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Trump firma declaración de desastre para 50 estados y territorios

Es la primera vez en la historia de EEUU que un presidente firma una declaración de desastre para todos los estados y territorios. Así lo comunicó el presidente Donald Trump en un tuit del 12 de abril de 2020. Al coronavirus (Covid-19) se le trata como un “enemigo invisible” al que hay que destruir. La analogía de guerra posibilita usar todos los recursos disponibles para contrarrestar la pandemia.

Lejos de lo que reportan los periodistas que faltan a la ética profesional, Trump tomó en serio la noticia sobre el surgimiento de un virus infeccioso y mortal que surgió en Wuhan, China. Desde enero de 2020 decidió prohibir los vuelos de China a EEUU, cuando todavía la Organización Mundial de la Salud (OMS) no declaraba la pandemia y cuando los expertos en la Nación, incluso el Dr. Anthony Fauci, todavía no recomendaban medidas estrictas para contrarrestar al coronavirus. Fueron muchos los medios de prensa que tildaron a Trump de xenófobo, por tomar esta decisión cuando aún no se reportaban fallecidos en EEUU.

Como de costumbre, no hubo aceptación del error ni se le dio crédito al presidente Trump. Por el contrario, cambiaron el discurso, tergiversaron los hechos, para construir una narrativa falsa sobre que Trump fue negligente. Lo acusaron de supuestamente no tomar en serio la amenaza del coronavirus.

Sin embargo, fue en enero que Trump creó el task force para atender la emergencia del coronavirus. En ese momento, los congresistas demócratas se entretenían con el proceso de destitución en contra del Presidente. La prioridad de los detractores era sacarlo de la presidencia antes de las elecciones generales o asesinar su carácter al punto de que perdiera. No le dedicaron tiempo al problema del coronavirus.

Incluso, ahora, los demócratas se preocupan más por atacar a Trump y adelantar una agenda con temas irrelevantes a la emergencia. En la Cámara Baja federal ponen trabas y dilatan que se aprueben más fondos para el Paycheck Protection Program (PPP), que consiste en reasignar fondos para que las pequeñas y medianas empresas se recuperen y conserven su plantilla de trabajadores. Es un modo de evitar que aumente el desempleo. Se benefician los negocios y sus empleados.

A Trump y a los republicanos los suelen acusar falsamente de preocuparse solo por rescatar a las grandes corporaciones. Pero, son los demócratas quienes juegan políticamente con el bienestar de los blue-collar workers, los trabajadores de la manufactura, y con la estabilidad de los pequeños y medianos comerciantes.

Desde que el coronavirus afecta significativamente a EEUU, los demócratas se enfocan en adelantar medidas ideológicas socialistas, ambientalistas, “feministas” y de otro corte, como una forma oportunista de aprobar lo que de otro modo no sería viable. Por ejemplo, la congresista demócrata por el estado de New York, Alexandría Ocasio-Cortez, quiere adelantar el Green New Deal, con el argumento falaz de que la pandemia demostró que el ser humano es el causante de la destrucción del Planeta Tierra mediante la contaminación industrial. En plena crisis económica quiere poner más trabas a la reactivación de la economía.

Otro ejemplo es el de la congresista demócrata por el estado de Minnesota, Ilhan Omar, que desea nacionalizar las industrias al estilo del socialismo clásico. Son ideas anacrónicas, inviables, imprudentes y contrarias al orden americano. Aprovecha la emergencia para destruir más que para construir.

Hay mucho ideólogo odioso en el Partido Demócrata, pero los “líderes” de la élite, como la presidenta de la Cámara Baja federal, Nancy Pelosi, no se atreven a hacerles frente, porque los necesitan para mantenerse en sus puestos. Sacrifican el bienestar de la Nación, por el grado de influencia (“poder”) que tienen al estar en posiciones de alta jerarquía.

La frivolidad llega al punto de presionar a los gobernadores demócratas para que no elogien la labor del presidente Trump y del task force de Casa Blanca. Defienden al régimen de China solo para desacreditar a la administración Trump.

El Partido Comunista de China no merece elogios, sino una condena internacional y, como mínimo, que se inicie una investigación en el Congreso de EEUU para determinar si hubo negligencia y omisión de información necesaria para evitar una pandemia. China debería responder por los daños económicos y las vidas perdidas. Aunque sea difícil lograrlo, se debe intentar. La deuda que tiene EEUU con China es significativa. Sin embargo, la deuda que tiene China con el mundo es mucho mayor.

Dudo mucho que los ideólogos demócratas denuncien a China y que permitan una medida para exigir que se realice una investigación internacional sobre el manejo de la epidemia en el país asiático. Es más probable que el cinismo pueda más y lo que exijan sea otro proceso de destitución engañoso en contra de Trump.

Mientras los demócratas pierden el tiempo poniendo trabas, Trump usa los recursos que tiene a su disposición para asistir a todos los estados y territorios. Puerto Rico no es la excepción.

 

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