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Demasiado Manny para Matthysse

 

Hay varias formas de interpretar lo ocurrido este sábado en la noche en Kuala Lumpur… aunque la realidad es que la pelea comenzó cerca del mediodía del domingo en Malasia, así que hay que aclarar.
La primera: que al vencer por nocaut en el séptimo asalto al argentino Lucas Matthysse para ganar el cetro welter ‘regular’ de la Asociación Mundial de Boxeo y acreditarse su primer nocaut desde que el 14 de noviembre noqueó en el duodécimo episodio a Miguel Cotto, el Pac Man Manny Pacquiao, ya con 39 años, “lució como en sus mejores tiempos”.
De hecho, así lo describió la excelente página boxística británica, Boxing Kingdom: “¡Manny fue un ciclón esta noche!”

 


Y lo cierto es que, independientemente de la falta de esfuerzo demostrada por su rival, es innegable que Manny Pacquiao (ahora con 60-7-2 y 39 y 10 campeonatos en ocho divisiones distintas) lució mucho mejor que hace un año en Australia, cuando sufrió una dudosa derrota por decisión ante Jeff Horn para perder el título welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
Aunque también hay que decir que Horn se comportó entonces como un peleador mucho más decidido que Matthysse, aventajaba seriamente al filipino en físico y no titubeó en emplear la pelea mañosa, llena de cabezazos y otras faltas de delicadeza.
Otra interpretación posible es que Matthysse sencillamente no dio batalla. Incluso los mal pensados dirían tal vez que pudieron haberlo sacrificado después si hubiera sido un caballo en el hipódromo.

 

Lo cierto es que desde el primer momento Pacquiao, que era favorito aproximadamente 2-1 en las apuestas, a֙ún habiendo dejado muy atrás su relampagueante velocidad de manos y sus incesantes andanadas de golpes, como si fueran una manada de pirañas con guantes, probó ser demasiado rápido de manos y piernas para el argentino.
Pero eso se sabía de antemano: el entrenador filipino Marvin Somodio, quien se unió al grupo de trabajo de Freddie Roach precisamente para cuando Pacquiao entrenaba para pelear con Cotto, había analizado en una entrevista con ESPN.com: “Al contrario de lo que alguna gente piensa, Matthysse es un peleador muy versátil, no tan solo un pegador, y puede boxear”.

 

“Pero tendrá un problema porque no le podrá boxear a Manny”, agregó. “No es tan rápido ni tiene su juego de piernas”.
“Pero si lo ataca se va a topar con los golpes fuertes de Manny, así que va a ser una pelea muy dura para él”.
Pero lo cierto es que con la excepción de las milésimas de segundo que se mostró dispuesto a montar una ofensiva, Matthysse, un junior welter ‘aumentado’ con marca de 39-5 y 36 nocauts que hacía apenas su tercera presentación en las 147 libras, se resignó a ir detrás de Pacquiao raquíticamente por el ring mientras este se le movía en círculos sin cansarse mucho, y le golpeaba con monotonía en combinaciones de jabs de derecha y rectos de izquierda.

 

En el tercer asalto fue legítimante a la lona luego de recibir un ‘óper’ de izquierda, pero su caída en el quinto episodio pareció más bien una de esas caídas fingidas, a la luz de lo que se ha visto en la Copa Mundial, que tan bien dominan los futbolistas, y se produjo después de que Pacquiao le conectara sin mucha fuerza una seguidilla de jabs al rostro.
Ya para entonces Matthysse, ocho años menor que Pacquiao a sus 31 años, lucía totalmente desalentado sobre el ring.
Y en el séptimo, aunque cayֶó luego de recibir un ‘óper’ de izquierda que pareció haberle pegado en el pecho, tampoco parecía un peleador al borde nocaut cuando provocó que el árbitro Kenny Bayless detuviera el conteo y parara la pelea al escupir el protector bucal.

 

“Entraba y salía muy rápido y eso me amarró un poco”, justificaría Matthysse luego del encuentro.
A algunos comentaristas argentinos, sin embargo, el desenlace les pareció un ‘replay’ del ejecutado por el propio Matthysse en su derrota ante el ucraniano Víctor Postol en octubre de 2015, cuando sucumbió en el décimo asalto al disputar el cetro junior welter del CMB en el único nocaut que había sufrido hasta entonces.

 

Somodio, de hecho, operó en esa pelea en la esquina de Postol, y opinó que “con Postol no pudo boxear porque Postol tenía mejores movimientos que él y cuando lo atacaba se encontraba con su jab, porque Postol tenía también más alcance que él”.
Y Somodio agregó: “Con Postol se frustró y no quiso pelear más”.
Que fue, en pocas palabras, lo que también le pasó en la noche del sábado -o el mediodía del domingo- con Manny Pacquiao.

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

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