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La pisada de Trump en suelo norcoreano pesa

La Cumbre del G20 realizada en Osaka, Japón, sirvió para varios encuentros importantes entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y los gobernantes de países con los cuales hay negociaciones en proceso. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, conversó con Trump por más de una hora, y el presidente de China, Xi Jinping, dialogó sobre asuntos de comercio entre ambos estados. Shinzō Abe, primer ministro de Japón, y Moon Jae-in, presidente de Corea del Sur, también tuvieron encuentros por separado con el presidente de EEUU, pero el segundo lo hizo en su propio país, luego de que Trump hiciera una visita coordinada durante la Cumbre. De todos los intercambios bilaterales, el más significativo fue el que tuvo con el líder norcoreano Kim Jong-un en la frontera de las Coreas.

Trump pisó suelo norcoreano para demostrar que persigue un acuerdo de desnuclearización de la Península de Corea. Realizó un acto simbólico festejado por Rusia, China, Japón y las Coreas. Lejos de lo que reportan los detractores sobre que Trump se acerca a los dictadores del Pacífico, lo que logra es una armonía entre aliados y enemigos que buscan el mismo objetivo: la desnuclearización y la paz regional. En asuntos comerciales, las conversaciones se mantuvieron de forma bilateral. Para Trump, EEUU es primero y cada negociación debe implicar un mutuo beneficio, sea con un país aliado o enemigo.

La reunión con Kim se realizó en el pueblo donde se firmó La Declaración de Panmunjom para la Paz, la Prosperidad y la Unificación de la Península de Corea, el 27 de abril de 2018. Es un espacio y tiempo con alto valor simbólico el que escogieron para su encuentro del domingo 30 de junio de 2019. Reunirse luego de la Cumbre del G20 a la cual Corea del Norte no estaba invitada, a modo de enviar un mensaje sobre un tema vital para los países de la región que sí lo estuvieron, es como incluir de facto a Kim en un tipo de Cumbre extendida. Trump reconfiguró la agenda y protagonizó la Cumbre, incluso luego de su culminación.

No es la primera vez que Trump realiza actos simbólicos de gran peso en tiempos de campaña presidencial. Así lo hizo cuando se reunió en México, a finales de agosto de 2016, con el entonces presidente Enrique Peña Nieto. Ese encuentro ocurrió cuando Trump apenas era un candidato presidencial y marcó su primer acto diplomático sin todavía ser electo. Son movidas que toman a muchos por sorpresa, porque no responden a la norma. Es algo que Trump sabe hacer, como parte de su estrategia de negociación y de manejo de la opinión pública. Es efectivo siendo el centro de atención y estableciendo momentos que marcan un punto histórico importante. La visita de Trump a Corea del Norte lo convierte en el primer presidente de EEUU que pisa suelo en este país, del mismo modo que su visita a México en el 2016 fue la primera vez que un candidato presidencial realiza un encuentro oficial como si fuera el presidente electo.

Para el presidente de EEUU, el viaje a la Cumbre del G 20 se convirtió en una gira por varios países de Asia Pacífico que permitió retomar las negociaciones comerciales con China, al punto de permitirle al gigante de las telecomunicaciones, Huawei, comerciar con corporaciones americanas, siempre y cuando no ponga en riesgo la seguridad nacional de EEUU. Además, Putin y Trump conversaron de problemas internacionales que abarcan otras regiones, como los casos de Irán y Venezuela.

Mientras los precandidatos presidenciales demócratas debaten en un duelo a muerte, Trump consolida su presidencia en materia comercial, de seguridad nacional y de política exterior.

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