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TRASFONDO (Backstory)

Ya en la segunda mitad del siglo 19, los Estados Unidos, en pleno desarrollo como una democracia  de gigantes proporciones económicas y militares, contemplaba la expansión de su inmenso poderío, planes que culminaron con la Guerra Hispanoamericana de 1898. España era mango bajito, no así Inglaterra, que todavía dominaba los mares. Por eso atacaron a Puerto Rico y no a Jamaica  Ya vencedores sobre los españoles y aún en los albores del siglo 20, se convirtieron en un IMPERIO.

Con dimensiones que llegaban del Atlántico al Pacífico, los cincuenta estados abarcaban una inmensidad de territorio con rasgos de continente. Los ‘americanos’ no vacilaron para emular a sus parientes británicos estableciendo enclaves económicos y militares en todos los puntos cardinales del planeta. Puerto Rico en el Caribe y las Filipinas en oriente.  Luego Hawai.Qué hacían los ‘americanos’ montando una enorme base naval en Pearl Harbor en jurisdicción del Imperio japonés? Dondequiera que hubiera petróleo y riqueza  de materia prima o mercado allí estaba el brazo largo del capitalismo yanki identificado luego como el Complejo Industrial Militar y el Corporacionismo Multi Nacional. Estaban allí para hacer lo que hacen todos los imperios: expropiar, explotar y directa o indirectamente imponer su hegemonía política.

En las dos grandes guerras, los yankis se aliaron con los ‘buenos’ y se adjudicaron laureles de salvadores para luego convertirse en los paladines de ese Mundo Libre que frenaría los movimientos socialistas y comunistas que auspiciaran la Unión Soviética y la China de Mao Tse Tung. Mientras, a la vez, se hacían dueños y señores de la banca mundial.

Fue cuestión de unos años post segunda guerra mundial que la política expansionista de los Estados Unidos adquirió dimensiones policiacas y abiertamente guerreristas. En 1950 decidieron intervenir en Corea logrando dividir esa nación en dos: una a la sombra del comunismo de Mao y la del sur ocupada literalmente por el capitalismo libertador ‘americano’. ¿Saldo? Muchos muertos y un armisticio que todavía perdura sin asomo de acuerdos de paz para la nación coreana. En cuestión de un lustro ya estaban los ‘americanos’ atacando a Vietnam. Y por supuesto en nombre de su religión capitalista de libre empresa, volcaron sobre los vietnamitas todo el poder de destrucción que tenían obviando, por pura piedad, su arsenal atómico.

Y perdieron.

En su hemisferio, en el patio del sur, jugaban a poner y quitar gobiernos vulnerando todas las soberanías habidas y por haber por lo que, cuando Fidel Castro hizo la revolución que les ‘paró el caballito’ imperialista, Washington sometió al pueblo cubano a la más cruenta represión política y económica imaginable. Hoy la bandera cubana flota en su embajada en Washington.

Procede ahora que el imperio haga los gestos amistosos de rigor comenzando por el de salirse de Guantánamo además de terminar definitivamente con el ‘BLOQUEO’ y finalmente, respetar el sistema político de Cuba , uno que le ha valido un desarrollo de excelencia en salud y educación.

Nadie puede ser más generoso que el de mayor riqueza. Y esa debe ser la base de una exitosa política exterior de los Estados Unidos para rectificar la mala imagen que han forjado con sus actitudes de codicia agresivas que los han llevado a granjearse la desconfianza y el resentimiento de media humanidad.-

Porque la cosa no paró ahí. Cayó el muro de Berlín y cuando el comunismo soviético estaba entubado, apareció otro ENEMIGO de los paladines de la libertad y la democracia. Eso fue y es en el oriente medio el ISLAM. Si la caída del muro de Berlín estremeció al planeta tierra, tanto igual lo jamaqueó el ataque a las torres gemelas del 11 de septiembre del año 2001. Una mayoría de sauditas tripulaban los aviones que se suicidaron aquel día para matar a unos 3,000 inocentes en Nueva York.

Por primera vez la guerra vino a los Estados Unidos en vez de los Estados Unidos ir a la guerra. Y cundió la locura en un gobierno dirigido por un  incompetente que a su vez era manejado por unos asesores comprometidos con el Complejo Militar Industrial y quienes, de manera inescrupulosa, optaron por la política del ojo por ojo desquitando toda su furiosa pena sobre el Irak de Saddam Hussein y el Afganistán que había albergado a Osama Bin Laden en los tiempos cuando los propios Estados Unidos lo utilizaban para expulsar de alli a los soviéticos.

Diez años después del desquite, poco queda de Irak y Afganistán sigue luciendo ingobernable. De  esos escombros ha surgido un monstruo nuevecito con las siglas de ISIS o ISIL. Esta semana, un fanático del Islam. él solito apoyado por su torcida conciencia religiosa, atacó  un centro de reclutamiento militar en Chatanooga Tennessee y mató a cinco militares norteamericanos. Una vez más la guerra cruzó el Atlántico. ¿Qué está pasando?

Los ‘americanos’ están probando el fruto amargo de una  política exterior equivocada por tantas razones y en la que se destaca el abuso de su poder económico; de su poder político y de su poder militar. Hace tiempo que veo venir lo que podría titularse THE GRAPES OF WRATH que han sembrado los gobiernos estadunidenses urbi et orbi. Han mal utilizado su poderío económico y militar haciendo enemigos en vez de amigos. Washington podrá tener ALIADOS pero no tiene AMIGOS.

EL PEOR ENEMIGO

El enemigo más peligroso de los Estados Unidos es ese ciudadano común del Islam que vive convencido de que los norteamericanos y su sociedad corroída por el materialismo ejemplifican la inmoralidad y el egoísmo.

Es ese individuo capaz de convertirse en un ejército de UNO y embriagado por la indignación, el odio y confusiones religiosas se suicida para matar a quienes bombardean e invaden su tierra santa.

¿Cómo explicarse que aún jóvenes de occidente  puedan unirse a las filas de una monstruosidad como ISIS? Y es que una nación no puede, ni aún creyendo hacerlo con las intenciones de ‘americanizar’ y liberar al mundo, matar a tanta gente de tantas maneras y en tantas latitudes, sin crear resentimientos y odios irreconciliables.

Eso es lo que está pasando y Washington tiene que ponerle freno a la codicia de sus multinacionales y a esa soberbia imperialista que lleva a los Estados Unidos a matar, a invadir, a sojuzgar y  a tratar de imponerle a la humanidad la maldición de su arrogante excepcionalísimo.

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