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Carta Abierta a hijos de Borinquen

Más que una camisa, unos pañuelos de cuadritos, las medias o ropa interior; los Padres merecen y necesitan algo más. He escuchado muchas historias donde Padres abandonados u olvidados por sus hijos, algunos estando enfermos, no tienen el Cuido que merecen. En ocasiones uno de los hijos o hijas, son los que asumen la responsabilidad.

Sobradas son las excusas que oímos de hijos ocupados o que residen en otros Pueblos, o fuera del País. Es como quien tiene una enfermedad y no lo acepta, no se cuidan, no buscan alternativas para mantenerse en niveles adecuados de la química de su sangre. Quien no se cuida así mismo, menos va a cuidar de otros. Son muchos los Casos conocidos.

Las camisas, medias y pañuelos junto con una buena billetera marrón, son bien recibidos. La canasta de frutas frescas, también es bien recibida. Lo que escucho a diario es, la necesidad de ayuda y compañía que muchos Padres de Borinquen necesitan, algunos, con urgencia.

Son los Padres los que siempre dicen presente, cuando hay necesidades en los hijos, son los que desde que nacieron le dieron Cuidos y Mimos, les educaron y colaboraron en la adquisición de conocimientos.

Algunos hijos son olvidadizos, no recuerdan los Cuidos y Mimos recibidos, los obsequios, la mano, las amanecidas cuando la enfermedad les visitó.

Un anciano me narraba como su hijo de vez en cuando y de cuando en vez, se asomaba por la ventana y preguntaba cómo estaba, tan siquiera disponía tiempo para entrar, estaba apurado, siempre apurado. La salud de ese Padre no es buena, conduce su carro a las Citas médicas y Terapias, casi sin poder, poniendo en riesgo su Vida y la de los demás.

El próximo domingo 18 Celebramos el Día de los Padres en Puerto Rico. Invito a los hijos de la Isla del Encanto reflexionar en una introspección sincera y se den una puntuación real en cuanto a: Cuido, Ayuda, Apoyo y Compañía, que ofrecen a su Padres.

Pudiesen haber bombillas que reemplazar en la casa, neveras que requieren limpieza interna, patios con hojas por recoger, documentos que requieren ser clasificados y archivados, bigotes esperando por un arreglo, cabellos en espera de un blower, bombillas de los carros para reemplazar, uñas de los pies esperando ser recortadas… o simplemente, oídos dispuestos a escuchar, aunque sea la misma letanía, las mismas historias, los mismos recuerdos. Compañía!

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