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El pueblo exige gobierno limpio

La campaña de pueblo para sacar a Ricardo Rosselló de la Fortaleza ha sido un éxito: el gobernador renunció, efectivo el 2 de agosto a las 5:00 de la tarde.

Entonces, ¿porqué seguimos inquietos? ¿Qué ocurre en el interior de cada una de las miles y miles de personas que se movilizaron, muchísimas por primera vez en sus vidas, para alcanzar un propósito tan digno?

Ocurre que una vez lograda la renuncia de Rosselló, nos hemos dado cuenta de que no es suficiente con su salida si el resto de su gobierno se queda en sus puestos.

Sacar a Rosselló no era solo eso. Sus amigos del ofensivo chat de Telegram se habrán ido con él, pero ¿y el resto del gabinete? ¿Y el liderato legislativo que le hizo el juego durante más de dos años y que, aun después del reclamo del pueblo por su renuncia, arrastró los pies para no actuar? ¿Y Jenniffer González?

Para reparar la ofensa causada por el oportunismo de los líderes legislativos, e incluso el de la comisionada residente, habrá que esperar a noviembre de 2020, cuando votemos en las elecciones.

Pero el gabinete, ese grupo de hombres y mujeres de la confianza de Rosselló, escogidos por él para dirigir las entidades gubernamentales del Ejecutivo, esa gente debe irse ahora.

En lugar de estar exigiendo eso, estamos escuchando hablar de la línea de sucesión que establece la Constitución y que, habiendo renunciado Luis Rivera Marín como secretario de Estado, apunta a la titular de Justicia, Wanda Vázquez, como sustituta de Rosselló en la Fortaleza. Sustituta no interina sino hasta el 2 de enero de 2021, fecha del juramento del nuevo gobernador, o gobernadora, que elijamos el noviembre anterior.

De los comentarios en las redes sociales y en la calle, de las protestas disminuidas pero no extinguidas de estos días siguientes al anuncio de Rosselló de que se iría, podemos deducir que la selección de Vázquez no cumple las expectativas.

No gusta su estilo, pero más allá de eso, parece que las actuaciones de la funcionaria en una serie de asuntos de la incumbencia del Departamento de Justicia no convencen.

El país quiere un tablero nuevo, limpio, cristalino. La turbiedad de Rosselló debe superarse con claridad total. Y Vázquez no la ofrece.

El pueblo exige un líder, o una líder, capaz de cumplir de aquí a enero de 2021 su mandato de gobierno limpio.

Este es un pueblo que acaba de sorprender al mundo con su impaciencia ante la mediocridad de un gobernante. Un pueblo que ya ha sabido, al fin, lo que es capaz de lograr cuando se une en una sola voz.

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