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El pueblo ya pasó sentencia

Ante la situación que viene aconteciendo en el país somos muchos los que creemos que es tiempo de recuperar el rumbo y tomar acciones que lleven a nuevos modos de gobernanza. Hay consenso de que a los políticos corrompidos en su estructura moral que han lacerado la dignidad de este pueblo hay que confrontarlos. Siendo estos actos delictivos unos que desde diversas expresiones,  ya el pueblo sentenció y condenó.

Desde la pasada semana inició un camino que marcará el rumbo del país en los próximos años y para las próximas generaciones. Creo que todos los implicados en los actos que ya son públicos, deben no solo renunciar, sino públicamente reconocer sus faltas sin ningún tipo de justificación. Deben reconocer ante nuestra juventud y ante el pueblo que la estructura de su carácter es una corrompida que nadie debe imitar y que hay que arrancar de raíz como un cáncer que mata la vida de los pueblos.

Sin embargo creo que este momento histórico representa un espacio de crecimiento para el país y para cada ciudadano. Una oportunidad de reflexión hacia el interior sobre la manera como deseamos vivir a nivel individual y colectivo.

En primer lugar es saludable hacer una pausa para reconocer las emociones y sentimientos, la rabia y frustración que es normal que sintamos ante lo que estamos viviendo y que si no logramos canalizar se puede convertir en veneno que nos lleve a la violencia o la desesperanza. Identificar espacios, herramientas para realizar prácticas a nivel emocional que fortalezcan el interior.

En segundo lugar este es un buen momento para que hagamos un reconocimiento moral a nivel personal que lleve a identificar en cuánto de mi carácter y conciencia se han filtrado las conductas antiéticas y la mediocridad consciente.  Ciertamente  los políticos deben tener un alto estándar de comportamiento moral, pero así mismo cada ciudadano en su propia dinámica personal. Recordemos que en muchas de las instituciones estamos viendo expresiones que apuntan al mismo germen. Las diversas instituciones de la sociedad deberían aprovechar esta coyuntura para revisar al interior cómo están promoviendo el modelaje de valores y la creación de culturas de trabajo y de relaciones que preserven el respeto a la dignad humana y el bien común.

Luego de revisar el interior, toca pasar a la acción, qué acciones seguiremos a nivel individual y colectivo para contribuir al cambio que todos aspiramos, más allá de ideologías. ¿Qué postura voy asumir frente a lo que está ocurriendo? ¿qué decisiones voy a tomar con mi voto, con mi militancia, con qué grupos voy a seguir reflexionando y propiciando el cambio?.

Por último, pero no menos importante llevar un mensaje de ESPERANZA allí donde estemos, reconociendo qué hay una civilización que esta decayendo, pero hay una nueva que va naciendo. Que hay muchos puertorriqueños honestos que cada día trabajan duro y con compromiso.

Hace unos días estuve en el primer Encuentro Internacional de Economía Social y Solidaria que se llevó a cabo en Nuestra Escuela en Caguas. Allí estuve con cerca de 200 organizaciones, empresas, cooperativas y personas que están trabajando hacia una nueva forma de hacer economía desde la solidaridad. Gente que va construyendo un nuevo tejido social y económico. Con ellos y ellas yo quiero estar. Donde se proclame y se actúe por un Puerto Rico donde la persona y lo solidario sean lo primero, allí deseo estar. ¿Y tú desde dónde seguirás construyendo lo nuevo que emerge? Aunque tome tiempo ver el cambio, lo importante es el camino que hemos comenzado a trazar.

lortiz@csifpr.org

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