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UN ELA “FRANKENSTEIN”

Muchos dieron una última oportunidad al Partido Popular Democrático (PPD) para que encontrara su rumbo político y una nueva visión de futuro. La oportunidad se fundamentaba en aparentes méritos del pasado, y en la idea de que era posible repetir lo que una vez supuestamente representó. Al mismo tiempo, la oportunidad partía del convencimiento de que lo pudo servir en el pasado es obsoleto hoy y hay que transformarlo.

Esa oportunidad pasó a ser perdida con la adopción del Estado Libre Asociado “desarrollado”, el llamado “Enhance Commonwealth”. Faltó coraje, ilusión, visión, creatividad y patriotismo, el resultado no pudo ser más decepcionante. Reafirmando la condición territorial y remaquillando el colonialismo, el PPD optó por el engaño, el juego de palabras, las medias verdades para disfrazar el pasado como el futuro como quien vende gato por libre. Ese ELA desarrollado resultó ser un engaño deliberado, pero también un engaño evidente, por lo que no hará mella en ningún sector de la sociedad. Esta monumental decepción no dejó espacio para futuras enmiendas. La condena está confirmada. La hoja del hacha cayó sin remedio.

El mal llamado Pacto de Unidad Puertorriqueña recién anunciado por el PPD pretende, ¡otra vez!, recrear un nuevo Estado Libre Asociado desarrollado, que no será colonial y que estará fuera de los poderes plenarios del Congreso de los Estados Unidos. Mucho se ha elucubrado sobre la extraña propuesta, que más bien se presenta como “un acertijo envuelto en un misterios dentro de un enigma”, como diría Winston Churcill de este tipo de misterios. ¿Qué podemos esperar de la “nueva” propuesta del Estado Libre Asociado desarrollado? Aquí algunos vaticinios:

  1. Que la propuesta no propone un Puerto Rico fuera de la cláusula territorial, sino negociar “bilateralmente” con los EE. UU. restricciones a los poderes plenipotenciarios del Congreso sobre Puerto Rico. Argumentando que el ELA creado en 1952 fue un “pacto no bilateral”, buscarán que el ELA desarrollado sea recreado por un “pacto bilateral”, como resultado de una “negociación”.
  2. Que el ELA desarrollado, al ser refrendado por los puertorriqueños, deja de ser colonial, pues refleja la voluntad y aprobación de los puertorriqueños, a pesar de que continúe dentro de la cláusula territorial, dando a entender que el colonialismo por consentimiento es legal y moral.
  3. Que, al continuar Puerto Rico bajo la cláusula territorial, continuará la ciudadanía norteamericana por “nacimiento” en Puerto Rico, subrayando la ciudadanía norteamericana por nacimiento según lo establece la ley Jones-Shafroth, sin siquiera mencionar la ciudadanía puertorriqueña.

A todas luces es evidente que semejante propuesta para un ELA desarrollado es inconstitucional y contraria al derecho norteamericano, lo cual la hace inviable. No resuelve el problema colonial, al continuar Puerto Rico bajo la cláusula territorial, perpetuando así la división y el debate del estatus en Puerto Rico. Tal bola rápida tampoco cumple con el derecho internacional público, sin mencionar que ignora el ejercicio de libre determinación de los puertorriqueños. Igualmente, no viene acompañada de una visión de futuro de Puerto Rico, en especial en el tema de desarrollo económico. Promueve una mayor dependencia económica de los puertorriqueños a la asistencia social norteamericana sin una fórmula para crear una economía productiva.

Un ELA desarrollado de esta índole es producto de ideas de otros tiempos, casi de otras eras, cuyo diseño corresponde a un propósito muy distinto al que la globalización nos propone. Se tratará de un modelo político que, de nuevo, será incapaz de adaptarse a las circunstancias de la realidad mundial, realidad que ha convertido el actual ELA en un modelo caduco que ha producido un estado fallido. El ELA desarrollado no será diferente al ELA que conocemos, porque si el actual nació del oportunismo, el nuevo nacerá del miedo y la desesperación. Si esto fuera un mero ejercicio de ciencia ficción, resultaría aburrido, pero no condeble. Pero tratándose de una propuesta de país, es una ignominia y un insulto presentar un espejismo, una quimera que podríamos llamarle un ELA “Frankenstein”, como una solución seria a nuestro dilema colonial.

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