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Trump crea el task force económico y guías para abrir la economía

La recomendación de la ex secretaria de la Casa Blanca bajo la administración de George W Bush, Dana Perino, fue aceptada por el presidente de EEUU, Donald Trump. Creó un task force económico y unas guías para reabrir la economía. Opening Up America Again, Abriendo a América otra vez, es el nombre que da a las guías que divide en tres fases.

Trump sabe que mantener la economía cerrada implicaría más muertes de las que ocurrirían por causa del coronavirus. No se puede esperar un año y medio o más por el surgimiento de una vacuna, pues la economía no aguantaría y los perjuicios comprometerían más vidas de las que se quiere salvar con los toques de queda y cierres. Para mantener los recursos de salud y la capacidad para responder ante una emergencia es necesario una economía fuerte.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es consciente de esta realidad. Por eso, se resiste a cerrar la economía y enfrenta a los asesores en salud. Una cosa es el peritaje en materia epidemiológica y otra en materia económica. Un presidente debe considerar ambos aspectos y ver la relación entre ambos.

En EEUU, Trump no tiene apoyo del ala demócrata en el Congreso ni de la mayoría de la prensa, pero en el Partido Republicano y en la opinión pública en general sí hay preocupación por los efectos negativos de una economía cerrada. Los pequeños y medianos comerciantes necesitan volver a operar. Millones de trabajadores quieren regresar a sus empleos. De lo contrario, los toques de queda y los cierres acabarán con la clase media, con los comerciantes y provocará un desempleo masivo.

No es aceptable que en nombre de atender la emergencia por la pandemia del coronavirus se destruya a sectores y a clases económicas, y se ponga en riesgo la movilidad social. Ninguna economía aguanta un cierre indefinido.

En respuesta a esta preocupación, las guías trazadas por la Casa Blanca permiten la operación de algunos sectores económicos en la primera fase de apertura de la economía. Mantiene el rigor en cuanto a higiene y distanciamiento social, pero sin los toques de queda.

La ejecución de estas guías necesita de la cooperación de las empresas, de las comunidades y de los gobernadores de los estados. Por esto, Trump se reúne o conversa vía telefónica con los líderes de estos sectores. Aunque no goce del apoyo de los congresistas demócratas ni de la mayoría de la prensa, el sentido común se impone a los intereses político partidistas y electoralistas.

Los gobernadores de la mayoría de los estados, incluso demócratas, saben que no pueden aguantar mucho tiempo con una economía cerrada. Habrá uno que otro, como la gobernadora demócrata por el estado de Michigan, Gretchen Whitmer, que pondrá trabas, pero los mismos ciudadanos le reclamarán que ceda.

Una de las trabas para la recuperación económica es la movida de la presidenta de la Cámara Baja federal, Nancy Pelosi, de impedir que se asignen más fondos al Paycheck Protection Program (PPP), el programa de préstamos para la protección de nómina que asiste a pequeñas y medianas empresas con el fin de retener empleos. Es más costoso para el gobierno federal y para los contribuyentes tener un desempleo alto y asistir con servicios de bienestar social a los desempleados, que asignar fondos para mantener a las empresas operando con la condición de que retengan a los empleados.

Muchos negocios en Puerto Rico podrían beneficiarse de este Programa, pero se necesita que los congresistas demócratas dejen los intereses partidistas a un lado y pongan a EEUU primero. Es un hecho que las pequeñas y medianas empresas son las más vulnerables. El costo político electoral será mayor para los demócratas si no ceden.

El task force económico de Casa Blanca tendrá que considerar a todos los sectores económicos para hacer recomendaciones y propuestas sobre cómo asistir en su recuperación. El reto es lograr que la economía sea boyante nuevamente. EEUU es la primera economía del mundo y su éxito beneficia a millones de personas dentro y fuera de la Nación.

Que un empresario sea el presidente de EEUU en este momento es un golpe de suerte. Quien lidera la recuperación económica de la Nación tiene la experiencia, conoce los problemas que enfrentan las empresas y ha demostrado ser un excelente negociador y gestor del desarrollo económico.

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