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Dulorme no piensa en venganza

 

El 17 de octubre de 2015, en Fairfax, Virginia, el peso welter orocoveño Prichard Colón, uno de los mejores prospectos de Puerto Rico con marca de 16-0 y 13 nocauts, se enfrascó en una pelea llena de irregularidades con Terrell Williams, un mañoso californiano invicto que pertenecía a la cuadra de peleadores de la Premier Boxing Champions de Al Haymon.
Entre las irregularidades estuvieron varios golpes al dorso de la cabeza del boricua, quien, segú֙n progresaba la pelea, comenzó a quejarse en su esquina, dirigida por su padre, Richard Colón.
Luego del noveno asalto, en el que Williams lo derribó dos veces, el padre comenzó a quitarle los guantes, creyendo que la pelea había terminado, y, al no poder continuar Prichard, quien al parecer se mostraba incoherente y con mareos, el árbitro Joseph Cooper, que le había quitado un punto a Williams por golpes detrás de la cabeza y dos a Prichard por golpes bajos, procedió a declararlo perdedor por descalificación.

Eventualmente Prichard vomitó y se desplomó en el camerino y fue llevado al hospital en Fairfax, donde cayó en coma y se determinó que sufría de sangrado en el cerebro.
Prichard estuvo en coma durante 221 días. Aunque se ha recuperado significativamente y ahora reside con sus padres en Winter Park, Florida, requiere de un cuido constante.
Su padre ha criticado siempre la labor del árbitro durante la pelea y la inacción de la comisión de Virginia, quien nunca sancionó a Williams.
Incluso, se ha presentado a conferencias de prensa de las siguientes peleas de Williams, para increparlo y abogar públicamente porque sea sancionado.
Han pasado casi cuatro años y Williams, todavía con Haymon, apenas ha hecho tres peleas más, pero ahora, el sábado 21 de septiembre en el Rabobank Theater de Bakersfield, California, con 35 años de edad y marca de 18-0 y 13 nocauts, se enfrentará en un choque a 10 asaltos con el experimentado peleador puertorriqueño Thomas Dulorme, con récord de 24-3-1 y 16.

 

Y desde que la pelea se anunció, las redes sociales han estado muy activas con voces de fanáticos puertorriqueños que claman por que Dulorme cobre venganza e incluso por que “le arranque la cabeza” al peleador norteamericano.
Todo lo cual augura una gran teleaudiencia para la transmisión por FOX.
Pero Dulorme no anda en esas.
“Sé que esta es una pelea muy importante para Puerto Rico y quiero ganarla por Puerto Rico y por Prichard, a quien quiero mucho y conozco desde que éramos aficionados”, dijo en una entrevista telefónica, “pero yo no voy a la pelea con la intención de hacerle daño a Williams, sino de ganarle”.
“Quiero ganar convincentemente, si es posible por nocaut”, agregó Dulorme, de 29 años, quien en su última pelea, en octubre pasado, sufrió un dudoso empate con el excampeón Jessie Vargas.

 

“No quiero dejar la decisión en manos de los jueces: si salgo bien, quiero, antes de que acabe el año, hacer una pelea grande, ya sea de título o no”.
Pero Dulorme, quien también esté ligado a Haymon, afirmó que ha visto varias veces la pelea con Prichard, “y no creo que los golpes de Williams hayan sido a propósito”.
“Cuando uno está peleando a veces hace cosas en medio del calor de la pelea y tira golpes que ni sabe dónde van a pegar”, agregó.
“Pero para mí la responsabilidad de lo que ocurrió la tiene el árbitro, que no actuó como debió actuٕar y se volvió una pelea muy sucia”.
Williams apenas ha hablado desde la pelea con Prichard, pero en una entrevista publicada hace dos años por The Ring, dijo: “Rezo por Prichard todos los días. Eso nunca va a cambiar. No le deseo otra cosa que no sea paz y salud. Nadie quiere que lo que le pasó a Prichard le pase a nadie. Todos los boxeadores somos hermanos. Yo nunca lastimaría intencionalmente a nadie de esa manera”.

 

“Pero se han dicho muchas cosas maliciosas sobre mí, en especial de parte de la familia Colón”, agregó. “Si eso es algo que de alguna manera les ayuda a sanar y a sentirse mejor, pues que así sea. Pero yo estoy buscando sanación también. Honestamente, no quise volver a pelear después de esa pelea, pero ahora sé que yo ni hice nada malo esa noche”.
“Prichard era un joven con un futuro brillante que iba a contribuir muchas cosas buenas al mundo. Eso ha sido muy duro para mí”.
Dulorme se encuentrra entrenando en Indio, California, bajo las órdenes del veterano entrenador californiano Joel Díaz, quien una vez entrenó a Timothy Bradley.

 

“Llevo como tres años con él y hemos tenido un campamento muy bueno, como de 9 a 10 semanas”, dijo Dulorme, quien hizo la primera etapa de su carrera en Puerto Rico y entrenaba en Carolina con José Bonilla.
Luego se mudó a Las Vegas, donde durante un tiempo tuvo de manejador a Floyd Mayweather, Jr. y en abril de 2015 cayó en seis asaltos ante Terence Crawford al disputar el vacante cetro junior welter de la OMB.
Actualmente, sin embargo, vive en Alicante, España.
“Mi esposa es española”, dijo. “La conocí en Estados Unidos y por un tiempo vivimos en Las Vegas pero llevamos como cuatro años en España”.
“Solo voy a Indio cuando hay pelea y voy a entrenar”.

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

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