cuando un líder que tiene la responsabilidad de tomar decisiones, usa su buen juicio para hacer una elección que va en contra de la opinión de otros. Lo abusivo de su parte sería utilizar el hecho de que alguien no asintió con él, para entonces devaluar la espiritualidad de esa persona.

Tampoco es abusivo confrontar a un hermano cuando está en pecado, siempre y cuando no se haga para avergonzarlo ni desacreditarlo, sino para ayudarlo a sanar y restaurarlo. Así por el estilo, no deben catalogarse como abusivas ciertas prácticas cuyo fin, aunque sea contrario el punto de vista del feligrés, sea para edificar, sanar o restaurar.

En esencia, como dicen Johnson y Van Vonderen, la diferencia entre el sistema abusivo y uno que NO es abusivo, es que a pesar de que los comportamientos que lastimen y hieran a los miembros de la congregación pueden ocurrir en ambos ambientes, en el sistema abusivo no se  permite ni se tolera que se hable de problemas, sufrimientos o abusos. De hecho, en ocasiones esa es una de las señales de que podrías estar en un sistema abusivo, o uno que puede convertirse en abusivo.

Debido a esto, que no puedes señalar lo que está mal o es incorrecto, no puede haber sanidad ni restauración. No hay ayuda a la víctima del maltrato, sino todo lo contrario; se le culpa por haber señalado el problema, o en otras palabras, se victimiza de nuevo. En muchos casos se  esconde el problema. Y lo peor es que se han escondido delitos, como el abuso sexual y la pederastia.

Reconociendo que ninguna congregación es perfecta y que todas están compuestas de personas que se relacionan entre sí, es lógico esperar que en algún momento surjan conflictos, malentendidos y hasta crisis, como en toda relación. Pero un liderato que reconoce su error y empieza a enmendarlo, muestra madurez. Lo saludable no es ni esconder el problema ni caer en negación, sino afrontarlo, pero con un fin restaurador.

Hay que tener cuidado porque a no ser que se trate de un patrón o conducta repetitiva, por un incidente aislado no se le puede poner el sello de abusador a un líder. Obviamente hay situaciones que no se deben permitir ni siquiera una sola vez, como que un líder golpee a un miembro, o un acto lascivo o violación.

El líder genuino vs. el abusador

¿Pero cuál es la diferencia entre un verdadero líder espiritual y uno abusivo? Veámosla a la luz de la Palabra de Dios y lo que dicen autores contemporáneos. Luego, analicemos las características del líder abusivo, con algunos ejemplos.

Tomando el mejor modelo, el de Jesús, vemos que en Juan 10:11 el Señor dice que el buen pastor da su vida por las ovejas. En el sentido literal, ¿qué mayor muestra de amor que alguien que sacrifica su vida por la de otros? Fue precisamente lo que hizo Cristo en la cruz para redimir a la humanidad.

Pero en mi opinión, cuando Jesús dijo “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”, creo que también se refería a ese líder que se desvive por sus miembros, para ayudarlos, cuidarlos, animarlos, alimentarlos, equiparlos, dirigirlos y sanarlos. En otras palabras, da lo mejor de su vida, porque ha entendido que el llamado de Cristo es a servir, no a ser servido.

Frank Damazio, autor del libro Claves efectivas para el liderazgo de éxito, expone en el mismo que el ‘hombre clave’ sirve a otros con la motivación correcta, tratando de desarrollar el potencial de esa persona. Damazio, precisamente destaca el carácter de siervo que debe tener el líder y expone lo siguiente:

“Él tiene que guiar por relación, nunca por imposición. Nunca debe demandar obediencia o sumisión. Él debe demostrar cuidado consistente, amor, y servicio a todos aquellos con quienes trabaja. El hombre clave guia por apoyo más bien que por control. Él debe siempre dar de sí mismo, en vez de tomar para sí mismo. Este estilo de liderazgo desarrolla potencial en otros. El lider siervo permite que una atmósfera de amor llene el equipo de líderes, rechazando manipulación, dominación o explotación de otros”(5).

Todavía recuerdo las palabras de Sylvia a otra dama de la congregación. “Tienes que andar más conmigo y ser como yo. Veo que te estás juntando demasiado con Luz Elena y ella tiene un espíritu malo que se los va a pegar”. Increíble que Sylvia se expresara así de su propia amiga, y que además lo hiciera a sus espaldas.

En esa breve sinópsis de lo que es un líder siervo, podemos ver que al final Damazio concluye mencionando unas prácticas que describen la contraparte del verdadero obrero: el líder abusivo, que estudiaremos a continuación.

Ezequiel 34:2-8 describe bien al líder o pastor que abusa de su autoridad, como lo vemos en la versión Palabra de Dios para Todos (PDT).

“¡Oigan, pastores de Israel, que solo se han estado cuidando a sí mismos! ¿No se supone que los pastores cuidan el rebaño? ¡Ustedes se comen el queso, usan la lana y matan a las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño! No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la que está herida. No van a traer a la que se descarría ni buscan a las perdidas, ¡sino que abusan de su autoridad y las dirigen con crueldad! Las han dispersado sin pastor, así que ellas se han convertido en presa de los animales salvajes. Mis ovejas andan descarriadas por los montes y colinas. Han sido dispersadas por toda la faz de la tierra, y nadie las ha ido a buscar”(6).

Vemos que en el mensaje de Dios por medio del profeta Ezequiel, se condena el abuso de la autoridad. Y como expone Ronald M. Enroth en su libro Churches that Abuse, el líder abusador está orientado en controlar, y utiliza la culpa, el miedo y la intimidación para manipular a los miembros de una congregación y mantenerlos a raya.

En el caso de Sylvia, experimentamos esto de primera mano. Unos meses después de que Luz Elena se marchó de la iglesia que pastoreaban su amiga y esposo, en una reunión dominical Sylvia tomó el micrófono para hablar a la congregación acerca de lo triste que Dios estaba. “Puedo verlo llorando”, dijo dramatizando su dolor, e intentando llorar aunque no se vieron brotar lágrimas de sus ojos. Pero de pronto, sus palabras se tornaron duras y severas, tal y como Luz Elena había advertido al hablar de sus estados de ánimo cambiantes.

Su rostro lucía desencajado y las órbitas de sus ojos parecían salirse de su base. En su mensaje dio la idea de que la congregación tenía unos enemigos, y entonces citó el libro del profeta Jeremías, 1:8-10:

“No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”(7).

Lo sorprendente fue el énfasis colérico y a voz en cuello de las palabras arrancar, destruir, arruinar y derribar. Como preámbulo a ese mensaje, la misma mañana había estado orando casi a gritos, pidiéndole a Dios, “¡házlos añicos!”, “¡házlos añicos!”. Sabíamos a quiénes iban dirigidos esos comentarios, pues su liderato había sido confrontado y ella se sentía amenazada.

Una actitud muy distante del Dios de amor y de la gracia que nos habla la Biblia. Me pregunto qué hubiera ocurrido con la mujer adúltera si Jesús le hubiera hablado de esa manera que lo hizo Sylvia. O con Zaqueo y tantos otros pecadores con quien Jesús se relacionó. Si bien es cierto que a todos les señaló su vida pecaminosa, siempre lo hizo en amor. Y tal fue su gracia y su amor, que el resultado automático por parte de esas personas, fue obediencia y arrepentimiento, reconociendo su error.

Dios sigue siendo el mismo hoy. Pero líderes abusivos y legalistas te presentaron un Dios cruel e implacable, y te engañaron. El verdadero Dios de la Biblia te corrige porque te ama, pero no te  humilla ni te condena. Te sigue esperando con brazos llenos de amor y quiere abrazarte y sanar esas heridas que otros causaron.

La semana que viene veremos más características del líder abusivo.

Tomado de la tesis El velo de la iglesia ante el abuso espiritual, como requisito de grado para Vision International University of Florida (2011)

 


(5) Claves efectivas para el liderazgo de éxito – Frank Damazio – City Bible Publishing 1993 – Página 117
(6) La Biblia versión Palabra de Dios para Todos – Centro Mundial de Traducción de la Biblia 2005
(7) La Biblia versión Reina Valera 1960 – Broadman & Holman Publishers

 

Otras entradas de la serie:
  1. Características del acosador
  2. Autoridad para proteger, no para abusar
  3. Servidores, no jefes
  4. Lobos con la oveja débil
  5. Bullying en la casa de oración
  6. Ciegos aunque vean
  7. Testigos del maltrato
  8. Cristianos, ¿indiferentes?
  9. Tiempo de celebrar la sanidad
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