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El dolor que transforma vidas

Tratar deentender su dolor no es cosa fácil, solo lo recibimos, lo acompañamos, loencaminamos a rutas de sanación. Descubrir en sus miradas de tan corta vidahistorias tan dolorosas es algo que mueve y conmueve el alma.

Ocurrió en laconvivencia que ofrecimos para un grupo de jóvenes. Ocurrió desde el momento enque comenzamos a conocernos y dejarnos ver desde la mirada… solo desde lamirada, sin palabras ni gestos. El salón se fue llenando de una energía enmedio de aquel silencio incompresible, tratándose de vidas de jóvenes dondesiempre hay risas y movimiento. No obstante, ellos  se entregaron a su experiencia de convivenciadesde el primer momento. Llegaron con una decisión particular: buscar sanacióny liberación de esa vulnerabilidad que los ha lastimado, en muchas ocasionesdesde antes de nacer. El ejercicio de las miradas abrió la experiencia y nosfue haciendo un solo corillo desde la historia, lo bueno y lo doloroso quehabía en el interior.

Y aunqueconocemos las cadenas del maltrato, aunque sabemos que quien no ama, quiengolpea, quien abandona usualmente es porque lo ha vivido, sigue resultandoincomprensible ver que vidas que apenas comienzan a ser vividas ya carguenlaceraciones tan profundas ante la cadena que sigue marcando el alma de muchosseres, de muchas familias puertorriqueñas.

Durante lavivencia de dos días escuchamos todo tipo de narraciones, secamos lágrimas congemidos y otras en silencio. Uno de los jóvenes que compartió su testimoniopudo narrar como el crak y otras  drogashan sido parte de su familia desde que nació. Narró con fuerza y coraje comoesto lo llevó a no sentirse amado, aceptado y comenzó a utilizar la máscara delrencor para defenderse. Hoy el joven se encuentra estudiando en un institutotecnológico y ha descubierto esa autenticidad y liderato que lo hacen único. Enla convivencia su testimonio fue clave para que otros dieran el paso dereescribir sus historias con el final que sueñan para sus vidas.

Jóvenestalentosos, alegres, sinceros llenos de gran bondad, fueron abriendo suscorazones y dando paso a una experiencia de restauración que -apostamos- lespermitirá redescubrir las fortalezas y herramientas que tienen en su interiorpara abrirse camino. Creemos -al igual que Sister Isolina Ferré- que cadapersona tiene una dignidad y un potencial único que, con las debidasoportunidades, puede ser redescubierto y liberado.

Afirmamos que enla ruta como país debemos seguir fomentando espacios donde las personasjóvenes, los adultos, las familias, puedan encontrarse con los dos rostros queacompañan la vida humana: el rostro vulnerado, que encierra heridas,situaciones dolorosas que todos en algún momento hemos vivido. Ese rostrovulnerado necesita espacios de ventilación, liberación, sanación para poder darespacio al encuentro con las potencialidades que habitan en el interior y quemuchas veces permanecen ocultas por el peso de las historias dolorosas, parapoder descubrir el otro rostro, el de la plenitud que habita en toda persona

Ver a los jóvenes a afirmando sus sueños, sus metas de futuro, ver sus rostrostransformados me confirma esta ruta que desde hace un año hemos emprendido enel Instituto Para el Desarrollo Humano a Plenitud. La ruta de apostar a quecada persona podrá liberar sus fuerzas interiores si encuentra espacios desanación y crecimiento personal.

lortiz@csifpr.org  

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