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Amaneceres

Los de Puerto Rico, con esos he comenzado todos mis días de esta semana, gracias a un amigo que me los comparte desde su balcón.  El de hoy estuvo espectacular.  Estoy segura que no lo hay en otro lugar del mundo o si lo hubiese,  jamás es igual al nuestro.

Entre amaneceres y atardeceres, van pasando nuestras vidas. Amaneceres para comenzar, atardeceres para concluir.  Empezar relaciones, proyectos, sueños en este devenir humano donde cada momento nos invita a renacer.  Concluir etapas, relaciones  y dar paso a nuevos ciclos.  Eso somos como personas, amaneceres y atardeceres.

Desde las imágenes del balcón de mi amigo, me he impregnado de la grandeza celestial que encierra el cosmos y he reafirmado la grandeza humana que trasciende por mucho la del cosmos. La belleza que puede tener un cielo lleno de colores, un sol tenue que acaricia o un mar sereno que nos calma, es la misma belleza que llevamos en nuestro interior y que pocas veces nos percatamos de poseer.  Pasamos más tiempo mirando nuestros defectos y los de los demás que recreándonos en nuestra esencia que es tan inmensa como las aguas del Mar Caribe que nos baña a todos en esta isla.

Percatarnos del privilegio de ser lo que somos y dar gracias por ello.  Esa invitación es la que me hace  hoy este mar y cielo de Puerto Rico.  Conectar con la grandeza de lo que somos como puertorriqueños, pero más aun lo que somos como personas. Seres espirituales creados de una forma que nos permite  superioridad a todo lo creado.

Pero cuánto nos cuesta vernos y sentirnos así. Cuántas energías invertimos en alimentar pensamientos y sentimientos que nos encadenan al pesimismo o a la derrota cuando tenemos todas las posibilidades de vivir en armonía y serenidad aún en medio de las adversidades que nos rodean.

Los que seguimos los pasos del modelo de cambio Teoría U, acuñamos la frase de Otto Scharmer -fundador de esta escuela del MIT-   “debes cambiar tu vida”. Cada día será más cuesta arriba asumir los retos y cambios que afrontamos a nivel local o mundial si no se parte del cambio de vida. De la vida verdadera que es la interior, de donde brotan las inspiraciones que han creado los cambios más radicales en la humanidad.

Vivir centrado, fluir o -como dicen los atletas de élite- permanecer en “tu zona” sabiendo practicar la atención plena, es parte del entrenamiento en la Teoría U. Aprender a entrar y llegar al fondo de lo que somos, para sacar lo que nos limita y dejarlo ir. Desde ese dejar ir es que conectamos con la fuente interior para poder crear lo nuevo. Es una práctica que requiere esfuerzo, espacios de meditación y silencio pero regala frutos.

Sobre todo, regala una nueva consciencia de estar presente en el presente y desde ahí abrirnos al futuro que desea emerger. Creo que vale la pena dedicar un tiempo al ser, al interior, a vaciar cargas que llevamos que ya nos pesan y detienen el paso.

El cielo y el mar de nuestro Borikén nos invitan a adentrarnos en esa riqueza interior, pero uno y solamente uno puede aceptar la invitación al deber de cambiar la propia vida para poder cambiar lo que nos rodea.

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(La autora es Trabajadora Social y  Directora del Instituto para el Desarrollo Humano a Plenitud de los Centros Sor Isolina Ferré, empresa social que se dedica a la sanación interior  y la formación humana. Durante el mes de septiembre se ofrecerá el taller Creciendo desde el Propio Manantial en Orlando, Florida 787-375-7854)

https://www.facebook.com/InstitutoParaElDesarrolloHumanoAPlenitud

lortiz@csifpr.org

 

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