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Más allá del diploma

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La fórmula para cambiar radicalmente y lograr tus objetivos

Es curioso entender el patrón. Año tras año, por un simple cambio de fecha, la mayoría de las personas se convencen de que podrán tenerlo todo.

Como si de momento, supieran cambiar radicalmente. Como si ahora es que podrán conseguir aquel trabajo que tanto se merecen. Como si por fin van a poder lanzar el negocio que llevan contemplando. Insisten que este es el año que escribirán aquella novela o que por fin están listos para conocer su compañero(a) de vida.

O el más común, ¡este es el año que van a encontrar los abdominales perdidos!

El problema con este pensamiento es que idealiza el proceso arduo que es transformarse. No contempla que para convertirse en la persona capaz de sobrepasar esos retos difíciles y alcanzar metas aspiracionales hay que aceptar una verdad incómoda.

Tú, ahora mismo… no eres esa persona.

No estás ni cerca.

A pesar de lo que te digan tus amigos, tu mamá, o tu pareja… te falta.

¿Duele no? Lo sé. La verdad duele.

El autor Ryan Holiday describió este problema en su entrevista con Lewis Howes, sobre su libro Ego is the enemy, donde explica que la razón primordial porque la mayoría de las personas se estancan en la mediocridad es porque se enamoran de la idea del éxito. Solo sueñan con la satisfacción de lograr una meta nueva. Piensan en sus ídolos hoy, cuando ya son un producto final.

Sin embargo, no visualizan el precio o trabajo difícil que conlleva lograrlo. A la que intentan de escribir un libro, crear una compañía, laborar horas extras para que lo promuevan, desarrollar una pieza artística, trasnochar estudiando para un posgrado, madrugar para hacer ejercicios, o comer platos más saludables para rebajar, la tarea no resulta ser tan placentera como se lo imaginaron.

¿Suena familiar?

Tan pronto se avecina un poco de adversidad en tu camino de momento te paralizas. Recuerdas porque en años anteriores no lo has logrado. Te frustras con la nueva tarea incompleta añadida a la lista de sueños caídos. Con otro fracaso decides removerte del juego por completo.

No es sorpresa cuando te encuentras con lo que el autor Steven Pressfield le llama la resistencia—aquel periodo incómodo de adaptación que obstaculiza tu camino— te sumas al 92% de las personas que no cumplen sus resoluciones.

Peor aún. Justificas porque el cambio no ocurrió.

Si no estás brillando en el trabajo dices:

“A mí nunca me ha gustado ese trabajo”

Si no has podido rebajar de peso repites:

“Siempre he sido gordito(a)”

O si te acabas de dejar de una relación:

“Tiendo a atraer las personas equivocadas”

Si no has podido completar la novela o terminar de estudiar te quejas:

“No tengo el tiempo, o no soy “morning person””

No caigas en esta trampa. Primero acepta que para lograr cualquier meta aspiracional tendrás que cambiar radicalmente quién eres.

¿Pero sabes qué? Esto está bien. Se supone que sea difícil. Si no, no valdría la pena. Si fuese fácil, sintieras menos satisfacción al momento de lograr tus objetivos.

Si fuera fácil dejaría de ser un reto. Sin retos dejamos de crecer, de aprender y de progresar. Simplemente es lo que nos hace sentir vivos y nos da la mayor satisfacción.

Lo sé porque el 2017 fue un año de transformación para mí. Fue el primer año que logré optimizar mi rendimiento para lograr metas profesionales, personales económicas y sociales. Pude publicar sobre 10 columnas mientras laboraba como CPA. Pude continuar fomentando mi relación con mi hijo a pesar de mi separación con su mamá. Fue el primer año que madrugué consistentemente para alcanzar récords personales en mi entrenamiento físico.

Digo esto reforzando que no me considero más especial, ni mejor tú. En la escuela nunca fui el estudiante más destacado. En mi primer trabajo luego de empezar bien perdí la perspectiva y bajé mi nivel de productividad. Poco después de que naciera mi hijo tuve una época que no supe que quería hacer, en qué me debiera enfocar, y mucho menos me importaba cuidarme la salud.

Sabía que tenía que cambiar. Hoy, aunque todavía sigo batallando con mis debilidades, me enorgullece saber que estoy progresando.

Entonces ¿qué cambió? ¿Cómo lo hice y que procesos ocurrieron para poder hacerlo?

Aquí comparto la fórmula que me ayudó a cambiar radicalmente durante el 2017.

1) Me Harté: ¿Nunca te ha pasado? Yo le digo el punto de nunca regresar. Estás tan decepcionado contigo mismo que no tienes otra opción. Luego de una introspección honesta, este fue el momento que decidí tomar el primer paso a recuperar lo que se me había perdido. Tomé una mi decisión con intención.

2) Leí: No importa la meta que tengas, que industria trabajes, que problema u obstáculo estés pasando por, alguien en algún momento de la vida no solo lo vivió, sino que tomó su tiempo para redactarlo en primera persona.

Piénsalo. No existe un mejor intercambio de valor de información por un precio razonable que él que consigues con un libro. Si te interesan recomendaciones pueden acceder aquí y para enviarte recomendaciones.

3) Fui micro-ambicioso: El pensamiento popular es que debes perseguir tu pasión. El problema con este pensamiento binario es que tu sueño muy probable requiera numerosos pasos que tomarán años de práctica para dominarlo. Puede resultar tan intimidante que no sabes ni como empezar. Por lo que resulta más efectivo pensar en el micro en vez del macro.

Yo simplemente dije en ¿qué tareas me puedo enfocar estos próximos 6 meses a 1 año para acercarme a mis sueños? Lo que resultó fue una completa reorganización de prioridades que permitieron instalar nuevos hábitos para completar mis retos. En fin, encontré una nueva manera de evaluar mi crecimiento y desempeño.

4) Me empujé físicamente: El distinguido Tony Robbins explica que el miedo, el estrés y cómo tu reaccionas a situaciones son obstáculos físicos. Por esto, él insiste en entrenar el cuerpo con intérvalos de alta intensidad por mínimo 10-15 minutos.

El 2017 fue el primer año completo que hice el entrenamiento de CrossFit. Su filosofía es practicar ejercicios de alta intensidad cardiaca combinado con movimientos funcionales y levantamientos olímpicos. Puedo reafirmar que he adquirido una seguridad mental simplemente por practicar empujarme consistentemente en rutinas incómodas. Esta seguridad se transfiere al trabajo, mis relaciones y otras partes de mi vida.

Claro, no es para todo el mundo, pero si te gusta correr pues rétate a un medio maratón en 6 meses. Si vives sedentario, pero quieres rebajar, empieza por hacer ejercicios 3 veces en semana. El punto es que practiques completando retos que te causen incomodidad.

  5) Descarté malas vibras: Similar a como un alcohólico en rehabilitación no se pasa en bares, tu no necesitas rodearte de personas que te resten. Aprender a descartar personas que no suman a tu desarrollo es difícil pero indispensable.

No importa que sea una persona que conozcas de toda la vida, una pareja que no te complemente, un compañero(a) de trabajo que insiste en bochinchar de la gente o incluso familiares que no te apoyen, si no te añaden, valoran o entienden tu visión, es mejor descartarlos de tu círculo cercano.

6) Mantuve mi visión: El tramo no es perfecto. Llegan días que la disciplina desaparece o la musa se despide. La pereza te arropa y prefieres complacerte viendo una película, comiéndote una pizza o cualquier actividad que logre distraerte de cumplir tu reto.

En tiempos de resistencia, tienes que recordar cuál es tu visión. Diariamente, repasa tu lista o resolución y recuerda el momento en que te hartaste. Reconecta con el porqué te retaste. Se paciente con el proceso, pero intransigente con la misión.

Vivimos en una era que visualmente queremos tener todo y por esto no sabemos qué realmente queremos.

Con tantas opciones a nuestro alcance, difundidas por el internet, podemos añorar momentos, objetos y personas sin realmente necesitarlos.

Por esto hay tanta falta de compromiso. Duele descartar escenarios y seguimos año tras año seducidos por el peor mal de todos:

La indecisión.

Pero existe otra manera de vivir. Es posible tomar una decisión con convicción. Libre de debates interiores. Sin oscilar entre diferentes escenarios que te llamen la atención.

Ahora, será un reto.

Instalar nuevas rutinas te va a costar. Te obligará a subir tus estándares.

Tendrás que cambiar radicalmente quién eres.

Pero confía en mí, lo puedes hacer.

Sobre el autor:

Soy CPA, Escritor, Conferenciante y Pasado Presidente del Capítulo Profesional de ALPFA Puerto Rico. Como eterno optimista, mi meta es compartir historias, que logren inspirar, motivar y ayudar a otros para que juntos podamos contribuir activamente al renacimiento de nuestra isla.

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