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Danny García quiere estar entre los grandes

 

Hace unos días, casi coincidiendo por pura casualidad—me imagino— con el anuncio el martes pasado de las nuevas selecciones al Salón de la Fama del béisbol, Danny García, el veterano peleador filadelfiano de ascendencia boricua que reaparecerá este sábado en una cartelera que se celebrará en el Barclays Center de Brooklyn, afirmó: “Yo definitivamente siento que soy un peleador de Salón de la Fama —ahora mismo— si uno le echa un vistazo a los logros que he obtenido en la última década”.
Y, ¿saben qué? Es posible que tenga razón.
Ahora con 31 años de edad, García, apodado ‘Swift’, quien venció el sábado por decisión a 10 asaltos al zurdo welter ucraniano Ivan Redkach (23-5-1 y 18), un hombre que venía de noquear en seis asaltos al exmonarca Devon Alexander, sin duda goza de un buen historial.
Fue campeón unificado (AMB y CMB) de las 140 libras y campeón welter del CMB, y su récord ahora de 36-2 y 21 nocauts incluye dos victorias sobre el legendario Erik ‘Terrible’ Morales, y triunfos sencillos sobre Amir Khan, Zab Judah, Lucas Matthysse, Lamont Peterson. Paul Malignaggi, Robert Guerrero y Brandon Ríos, todos los cuales en algún momento reinaron como campeones mundiales.

Y sus dos derrotas —en choques titulares de las 147 libras— fueron ante Keith Thurman y Shawn Porter, ambas extremadamente cerradas y controversiales.
Lo cierto es que todo esto, de por sí, podría ser suficiente para catapultarlo al Salٕón de la Fama del Boxeo Internacional ubicado en Canastota, Nueva York, donde ya hay 11 puertorriqueños o descendientes de puertorriqueños debidamente instalados y se espera que en un futuro no muy lejano se les una Miguel Cotto.
En efecto, hasta hace poco, los requisitos para entrar a Canastota eran muy parecidos a los que existen para entrar al Salón de la Fama en Cooperstown, también en Nueva York, donde ya hay cinco boricuas reconocidos: Roberto Clemente, Orlando ‘Peruchín’ Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez: estos incluían cinco años de retiro antes de ser elegible, por ejemplo, y quedar seleccionado a base de la votación de un panel de periodistas y otros expertos.
Pero hay un par de diferencias notables, que provocan que la entrada a la inmortalidad en el béisbol sea mucho más exigente, y explica, en parte, la diferencia numérica entre los boricuas exaltados en cada deporte.
En el béisbol, los nominados deben figurar en las papeletas de votación de al menos el 75% de los cerca de 400 miembros de la Asociación de Cronistas del Béisbol que tengan como mínimo 10 años de membresía.

 

Eso explica por qué alguien de los méritos de Edgar Martínez tardó hasta su décimo y último año de elegibilidad para obtener el pase, y Peruchín fue electo por el Comité de Veteranos, luego de que expirara su elegibilidad para ser electo por los periodistas.
Y, en el béisbol, puede haber años incluso en que solo sea seleccionado un nominado, o hasta ninguno, dependiendo de cuántos lleguen o se queden cortos del 75%.
El Salón del Boxeo, por otro lado, en una institución privada dirigida por Ed Brophy, y su votación contiene un par de características que pueden ser consideradas cuestionables.
Para empezar, en la votación participan mayoritariamente los periodistas pertenecientes a la Asociación de Escritores de Boxeo de América (Estados Unidos), unos 100, así como un grupo más reducido de “historiadores y cronistas de boxeo” del resto del mundo.
Y, lo más significativo: nunca se revelan los resultados de la votación, salvo para decir quién entró.

 

Así que es imposible determinar, por ejemplo, cuántos votos recibió determinado peleador, a cuántos se quedó de los líderes, o cómo ha ido progresando año tras año.
Ha habido cronistas boxísticos que a través los años han abogado por una apertura total, parecida al béisbol, pero en general los cronistas de boxeo —al menos en Estados Unidos— parecen ser un gremio bastante conservador y siguen defendiendo el sistema actual en aras de la santidad del voto secreto.
La otra diferencia importante es que todos los años tiene que haber tres exaltados: los que terminen en las primeras tres posiciones en esa votación invisible, independientemente de la cantidad de votos recibidos.
Esto cambió un poco para la última votación, al anunciarse ahora que todo aquel que recibiera más del 80% de los votos —contabilizados en secreto— tendría derecho a entrar, incluso si no terminara entre los primeros tres, pero de todos modos solo quedaron seleccionados tres: Bernard Hopkins, Shane Mosley y Juan Manuel Márquez.
Es decir, esto fue en la rama masculina, porque para este año se inició, al fin, la votación en el boxeo femenino, y Christy Martin y Lucia Rijker fueron las primeras dos seleccionadas.

 

Claro, la votación cuyos resultados se anunciaron el 4 de diciembre, fue una en la que no debe haber dudas con la calidad de ninguno de los seleccionados que estarán en la ceremonia de exaltación señalada para el 14 de junio en Canastota, en parte debido a que se implementó un cambio en los requisitos de elegibilidad y se redujo de cinco a tres los años de inactividad necesarios para aparecer en la papeleta de votación.
Así, bajo el formato anterior, Hopkins y Mosley, quienes pelearon hasta 2016, no hubiesen sido elegibles hasta 2021, pero en la pasada votación formaron parte de un nutrido grupo de nuevos nominados, algunos de los cuales tal vez hubiesen sido seleccionados de no haber estado ellos en esa lista: Jorge ‘Travieso’ Arce, Timothy Bradley, Vuyani Bungu, Joel Casamayor, Diego Corrales, Carl Froch, Sergio ‘Maravilla’ Martínez, Antonio Tarver e Israel Vázquez.
Y la votación para la clase de 2021 parecería destinada a estar igual de congestionada de talento, al ser elegibles por primera vez Miguel Cotto, Wladimir Klitschko, Andre Ward y, si no decide volver a pelear este año, Floyd Mayweather, Jr.
Pero ya habrá años en los que la competencia no sea tan cruenta, y me imagino que en uno de ellos podría entrar -¿por qué no?- Danny García.
Se uniría así al grupo que ya incluye a Sixto Escobar, Carlos Ortiz, José ‘Chegüí’ Torres, Wilfredo Gómez, Wilfredo Benítez, Edwin ‘Chapo’ Rosario, Pedro Montañez, Cocoa Kid, Félix ‘Tito’ Trinidad, Héctor ‘Macho’ Camacho y el árbitro Joe Cortez.}

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

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