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Mascarillas que cubren y encubren

Que no se diga que la gobernadora Wanda Vázquez no nos mantiene a la expectativa cada vez que anuncia que va a aparecer ante las cámaras. Sus mascarillas de colores son el truco.

El sábado, nuevamente, Vázquez compareció en una sesión informativa sobre la pandemia de coronavirus —para que sea conferencia de prensa se necesita que haya periodistas presentes y con posibilidad de preguntar.

No dijo nada que no anticipáramos: que la cuarentena se extiende al 3 de mayo, que el toque de queda regresa a su hora inicial original de las 9:00 de la noche, que lo de las tablillas pares y nones no va más “porque ya cumplió su cometido” (en realidad porque fue una idea desastrosa que perjudicó más de lo que ayudó).

Lo que no dijo es lo que no sabemos: cuántos contagios hay de verdad y cómo vamos a contarlos. No sabe el pueblo ni lo sabe ella, y ni siquiera su comité de expertos, estos no porque no sean competentes en sus áreas sanitarias respectivas, sino porque no son adivinos.

Si no se hacen pruebas suficientes— rápidas o de las otras— no puede proyectarse el avance de la pandemia ni mucho menos hablarse de que se está estabilizando el número de contagios. Con una cantidad tan escasa como la que se ha hecho en Puerto Rico, a menos del 1% de la población, estamos jugando a la ruleta rusa.

Pruebas, pruebas, pruebas. Esa es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Eso es lo que persiguen las autoridades en casi todo el mundo menos en Puerto Rico, que calculamos los contagios a ojo.

En lugar de exhibir su colección de mascarillas de colores, con todo y logo de la Fortaleza, la gobernadora tendría que responder cuántas pruebas ha comprado, a quién, por intermediación de quién y a qué precio. Después del fiasco de los $38 millones que se pretendió pagarle a una empresa de construcción afín al partido de gobierno alegando urgencia por obtener pruebas rápidas, ¿porqué no se ha informado al país qué nuevas gestiones se han hecho en ese sentido? ¿O es que los federales le han prohibido al gobierno hacer un nuevo acercamiento a proveedor alguno?

Las mascarillas “fashion” distraen en el confinamiento. Pero lo que los ciudadanos necesitan —y el gobierno está obligado a dar— es transparencia, limpieza, honestidad. Poco importa el color de la mascarilla.

Preocúpese más por hacer lo que hay que hacer, gobernadora, y no por salir combinadita ante las cámaras.

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