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El boxeo solo le dejó recuerdos a Melissa





En el boxeo, solo unos pocos quedan ricos y con el futuro asegurado incluso después de terminar una exitosa carrera que incluya varios campeonatos mundiales en el boxeo profesional.
Ese no es el caso de Melissa del Valle, la retirada peleadora neoyorquina de abuelo puertorriqueño que en su carrera, de 1997 a 2007, amasó un récord de 30-6-1 y 12 nocauts que incluyó campeonatos en las 122, 126 y 130 libras (dos veces), después de haber sido dos veces campeona de los Guantes Dorados en Nueva York y una vez campeona nacional en el aficionismo.
Pero a pesar de que estuvo ligada promocionalmente por un tiempo a Don King y era una peleadora muy popular, con un estilo de gran boxeo y movimientos que provocaba comparaciones con Macho Camacho, Melissa no le sacó mucho al boxeo.
“Mis bolsas no eran grandes”, dijo recientemente Melissa, quien cuenta con 50 años y vive sola en New Jersey, donde cumple con dos trabajos para poder sobrevivir en estos tiempos del coronavirus.

 

En su época como campeona.

 


“Ganaba $5,000, $7,000… una vez me dieron $25,000, pero fue en una cartelera benéfica”.
“Cuando terminé mi carrera no me quedó nada, porque todo el tiempo yo tenía que estar pidiendo prestado para poder vivir, además de que tenía un trabajo”.
Aun así, fue exaltada en 2017 al Salón de la Fama del Boxeo de Florida -estado en el que vivió unos cinco años durante su carrera-, y posee un logro que será difícil de igualar: es hermana del otrora campeón semicompleto de la AMB, Lou del Valle, por lo que forman la única pareja de hermano y hermana en ganar cetros mundiales en la historia del boxeo.
Y hasta pudo haber tenido otro logro increíble: durante más de 10 años estuvo casada con Craig Salamone, quien en su momento fue un prometedor peso completo del Bronx que ganó sus primeras 11 peleas, por lo Melissa potencialmente pudo haber sido la primera campeona mundial cuyo hermano y esposo también poseían coronas titulares.
“Pero aunque estuvimos casados mucho tiempo al final la relación con Craig no terminó bien y él se fue al ejército”, dijo Melissa.
Su primer deporte, sin embargo, fue el baloncesto y fue una destacada jugadora en la Universidad de Alabama.

 


“De hecho, lo que yo practicaba siempre era el baloncesto hasta que, buscando mejorar mis relaciones con mi hermano mayor Lou -con quien no me llevaba bien- busqué que él me ayudara a aprender a boxear”.
“A los seis meses ya yo había aprendido y nos fuimos por rumbos diferentes, aunque él fue quien me empujó a que peleara en los Guantes Dorados -que por primera vez se hacían para mujeres- porque él nunca los había podido ganar”.
A Melissa, quien en sus primeras peleas se hacía llamar Melissa Salamone por el apellido de su esposo, se le conoció como Honey Girl, como consecuencia del apodo de Honey Boy que tenía Lou por su habilidad para esquivar golpes, aunque también era un fuerte pegador y en 1998, en una pelea unificatoria con Roy Jones, Jr., a la sazón campeón semipesado del CMB, se convirtió en el primero en enviarlo a la lona antes de perder por decisión unánime.
Lou actualmente entrena boxeadores en Nueva York con bastante éxito: “Bueno, ahora mismo no, porque está encerrado en cuarentena”, dijo Melissa, “pero nos hablamos todo el tiempo por teléfono”.

Fue exaltada al Salón de la Fama de Florida en 2017.

Y Melissa también se mantiene en contacto con la mayagüezana Belinda Laracuente, una de las mejores peleadoras de su época y su gran amiga, que aun vive en la Florida.
“Ella me llama a cada rato y me dice ‘viejita’ pero yo casi nunca la puedo atender porque estoy muy ocupada con mis trabajos”, dijo.
Irónicamente, a pesar de la estrecha amistad que existía entre ellas, Melissa terminó haciendo ante Belinda la última pelea de su carrera el 15 de junio de 2007 en Las Vegas: una derrota a 12 asaltos por el cetro junior welter de la Global Boxing Union.
“No sé si se puede llamar pelea”, dijo Melissa. “Yo no quería pelear porque a Belinda me la pusieron en el último momento, cuando se suponía que yo iba a pelear con otra… pero de todos modos ella nunca había ganado un título mundial y me alegré por ella”.
Años antes, en 2000, en la cartelera estelarizada por la pelea de Félix ‘Tito’ Trinidad con David Reid, Belinda había tenido la oportunidad de pelear con la querendona de Don King, Christy Martin, sufriendo una controvertida derrota por decisión mayoritaria en una pelea que muchos le vieron ganar.
“Yo siempre quise pelear con Christy, desde que éramos aficionadas, y ella siempre me huyó”, dijo Melissa. “De hecho, yo creo que Don King me firmó sencillamente para bloquearme y para que nunca peleara con ella”.

 

Su hermano, el excampeón mundial Lou del Valle.


Actualmente, Melissa trabaja en las mañanas desde su casa con Bristol Myers Squibb y en las tardes lo hace en persona en Integra Life Science, dos empresas farmacéuticas, y no sigue mucho el boxeo femenino moderno.
“No puedo ver mucha televisión, porque siempre estoy trabajando”, dijo, “y nunca fui persona de ver mucho boxeo o de analizarlo mucho”.
“Pero sé que hay buenas peleadoras -como Amanda Serrano- pero me parece que el boxeo femenino es menos popular que antes, cuando había peleadoras como Christy Martin, Laila Ali y muchas otras a las que la gente les interesaba ver”.
“Y me parece que hoy en día ganan poco… las que pelean en las MMA (Mixed Martial Arts) ganan mucho más”.

 



El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

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