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El coronavirus en la Casa Blanca

Junto con las impactantes cifras sobre el aumento en la tasa de desempleo, los casos de coronavirus que ahora se detectan en la Casa Blanca son un recordatorio de que esta emergencia no ha cesado y que una recuperación inmediata es improbable.

Son, además, un reflejo de lo largo que va a ser esta batalla y de que el camino, hasta que no haya una vacuna disponible en contra del COVID-19, va a parecer una montaña rusa.

En abril el desempleo en Estados Unidos fue de 14.7%. Se trata de la cifra más alta desde la 1932, cuando apenas comenzaba la Gran Depresión y el porcentaje alcanzó 25.5%.

Entre los hispanos, que junto a los afroamericanos han sido afectados desproporcionadamente en esta crisis, la tasa de desempleo subió a 18.9%. Es decir, casi uno de cada cinco hispanos estaba desempleado.

Al comenzar 2020, vale recordar, la tasa de desocupación oficial entre las personas de origen hispano en Estados Unidos era de 4.3%.

En febrero, la tasa de desocupación en Estados Unidos era de 3.5%.

Pero, solo en abril, 20.5 millones de personas solicitaron asistencia por desempleo.

Desde que a mediados de marzo se declaró una emergencia en Estados Unidos y Puerto Rico, más de 33 millones de personas han pedido asistencia por desempleo, casi una quinta parte de lo que era la fuerza laboral estadounidense.

Los duros datos sobre el desempleo se conocen en momentos en que más de la mitad de los gobernadores de Estados Unidos – con el presidente Trump como porrista- reabren parcialmente la economía de sus estados sin haber cumplido con las recomendaciones del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) para no hacerlo sin haber ocurrido una baja de 14 días consecutivos en los casos de coronavirus, tener pruebas suficientes para los trabajadores de sectores vulnerables y un sistema de rastreo para contactar a las personas que dan positivos a las pruebas de detección del virus.

Los riesgos de este proceso de reapertura gradual de la economía han tenido crudas advertencias recientes.

Primero, el nuevo estimado de la Universidad de Washington que ha casi duplicado – de 72,400 a 134,475 – el potencial de muertes a causa del coronavirus hasta el 4 de agosto, hasta donde calcula este primer brote del coronavirus en Estados Unidos.

Los investigadores indicaron que tomaron en consideración la inclusión en el conteo de los casos en que se presume que la causa de muerte fue el coronavirus y la suavización de las restricciones de movimiento en la mayoría de los estados.

La otra advertencia radica en la experiencia reciente de la Casa Blanca con su personal, donde comienzan a surgir casos de coronavirus.

Trump ha evitado, por lo menos públicamente, verse preocupado con la propagación del coronavirus en su entorno. Ayer estuvo reunido con la jefatura militar. Ni él ni los militares usaron mascarillas.  No es hasta recientemente que ha comenzado a guardar distancia de las personas con las que interactúa.

Ahora, no obstante, el virus ha llegado a su oficina.

El miércoles, un ayudante personal de Trump, un militar que cumple tareas de servicio, dio positivo al virus. Katie Miller, secretaria de Prensa del vicepresidente Pence, también arrojó el viernes positivo en una prueba de detección del virus.

Por haber estado en contacto con una persona en la Casa Blanca que dio positivo al virus, que se presume es Miller, el epidemiólogo federal Anthony Fauci, el jefe de la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA), Stephen Hann, y el director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Robert Redfield, miembros prominentes del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre el coronavirus, se han colocado voluntariamente en cuarentena.

Judd Deere, subsecretario de la Casa Blanca, ha indicado que además del distanciamiento social, los controles diarios de temperatura, el uso de  desinfectantes de manos y una “limpieza profunda regular de todos los espacios de trabajo, a cada miembro del personal cercano al presidente y vicepresidente se le hace diariamente la prueba de detección del COVID-19, asís como a cualquier invitado”.

Anoche se conocía de casi 79,000 muertes a causa del virus. Los estimados son que habrán más de 100,000 al terminar el mes.

Si tenía duda de que reabrir operaciones es arriesgado, mire lo que ocurre en la Casa Blanca, donde en momentos en que el presidente Trump quiere acentuar que es hora de buscar cierta normalidad apenas comienzan a ver en su propia oficina las complicaciones de ese proceso.

Hoy, la recomendación es la misma. Actúe como si usted tuviera el virus y el que se encuentra de frente también. No asuma que es cierta aquella expresión de Trump de que el virus iba a desaparecer “como un milagro”.

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