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Clinton y Rubio, su paso por Puerto Rico

No importa lo que usted piense sobre sus visitas, Hillary Clinton y Marco Rubio cumplieron sus metas en San Juan el viernes.

Antes de tomarse unos días de descanso – este es un fin de semana de desconexión plena en EEUU -, pasaron unas horas por la Isla a recoger mucho dinero, avivar, con algunas promesas, a sus tropas más cercanas y guiñar un ojo a los boricuas de Florida.

Antes de ellos estuvieron otros dos precandidatos presidenciales estadounidenses, el republicano Jeb Bush y el demócrata Martin O’Malley.

La demócrata Clinton, con fuerte apoyo entre populares y penepés, puede haber reunido cerca de $500,000 en donativos políticos, según fuentes de su campaña.

El republicano Rubio recogió unos $100,000, dijo su principal enlace con la Isla, José Fuentes Agostini, exsecretario de Justicia de Puerto Rico.

En torno a Clinton, la prensa estadounidense estuvo más atenta  al lío que tiene sobre el manejo a través de un servidor privado de sus correos electrónicos en su época como secretaria de Estado.

En el caso de Rubio, los medios estadounidense que reseñaron su visita a San Juan se centraron en su rechazo a la inclusión de Puerto Rico en el capítulo 9 de la ley federal de quiebras.

A pesar de los comentarios que le ha atribuido el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá  (y ella por medio de portavoces ha negado) en el sentido de que llegó a pensar que el Congreso tiene tanto poder sobre la Isla que en cualquier momento puede destituir a un gobernador, Clinton trató de ser neutral en el tema del status, aunque lanzó sus críticas a la actual situación territorial.

Sin interpretar sus resultados (nunca lo ha hecho), Clinton reconoció que hubo un plebiscito local de status en noviembre de 2012 – lo que enfada a los populares-, resaltó las inequidades en el acceso de Puerto Rico a los programas federales de salud y su rechazo a que los puertorriqueños residentes en la Isla no puedan votar por el presidente de EEUU.

En el pasado, Clinton ha abogado por una enmienda constitucional para que todo ciudadano estadounidense pueda votar en las elecciones presidenciales, no importa donde viva. Pero, esa enmienda constitucional puede ser más complicada de conseguir que un apoyo mayoritario de los republicanos del Congreso a la idea de convertir a Puerto Rico en el estado 51.

“Siempre me ha impactado, como algo indefendible, que no puedan votar por el presidente si viven aquí, pero si se mueven a Florida – claro está, solo estoy nombrando solo un estado -, pueden votar por el presidente”, sostuvo Clinton el viernes.

Clinton sí ha sido muy clara en respaldar la inclusión de Puerto Rico en el capítulo 9 del código federal de quiebras y el viernes acentuó que no cree que la Isla pueda arreglar la economía únicamente a través de medidas de austeridad.

En eso se distanció de Rubio, quien sostuvo que el capítulo 9 debe ser un último recurso después de que se pongan en marcha iniciativas gubernamentales de austeridad significativas.

La vinculación de ambos políticos estadounidenses con el debate sobre el capítulo 9 tiene que haber sido resultado de un forcejeo interno.

Por ejemplo, dos de los principales enlaces de Clinton con la Isla  – los cabilderos Kenneth McClintock y Francisco Domenech-, son  asesores del Grupo Ad Hoc de inversionistas de la Autoridad de Energía Eléctrica que ha ayudado a bloquear que Puerto Rico tenga acceso a una ley de quiebras.

Clinton es quien más dinero ha recibido de gerentes de fondos de cobertura, con un total de $54,000 – el doble de Jeb Bush. Y entre sus donantes de ese sector está el gerente de Blue Mountain Capital, James Stanley, según Bloomberg. Blue Mountain ha sido pieza central de la oposición a que Puerto Rico tenga su propio estatuto de quiebras o pueda ser incluido en el capítulo 9 de la ley federal.

Rubio, quien había recibido $10,800 de gerentes de fondos de cobertura también de acuerdo a Bloomberg, se expresó en contra del acceso de Puerto Rico al capítulo 9, pero su principal enlace con la Isla, el exsecretario de Justicia José Fuentes Agostini, coordina la Coalición para la Estabilidad Fiscal que intenta convencer a los republicanos del Congreso para que incluyan las empresas públicas de Puerto Rico en ese apartado legislativo.

En su mensaje en el Centro Cardiovascular, rodeada de representantes de la industria de la salud, Clinton reafirmó – como hiciera en sus campañas el presidente Barack Obama -, que “muchos de los retos a que se enfrenta (Puerto Rico) están vinculados a la solución de su status político”.

En un artículo de opinión publicado el viernes en El Nuevo Día, Rubio señaló, por su parte, que considera  que en el referéndum de noviembre de 2012 los electores de la Isla  “dejaron claras sus aspiraciones al rechazar su relación territorial y escoger la estadidad”.

Pero, contrario a lo que han reclamado algunos sectores estadistas que demandan un proceso de admisión, Rubio cree que se requiere ahora un referéndum estadidad sí o no. Es más o menos la misma posición establecida por Jeb Bush.

“Puerto Rico se merece tomar el próximo paso, algo que Estados Unidos ha ofrecido a sus territorios desde 1787 cuando abrió la puerta a la creación de nuevos estados, incluso antes de la adopción de nuestra Constitución. Puerto Rico debe llevar a cabo en la Isla una votación patrocinada por el gobierno federal con dos opciones: convertirse en un estado o no. Si la mayoría de los puertorriqueños vota sí, el Congreso y el próximo presidente deben respetar su voluntad y hacer lo necesario para admitirlos como el estado 51 de la unión”, indicó Rubio en su artículo de opinión en El Nuevo Día.

No obstante, Rubio – con  16 meses más como senador por Florida-, parece no querer tomar el liderato en el Senado estadounidense y presentar un proyecto como el del comisionado residente Pedro Pierluisi, que además del referéndum estadidad sí o no, persigue comprometer al Congreso con un proceso de admisión de la Isla como estado de EEUU.

Rubio, quien lleva cuatro años y medio en el Senado estadounidense, tampoco  respaldó en el pasado Congreso la legislación 2020 de los senadores demócratas Ron Wyden (Oregón) y Martin Heinrich (Nuevo México), que era similar a otro proyecto pro estadidad de Pierluisi.

Como Clinton, Rubio prefiere atar la próxima consulta al lenguaje federal convertido en ley en enero de 2014 que puede permitir a la  Secretaría de Justicia de EEUU con el análisis de las alternativas de status legisladas en San Juan,  a cambio de una asignación de $2.5 millones.

“Ya existen los fondos necesarios para esa votación. Yo he expresado que si Puerto Rico vota que quiere convertirse en estado, el Congreso debe actuar sobre eso”, dijo Rubio tras su evento en un restaurante de Santurce, en el que, reconociendo en el país que estaba, habló casi todo el tiempo en español.

El problema para los estadistas es que aún existe la posibilidad de que esos fondos los utilice el gobierno de Alejandro García Padilla para otra consulta de status, que está muy claro que no será un referéndum estadidad sí o no.

Sobre la petición de clemencia para el prisionero político Oscar López Rivera, Clinton  – quien en 1999 se opuso a su liberación -, prefirió pasar con fichas.  “Yo respeto el proceso. De la recomendación y la acción tomada por el presidente, no tengo tengo información si se está considerando”, indicó.

Clinton y Rubio seguramente tendrán otras visitas a la Isla durante las primarias presidenciales de 2016, para hacer campaña y recaudar más fondos.

Entonces,  tendrán que volver a enfrentarse a los asuntos más espinosos del debate público sobre la Isla.

Clinton, por cierto, reconoció en San Juan que hace falta educar a los estadounidenses sobre la situación de Puerto Rico.

Queda por verse cuan interesados estar en elevar ellos mismos  el debate sobre Puerto Rico en Estados Unidos.

Los precandidatos presidenciales suelen hablar de la situación política de la Isla cuando van a Puerto Rico o a las principales comunidades de la diáspora boricua, pero eluden convertirlo en un tema nacional de Estados Unidos.

Pese a los tropiezos del lío sobre el manejo de los correos electrónicos oficiales desde un servidor privado en su casa, Clinton va al frente en las encuestas demócratas. Pero, el socialdemócrata Bernie Sanders le da una fuerte batalla de cara a los primeros eventos de las primarias demócratas, que serán en Iowa y Nueva Hampshire.

Entre 17 precandidatos republicanos, Rubio marcha quinto en las encuestas nacionales de EEUU, pero solo con 5.3%.

Hay cosas que pueden hacer ahora. Pero, no olvide que prometen para 2017.

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