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Cuatro conflictos

Luego de los tacos de moronga de doña Elvira y la posible ingestión de tejido humano, se presentaron consecuencias digestivas nunca antes vistas o sufridas.

Agotados todos los remedios caseros y otros over the counter, me encontré en un callejón sin salida. Uno de mis mayores problemas frente a estos acontecimientos es que lejos de desvanecerse, el apetito más bien se intensifica. Nunca he sido una paciente ejemplar, de esas que siguen las recomendaciones médicas al pie de la letra. Todo ello contribuyó a mi deterioro gástrico y, de cara al precipicio, plena de dolor, cólicos y contracciones, tuve una epifanía: era hora de visitar al doctor, de resolverlo todo; hora de detener el caudal.

Entonces, recordé las primeras lecciones de literatura inglesa de la escuela. las que te enseñan que las tramas literarias se basan en cuatro conflictos principales estipulados por la ELA (English Language Arts Standards) que giran en torno al protagonista de la obra. Había que aprendérselos como el papagayo: man versus man, man vs. nature, man vs. society y finalmente, man vs self. En ese momento, hace más de una década, yo no entendía bien por qué había que saber esas cosas, más allá de poder sacar una buena nota en un examen o entender el tipo de obra que se leía. En fin, me parecía algo muy lejano o totalmente ajeno a mi realidad caribeña.

Evocar la tabla en la pizarra con los conflictos literarios me llevo a cuestionarme qué tipo de conflicto estaba yo experimentando. A primera vista, el conflicto era woman vs self, pues era yo lidiando con las penalidades del cuerpo mismo. Es decir, se trataba de mí  y mi estomago. Pero también se añadía a mi conflicto, el personaje de doña Maru, la taquera. Quizás había echado más salsa de la convenida en mis tacos y mi situación se podía entender como woman vs woman. Woman vs nature resultó más difícil de procesar… pero luego entendí que no había que ser tan literal, que el evento climático o la naturaleza podía entenderse en estos días como una especie de asimilación cultural.

Finalmente me quedaba el woman vs society…

Y llegué al médico. Me examinó mientras mi cuerpo parecía regañarme por mis decisiones y acciones negligentes… el doctor sólo me hizo una pregunta. “Señorita, ¿me podría indicar cuándo fue la última vez que usted se desparasitó?” A lo que simplemente no supe qué contestar. Pensé en mis padres durante la administración de Luis Muñoz Marín, evoqué memorias que no me pertenecían, los purgantes en la escuela y cosas que sólo conocí por boca de los mayores.

Entonces, entendí que este papelón, sólo podía llamarse de un modo. Woman versus society.

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