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Trump genuinamente quiere negociar los fondos para el muro

El presidente de EEUU, Donald Trump, acordó la apertura del gobierno federal hasta el 15 de febrero de 2019. Si no se negocian los fondos para el muro fronterizo, habrá otro cierre o una declaración de estado de emergencia. Esta movida permite un respiro a los empleados federales, la realización del Mensaje de Estado (SOTU, por sus siglas en inglés) y muestra flexibilidad y buena fe por parte de Trump. Si los demócratas incumplen con su palabra y se niegan a negociar, quedarán como intransigentes.

En un plazo de 21 días se puede llegar a un acuerdo bipartita si hay interés mutuo. En caso de que no lo haya, Trump tiene dos alternativas para lograr el objetivo de asegurar las fronteras. Mediante la declaración de estado de emergencia puede ordenar al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU (USACE, por sus siglas en inglés) que construya el muro fronterizo. La otra opción es que haya otro cierre parcial del gobierno federal hasta que se asignen los fondos.

El senador federal por el estado de Texas, Ted Cruz, presentó hechos y argumentos en el hemiciclo del Senado federal que demuestran la intransigencia del liderazgo demócrata. La presidenta de la Cámara Baja federal, Nancy Pelosi, y el líder de la minoría demócrata en el Senado federal, Chuck Schumer, se opusieron a varias medidas bipartitas de asignación de fondos para pagarle a la Guardia Costanera de EEUU y a otros empleados federales. Mientras mentían repitiendo el mantra de que Trump secuestraba los salarios de los empleados federales, los republicanos intentaban que se emitieran los pagos correspondientes. A Pelosi y a Schumer les convenía hacer quedar mal a Trump, por eso no querían que el cierre parcial del gobierno federal culminara.

Lo que hizo Trump fue astuto y responsable. Acordó la apertura del Gobierno para asegurar que se hicieran los pagos a los empleados federales y para poder dar el Mensaje de Estado. Pelosi usó de excusa el cierre y la falta de empleados de seguridad para cancelar este mensaje. Ahora no hay excusas.

Al Partido Demócrata no le ha salido bien la jugada, pues la encuesta de opinión de NPR/PBS/Marist muestra una aprobación de un 50% de hispanos a favor de la gestión del presidente de EEUU. Aunque las encuestas han perdido credibilidad en tiempos de Trump, por la manipulación en su contra y la falta de precisión, esto no es un indicador que convenga a los demócratas que gustan de dominar la opinión pública, así sea en apariencia.

Los que arguyen que Trump perdió ante Pelosi, por reabrir el gobierno federal, no se percatan de que le dan la razón. Es argüir que Pelosi es intransigente y pretender que sea percibido como algo favorable. Al burlarse de que no consiguiera los fondos para el muro y cambiar el enfoque mediático hacia los seguidores de Trump que no son hispanos, le dan motivos al Presidente para que si el 15 de febrero no se produce una negociación, haya otro cierre o una declaración de estado de emergencia.

Los medios de prensa antiTrump afirman que Trump pierde apoyo de su base por no cumplir su promesa de construir el muro. Trump puede agarrarse de lo que publican los medios para justificar por qué es necesario que USACE construya el muro. Le dan argumentos sin querer queriendo.

No se sostiene tildar de terco a Trump, pues estuvo dispuesto a negociar la permanencia legal de los dreamers (soñadores), los inmigrantes ilegales que entraron cuando eran menores de edad, pero que hoy día son adultos. Además, en varias ocasiones ha pedido al Congreso que apruebe una medida legislativa que dé carácter legal a la orden ejecutiva de Acción Diferida de los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). Trump le comunicó a Pelosi que está dispuesto a extender por tres años los permisos a los participantes de DACA y del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés). Los que critican a Trump por solo ofrecer tres años, pierden de perspectiva que es el Congreso quien debe dar carácter permanente a estos programas.

La bola está en la cancha de los demócratas hace rato, pero juegan a hacerse los tontos. Varios manifestantes hispanos han protestado frente a la oficina de la congresista Pelosi en varias ocasiones. No es Trump quien se niega a negociar.

 

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