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Tres pitchers y un catcher por la estadidad

Las designaciones de Carlos Romero Barceló, Pedro Rosselló, Charlie Rodríguez e Iván Rodríguez para replicar el Plan Tenesí en favor de la estadidad para Puerto Rico dicen mucho del gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

Los exgobernadores son dos viejas figuras de su partido que representan los años más turbulentos de la historia de fin de siglo del País: Maravilla y la corrupción rampante.

El tercero es un expresidente del Senado cuya mayor aportación fue un centro de cuido para los hijos de empleados de la Legislatura clausurado por Thomas Rivera Schatz.

En cuanto al cuarto, solo Dios sabe qué diantres hace en la llamada Comisión de la Igualdad.

Según Rosselló Nevares, el ex catcher estrella y miembro del Salón de la Fama del Béisbol va a proporcionarle al grupo una perspectiva no partidista. ¿Qué?!

En Puerto Rico, si alguna tendencia política es homogénea, esa es la estadidad. Las divisiones se las reparten los estadolibristas y los independentistas, pero los estadistas están en el Partido Nuevo Progresista o viven en Florida.

Planteaba al inicio que la composición del grupo, al menos en cuanto a los políticos designados, decía mucho del joven Rosselló.
En primer lugar, dice que no hay nuevos estilos en su partido: Rosselló Nevares piensa y actúa como sus predecesores. Le pasó lo mismo a Luis Fortuño, que hizo campaña presentándose como el joven que desafiaba a Pedro Rosselló y, al final, los señalamientos de corrupción plagaron su gobierno.

Que la corrupción no es exclusiva del PNP, estipulado. Pero es el mismo mal.

Segundo, la insistencia en empujar la estadidad a toda costa –un plebiscito con 23% de participación y ahora el Plan Tenesí– muestra a un gobernador más preocupado por el tema del status que por hacer un buen gobierno.

La situación de los “más vulnerables”, quienes como dice Linda Colón en una columna en este diario son los pobres de siempre, continúa deteriorándose y creciendo. Ahora hay que agregar a la clase media asalariada, abacorada por impuestos y cada vez más limitaciones.

La desconexión del gobernador cobra matices dramáticos cuando sopesamos su relación de amor-odio con la Junta de Supervisión Fiscal.

El organismo federal impone un plan fiscal que Rosselló Nevares incumple proponiendo un presupuesto que no se ajustaba a sus exigencias y la Junta responde enmendándolo y poniéndolo en vigor. Por encima del gobernador y de la Legislatura, que se plegaron sin dar la pelea a pesar de las amenazas previas de Rivera Schatz.

Salarios recortados, derechos eliminados, empleados a punto de ser despedidos, nuevos impuestos, multas más altas por infracciones de tránsito… pero solo para esa masa agrandada de los “más vulnerables”. Porque los sueldos y beneficios en la cúpula no solo no se tocan sino que se aumentan.

Secretarios de gabinete por contrato, como Héctor Pesquera y su cuarto de millón, o Julia Keleher y sus $225,000 (si no lo renovaron por más dinero este año fiscal). Como los jefes de agencias que cobran más porque también son asesores del gobernador.

Pero los integrantes de la Comisión de la Igualdad no cobrarán, responde el gobernador a una pregunta.

De los gastos de representación no se dice nada. De los viajes, de los hoteles, de las comidas. ¿O es que su compromiso con la misión es tal que ellos lo pagarán todo de sus bolsillos?

Lo que sí empieza a aflorar es el “quid pro quo”: los intereses de negocios, las oportunidades de inversión. ¿Será que se acaba de formar la primera gran APPP? Sí, con tres ‘p’, porque las Alianzas Público Privadas, queridos lectores, ahora son Participativas, con letra mayúscula. No en balde.

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