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El verdadero Canelo

 

En los últimos días, después de la complicada victoria que Gennady Golovkin alcanzó el sábado pasado en el Garden sobre Sergiy Derevychenko, Saúl ‘Canelo’ Alvarez había venido diciendo que ya había desaparecido para él el atractivo de una posible tercera pelea con el kazajo, en vista de que había dejado de representar un reto para él.
Sin embargo, este jueves, en una conferencia trelefónica relacionada con su combate del 2 de noviembre en el MGM Grand de Las Vegas con el ruso Sergey Kovalev por el cetro semipesado de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), donde buscará coronarse en una cuarta división diferente, el peleador mexicano al menos pareció dejar la puerta ligeramente entreabierta.
“Lo he dicho varias veces, pero lo voy a repetir”, dijo. “Para mí Golovkin ya no es un reto. Peleamos 24 asaltos, le gané…”.
“En esta pelea se vio lento y para mí ganó Derevychenko, que al parecer tuvo su mejor noche”, agregó. “Aprovechó la misma avenida que yo abrí para ganarle a Golovkin, que es pegándole al cuerpo”.

“Como único pudiera darse esa pelea con Golovkin sería por negocios”, agregó, sin embargo. “Si me hacen una buena oferta, pudiéramos considerarlo”.
Ahora con marca de 52-1-2 y 35 nocauts, el peleador de 29 años, que mantiene cetros de las 160 libras (campeón Franquicia, del CMB) y de las 168 (de la AMB), dijo sin embargo que no ha pensado en qué división peleará después de su compromiso con Kovalev (34-3-1 y 29), de 36 años, quien esté reinando por segunda vez en las 175 libras.
Pero sí sabe una cosa: las 175 son el límite.
“Obviamente no vamos a seguir subiendo, porque eso ya sería exagerar”, dijo, “pero estamos concentrados por completo en esta pelea con Kovalev y no hemos pensado en la siguiente”.
“Tomamos esta pelea porque mi entrenador (Eddy Reynoso) me sugirió que sería una buena idea hacer historia y buscar ese cuarto título en una división diferente y, como siempre me han gustado los retos, me pareció bien”.
“Pero lo que me interesa ahora son las peleas que representen los mayores retos”.

 

Expresándose todo el tiempo con mucho aplomo y seriedad, y sin darle vueltas a las preguntas más incómodas, Canelo, quien probó que entiende bastante más inglés del que se piensa al contestar algunas preguntas antes de que el intérprete se las tradujera, sí reconoció que la de Kovalev es una de ellas.
“Es un gran peleador, uno de los mejores en las 175 libras, y obviamente es una de las peleas más importantes de mi carrera”, dijo. “Pero, como siempre, yo acepté esta pelea porque confiaba en mí y entendía que tenía las herramientas para ganarle”.
Una de esas herramientas, reconoció ante preguntas de la prensa, es el golpeo al cuerpo, donde él se ha destacado principalmente en sus últimas peleas.
“El golpe al cuerpo es una de mis principales armas, no solo en esta pelea sino en todas”, dijo. “Pero ya se ha visto que esa es una de sus debilidades y sin duda estamos preparándonos para eso en esta pelea”.

 

Su confianza es tal, no obstante, que, al contrario a como hecho para peleas anteriores, Canelo no exigió que Kovalev bajara a un peso intermedio.
Y tampoco parece estar pensando en presentarse él con menos peso, tal vez para aprovechar su mayor velocidad.
“No, yo voy a pesar las 175 libras”, dijo. “Para eso estamos preparٞándonos con un entrenamiento diferente”.
“Estamos haciendo más pesas”, explicó, “y alimentándonos con muchas proteínas y carbohidratos”.
“También está boxeando con peleadores més grandes y más fuertes”, adicionó Reynoso.
“Sabemos que es un reto arriesgado”, dijo Canelo, “pero así es el boxeo”.
Por último, sin embargo, Canelo pareció estar resignado a una cosa: no convencer a sus críticos, de los que parece tener bastantes… particularmente en su propio país.
Quizá algún día un buen sociֶólogo pueda explicarnos ese fenómeno de un campeón mexicano ultra exitoso que, al menos según se vislumbra en las redes sociales, cuenta con demasiados mexicanos que no lo quieren, destacándose entre ellos el legendario entrenador Nacho Beristáin -quien había pronosticado antes de la primera pelea que Gollovkin no solo lo noquearía, sino que tal vez lo sacaría del boxeo-, el excampeón Juan Manuel Márquez y, por último, el periodista David Faitelson, quien públicamente lo acusó de rechazar el tercer pleito con el kazajo por tenerle miedo.

 

Yo no soy sociólogo, pero me atrevería a aventurar como posibles razones para este tipo de antipatía por un compatriota en un país que tradicionalmente se endiosa a sus campeones, a varias razones que no tienen mucho que ver con el boxeo: Canelo escapa de la mayoría de los estereotipos el peleador mexicano, no solo por ser pelirrojo, sino por no asumir la pose de exagerada humildad que los mexicanos parecen preferir en sus peleadores: Chávez, por ejemplo, prácticamente les pedía perdón a sus rivales luego de apachurrarlos y a casi todos les pronosticaba que serían campeones mundiales.
Pero Canelo proyecta una imagen de cierta altanería -como muchos otros peleadores, claro estٞá-, se viste con un lujo exagerado y hasta gracioso, se fotografía frente a sus carros deportivos, se pone a cantar y a hacer bromas en las redes… es decir, repite mucho de lo que antes ha exhibido Mayweather, Jr., pero sin causar la misma gracia.
“Sé que de ninguna manera voy a dejarlos contentos”, dijo finalmente, refiriéndose a sus críticos, “así que ni siquiera trato… ni quiero”.

 

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

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