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El boxeo en los tiempos de Facebook

 

García Márquez escribió una novela titulada El amor en los tiempos del cólera que, según yo recuerde, no tenía nada que ver con el boxeo. Sin embargo, es un título que me viene a la mente ahora en relación con la carrera de Félix Verdejo y, en especial, la situación que está viviendo Ricky Márquez, su entrenador, manejador y, de cierta manera, figura paternal.
Porque a Ricky le ha tocado vivir el boxeo en los tiempos de Facebook, de Twitter, de Instagram y de todo lo otro que tenga que ver con las redes sociales.
Digo esto porque las redes sociales, con todos sus beneficios, también tienen su lado malévolo. En el caso de los deportes en general -y del boxeo en particular-, creo que su efecto más pernicioso ha sido el de fomentar la propagación indiscriminada de seudoexpertos de toda índole, en muchos casos gente que nadie conoce y que se refugia en seudónimos para emitir sus opiniones.
Y, claro, a veces odian e insultan, lo que hoy en día es una gran manera de ganar popularidad en las redes sociales, al menos durante un tiempo.
Muchos de estos empezaron a botar su lava verbal desde que Verdejo comenzó a tener problemas para justificar una campaña promocional bastante exagerada orquestada por la empresa Top Rank, la cual, incluso desde antes de que hiciera su primera pelea, estaba considerándolo ya el próximo Tito Trinidad, Miguel Cotto o Wilfredo Gómez: es decir, la próxima superestrella del boxeo puertorriqueño.
Aunque también hay que decir que de verdad Verdejo parecía poseer un talento especial y en su momento fue considerado el prospecto del año por Dan Rafael, de ESPN.com, posiblemente el periodista boxístico más reconocido del siglo 21.

Ricky Márquez y Félix Verdejo.

Al pasar el tiempo y a pesar de que Verdejo se mantenía invicto sin problemas, comenzaron las críticas en contra de la calidad de algunos rivales.
Y cuando algunas peleas empezaron a resultarles complicadas, surgieron las primeras especulaciones de que tal vez Verdejo no era tan bueno como se le anticipaba, aunque también hubiera que darle el beneficio de la duda debido a las inesperadas interrupciones que venía sufriendo su carrera, primero por la lesión de una mano y luego por un aparatoso accidente de motora.
A la larga, en fin, algunos empezaron a afirmar, naturalmente, que su problema era que necesitaba otro entrenador.
De ahí en adelante, el ataque ha sido tan constante que el propio Ricky -equivocadamente, a mi entender- se ha puesto a debatir con sus atacantes y a defenderse por Facebook.
En fin, esta segunda vertiente pareció envalentonarse cuando, en días recientes, una entrevista con el promotor Bob Arum publicada por Primera Hora halló que había planes para que Verdejo fuera a entrenar para su próxima pelea en las alturas montañosas del campo de entrenamiento de Big Bear, cerca de Los Angeles, dirigido por el reconocido Abel Sánchez, el entrenador mexicano de Gennady Golovkin.
Las montañas de Big Bear, naturalmente, representan uno de los centros de entrenamiento más apetecibles para los boxeadores de alto nivel, tanto por la oxigenación y resistencia que provee el entrenamiento a gran altura como por su aislamiento total.
“¡Por fin!”, exclamaron algunos, a pesar de que Márquez explicó que no se trataba de un cambio de entrenador, sino de lugar de entrenamiento, y el propio Abel, aunque se mostró dispuesto a ayudar en lo que se le pidiera, también expresó lo mismo.
“En realidad esto es algo de lo que se ha venido hablando desde hace como dos años”, me dijo Márquez días atrás. “Ahora, como Félix estaba teniendo muchas distracciones, decidimos que había llegado el momento de entrenar fuera”.

 

Y la Top Rank estuvo de acuerdo. O quizás hasta lo alentó.
“Lo primero que nosotros pensamos fue en ir a entrenar en Las Vegas, donde Top Rank tiene su gimnasio”, agregó Márquez, “pero ellos nos dijeron que en Las Vegas también muchas distracciones”.
“Por el mucho guanteo que íbamos a tener, nos recomendaron entonces que fuéramos a Oxnard, California, donde tienen su gimnasio los entrenadores de Vasyl Lomachenko (también ligado a la Top Rank), pero nosotros pensamos en el gimnasio de Abel Sánchez en Big Bear”.
¿La razón? Márquez lo conocía y tenía una relación de amistad con él.
“Lo conocí en una cartelera en el Madison Square Garden en la que ambos teníamos peleadores”, recordó. “Compartimos mucho e hicimos una buena amistad”.
“Pero la realidad es que nosotros solo vamos a estar utilizando las instalaciones y ya tenemos nuestro plan de trabajo”.
Márquez proyecta estar en Big Bear con Verdejo el último mes antes de su próxima pelea, entrenando allí también a los otros peleadores profesionales de su gimnasio (el Club Diamante, de Trujillo Alto) que vayan a pelear próximamente.
Sin embargo, la fecha de la partida todavía está en duda y lo estará hasta que no se sepa con certeza la fecha exacta, la sede y el rival de la próxima pelea de Verdejo, aunque parece haber grandes probabilidades de que sea el combate por el cetro ligero de la OMB contra el británico Terry Flanagan, de quien Verdejo (23-0) es el retador obligatorio.

 

También, según parece, podría ser en Inglaterra, donde el zurdo Flanagan (33-0 y 13) ha hecho tanto la pelea en la que ganó el cetro en 2015, como sus cinco defensas.
“Si hubiera la oportunidad de hacer una pelea antes, no lo tomaríamos a mal”, dijo Márquez, “como también preferiríamos que no fuera en Inglaterra”.
“Pero Flanagan es el campeón y es lógico que quiera pelear en su casa, como Verdejo hubiese querido que la pelea fuera en Puerto Rico si él fuera el campeón”.
“Como sea, vamos a estar bien preparados para ganar si finalmente llegó la hora de pelear por el título”, afirmó.
Claro, si la pelea se da y Verdejo noquea en par de asaltos, no faltará algúַn vociferante que le atribuya el triunfo a la dolida intervención de Abel Sánchez, aunque esta solo ha consistido en usar su llave para abrir la puerta del gimnasio.

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad. Acaba de publicar su primera novela, El último kamikaze, ganadora del Premio Nacional de Novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge Prez

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