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Frases tristemente célebres

Para un periodista siempre debe ser más importante lo que las personas hacen que lo que dicen. A menos que estemos hablando de políticos puertorriqueños.

Estos últimos días nos han proporcionado buenos ejemplos para sustentar esta teoría, comenzando por el simplista y desafortunado análisis que hizo el expresidente del Senado Kenneth McClintock de las causas del auge en la criminalidad que hemos sufrido en meses recientes, tras el paso de Maria.

“Lo que está pasando es que la gente buena se va, la gente mala se queda, y entonces tenemos más personas malas por personas buenas y está aumentando el número per cápita de criminales”, declaró McClintock durante una entrevista televisiva (Jugando pelota dura, Univisión).

Será por eso que él se quedó.

Entonces tenemos a la comisionada electoral del Partido Nuevo Progresista, Norma Burgos, quien dijo muy sonreída y segura de sí misma que “es muy normal que (los jueces en funciones de presidentes de comisiones locales) todo el tiempo estén consultando con distintas personas”.

Las personas a las que se refería Burgos en su explicación de la conducta del ahora juez suspendido Rafael Ramos Sáenz cuando presidió la Junta Electoral de Moca en 2016 eran para ese tiempo miembros de la campaña del entonces candidato Ricardo Rosselló y hoy día son altos funcionarios de su gobierno.

Sigamos con el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, quien reaccionó al alza en el número de asesinatos y “carjackings” diciendo que “si yo camino solo y camino por donde quiera solo… entonces, si yo estoy seguro, los demás deben sentirse seguros”.

Es obvio que la alusión a que camina solo es que lo hace con sus piernas y que sus escoltas no lo cargan.

El secretario de Transportación y Obras Públicas, Carlos Contreras, no se quedó atrás en declaraciones dignas de citarse. “Si el país fuera estado, la reparación de los semáforos hubiese sido má efectiva”, dijo.

Y ya habría caído nieve, añado yo, para redondear su pensamiento.

Dejamos para el final el “frosting” del bizcocho, que no es otro que el secretario de Asuntos Públicos de la Fortaleza, Ramón Rosario, cuyo cargo presupone una alta dosis de diplomacia.

Cuando el alcalde de un municipio costero que sigue sin luz cinco meses después de María se quejó públicamente del insulto que representaba la vela aromática que le había enviado como obsequio la primera dama, Beatriz Rosselló, el diplomático secretario de Asuntos Públicos ripostó: “Si no le gusta la vela, que la devuelva”.

Si así hablan nuestros políticos, los periodistas debemos ponerle mucha atención a lo que hacen, que puede perjudicar más al pueblo que la torpeza de sus palabras.

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