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El gozo de Dios me da fuerza

Dios es tan maravilloso, que aunque un día lastribulaciones de la vida nos desanimen, al otro día su gracia nos reconforta ynos anima a seguir en pie y hacia adelante.

En la Biblia no dice por ningún lado que nuestra vidasería color de rosa. Pero es lamentable que en algunas vertientes delcristianismo se ha enseñado incorrectamente que si usted le sirve a Dios, notendrá nunca ningún problema.

Obviamente a nadie le gustaría enfrentar crisis,tragedias, enfermedades, escasez, ni ninguna otra clase de tribulación. Pero enJuan 16:33 el mismo Jesús advirtió “Les he dicho todo lo anterior para que enmí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; peroanímense, porque yo he vencido al mundo”.

Sepan que ese mensaje estaba dirigido no a personasincrédulas. Jesús le estaba hablando a sus discípulos, y por lo tanto, nosaplica a todos los que en Él creemos. Por seguir a Jesús no necesariamente lecaeremos bien a todo el mundo. Al contrario, Jesús sabía que habría persecusión,burla y más. A eso añádale los problemas que agobian a cualquier persona, comolos que mencioné en el párrafo anterior.

Pero el Señor también prometió que siempre estará connosotros. Y aunque por momentos nos sintamos débiles, Él es quien nos da elpoder para continuar el camino. Pablo el apóstol reconoció esto, y por eso fueinspirado para escribir en 2 Corintios 4:7 que “Por eso tenemos este tesoro envasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y node nosotros”.

Si en cada uno de nosotros radicaran todas lashabilidades, capacidades y talentos necesarios para hacerlo absolutamente todo,no solo nos haríamos orgullosos, sino que pensaríamos que en nosotros radica elpoder para lograr cualquier cosa que nos propongamos. Es sin tener todos lostalentos o aptitudes, y algunas personas se han llenado de prepotencia al puntode menospreciar a su prójimo y a Dios, imagínese si cada persona tuviera todolo necesario y no necesitara de su hermano, de su vecino, del prójimo engeneral. No existiría entonces relación ninguna entre los seres humanos porquecada quien sentiría que no necesita de nadie para subsistir o tener éxito en la vida.

Es natural que en ocasiones la frustración o desilución vengan a nuestra vidapor distintas situaciones, ya sean fracasos del pasado, o por los mismosproblemas. Pero también, para el que se ha colocado en las manos de Dios yprocura cobijarse bajo su voluntad, habrá la certeza y la confianza de quedespués de cada tormenta llega el tiempo de calma. Y no solo eso, sino quesentirá la inigualable sensación de paz que solo Dios da y que sienten aquellosque independientemente de sus circunstancias, pueden conservar la corduraporque saben que tienen un Padre que les guarda. No es que neguemos la realidad de los problemas, ni escondamos nuestras crisis. Dios lo que quiere es nuestra transparencia.

Es como ese niño o niña que luego de darse una caída,corre a los brazos de papá o de mamá a obtener el consuelo porque a pesar deldolor físico, sabe que en esos brazos encontrará paz. El dolor quizás no sequitará rápido, pero al menos será consolado. El niño no está escondiendo su problema (el golpe), sino que corrió a papá a buscar consuelo.

O como el infante que aun sin saber nadar, se lanzadesde el borde de la piscina a los brazos de su progenitor dentro del agua,porque sin saberlo, está confiado en que papá lo atrapará y no lo dejaráhundirse.

Esa seguridad, es la que nos da la paz de Cristo. Por eso comencé este blog haciendo la diferencia entre el desánimo que prococan las crisis, y las fuerzas nuevas que Dios nos da en su gracia. Aunque a veces me he sentidotriste o preocupado por alguna situación, Dios en su amor me recuerda que cadadía sus misericordias son nuevas y que más adelante hay una solución. Y si nola hay, comoquiera ahí estará Dios conmigo.

Por eso la palabra declara en Nehemías 8:10 que elgozo del Señor es nuestra fortaleza. Y es que esa seguridad que nos da saberque Dios nos defiende, que no nos abandona y que está ahí para ayudarnos o paraacompañarnos en nuestra tribulación, es lo que nos hace sentir paz. Eso producelibertad. Porque quien siempre anda esperando el resultado que se ha propuesto,y no da espacio ni siquiera a los errores, o a que el resultado no sea elesperado, vivirá siendo un esclavo. No se trata de ser perezosos y caer en conformismo, sino de reconocer que somos humanos y podemos equivocarnos. 

Por ejemplo, las personas obsesivas con laperfección, viven en ansiedad y son hasta sufridas, porque no aceptan otra cosaque el resultado que se empeñaron lograr. En cambio, el que más allá de la circunstancia,descansa en los brazos de Dios, es libre y vive sin ansiedad. Porque no dependede resultados. Porque cuando tenemos la certeza de que Él nos guarda, y de queen Él, tarde o temprano, estaremos bien, los resultados no son los que nos hacenfeliz.

Nos llena su presencia, y esa certeza de que en algúnmomento, aunque tarde, todo estará bien. Y aunque vengan problemas y tormentas,en su momento, Él calmará las aguas y la tempestad.

Por eso cuando nos sentimos tristes o preocupados,solo tenemos que recordar las veces que ya el Señor nos ha socorrido.

Concluyo con Salmos 40:1-5“Con paciencia esperé que el Señor  me ayudara, y él se fijó en mí y oyó miclamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis piessobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. Me dio un cantonuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que élhizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor . Ah, qué alegríapara los que confían en el Señor , los que no confían en los orgullosos ni enaquellos que rinden culto a ídolos. Oh Señor mi Dios, has realizado muchas maravillas a nuestro favor. Son tantos tusplanes para nosotros que resulta imposible enumerarlos. No hay nadie como tú.Si tratara de mencionar todas tus obras maravillosas, no terminaría jamás”.

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