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Un halcón que nos visita

 

Aunque sin duda fue un gran peleador, y uno de los pegadores más demoledores que se hayan calzado un guante, Julian Jackson, conocido como El Halcón, no obtuvo los beneficios boxísticos que han conseguido muchos otros peleadores que han tenido la mitad, o incluso la cuarta parte de su talento.
Sí, el natural de Saint Thomas en las Islas Vírgenes tuvo un récord de 55-6 con 49 nocauts, y también fue campeón mundial junior mediano y mediano, amasando tres defensas como campeón junior mediano de la AMB -incluyendo un escalofriantee nocaut en el segundo asalto sobre Terry Norris en 1989- y otras seis como monarca mediano del CMB en dos reinados distintos.
Pero le tocó pelear bajo el promotaje de Don King en el que el controvertido promotor tenía numerosos peleadores de primer orden que, incluso siendo campeones mundiales, languidecían peleando como semiestelaristas o incluso preliminaristas en las super carteleras estelarizadas por Julio César Chávez y Mike Tyson y nunca llegó a disfrutar del baile de los millones.

Julian Jackson con su hijo, John.
También un desprendimiento de retina cortó su vuelo poco después de su victoria más celebre, sobre Norris, y, aunque eventualmente volvió a pelear -y a hacerse monarca mundial-, la inactividad producida por la operación le impidió aprovechar al máximo su súbita notoriedad.
Pero después de todo la vida no le ha ido nada mal a Julian, quien hoy en día tiene 56 años, y quien el pasado fin de semana estuvo aquí encabezando la pequeña delegación de Saint Thomas que participó en el prestigioso torneo de boxeo aficionado Cheo Aponte, en Caguas.
De hecho, hace bastante tiempo que él trabaja enfocado en el área de deportes del gobierno de Saint Thomas y desde hace más de 10 años dirige Sports Box and Recreation, que se encarga de todo lo relacionado con el boxeo en la isla vecina.

 
Además, es el ‘head coach’ del equipo nacional, dirigiendo un programa que ha dado grandes frutos: “Mis tres hijos, Julius, John y Clayton Laurent (este último adoptado), fueron a los Juegos Olímpicos”, recordó, “un logro extraordinario para nosotros”.

En fin, Julian ha venido frecuentemente a Puerto Rico. Como boxeador, hizo sus primeras tres peleas aquí, y 10 en total, usualmente figurando en el ‘undercard’ de las grandes carteleras de título mundial que King presentaba en la Isla.
“Nunca me quedé a vivir en Puerto Rico, pero sí recuerdo que hubo una vez que hice un campo de entrenamiento aquí”, dijo.
Luego ha seguido viniendo en su calidad de funcionario boxístico: “Esta es la cuarta vez que participo en el Cheo Aponte”, dijo, por ejemplo.
Yo recuerdo incluso haberlo entrevistado por última vez en una de las últimas conferencias de prensa de Tito Trinidad en la isla -creo que para su pelea con Roy Jones, Jr.-, y tuve la osadía de preguntarle qué pensaba él que hubiera ocurrido si Trinidad y él se hubieran enfrentado cuando ambos estaban en el mejor momento de su carrera.
En aquel entonces una chispa de renovada agresividad iluminó de pronto su mirada de halcón de forma parecida a como cuando él atacaba a sus víctimas sobre el ring, y dijo: “Hubiese sido una gran pelea… pero yo lo hubiera noqueado”.

 
Esta vez, por hablar de algo nuevo, le pregunté acerca de la anunciada pelea del 16 de septiembre de Canelo Alvarez con Gennady Golovkin por la supremacía de una división mediana en la que él una vez reinó.
Pero la verdad es que yo no sabía lo capacitado que él estaba para darme una respuesta bien fundada.
“De hecho”, dijo, “mi hijo Clayton Laurent apenas acaba de hacerse profesional, pero los otros (el supermediano Julius, 19-2 y 15 nocauts y el superwelter John, 20-3 y 15 nocauts), a quienes también entreno, ya tienen bastante experiencia”.
“Y precisamente los dos fueron compañeros de guanteo de Golovkin para su última pelea con Daniel Jacobs y estoy casi seguro de que también lo volverán a ser para la pelea con Canelo”.
Según me dijo, el propio Julian acompañó a sus hijos durante varias semanas en el campo de entrenamiento de Golovkin en Big Bear para la pelea con Jacobs, en la que el gran campeón kazajo vio detenida su cadena de 23 nocauts seguidos al apuntarse una cerrada victoria por decisión en la que muchos vieron ganar a su rival.
“Fue una pelea cerrada”, dijo Julian, “pero para mí Golovkin ganó más que nada gracias a su jab”.

 
“Pero Jacobs es un peleador muy bueno, muy grande, muy incómodo”, agregó.
Julian, naturalmente, también acaba de ver a Canelo en su aplastante victoria sobre Julio César Chávez, Jr.
“El ha ido mejorando muchísimo”, dijo. “Cada vez aprende más, y es un peleador muy inteligente y muy rápido pero a la misma vez está cada vez m҈ás fuerte”.
“Si hace poco tiempo se creía que era una pelea fácil para Golovkin, ya seguramente no lo va a ser y creo que va a ser una gran pelea aunque, de nuevo, también será una pelea totalmente diferente de su pelea con Jacobs”.
Entonces sus ojos volvieron a brillar con instinto asesino: “No puedo esperar a verla”.

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad. Acaba de publicar su primera novela, El último kamikaze, ganadora del Premio Nacional de Novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge Prez

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