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La Nueva Oferta Refrescante

En días recientes se ha estremecido la base del partido popular, ante la propuesta de cambio al tradicional y fundacional emblema de 1938 que contiene las palabras de Pan, Tierra y Libertad. El intento de cambio, no fue lo suficientemente estratégico para reconocer, que el momento, forma y contenido no era el idóneo para recibir la aceptación de la base militante del Partido Popular Democrático.

Dentro de la controversia, yo como vicepresidente de la Juventud Nacional del Partido Popular Democrático, reflexioné y pensé; que sí, es cierto que mi partido necesita una transformación, y que la misma no necesariamente está en cambiar la insignia tradicional de la pava, pero sí en lograr presentarle al país una oferta refrescante y moderna. El país está cansado de los políticos, más aún, está cansado de los estilos tradicionales y del discurso estridente  de un lado contra el otro. La clave de nosotros para conseguir espacio político en el futuro está, en precisamente transformar nuestra oferta en una que contenga pilares modernos, vanguardistas y con elementos claros de políticas que no necesariamente se producirían en Puerta de Tierra.

El Partido Popular Democrático, tiene que aprender de los experimentos ocurridos en España y en Estados Unidos. En España, el Partido Socialista Obrero Español, enfrenta un problema electoral y existencial. El PSOE por los pasados 20 años jugó en una tabla llamada bipartidismo con el Partido Popular de España. Su desgaste como alternativa política, ha provocado que hoy el PSOE no obtenga los escaños y votos para conformar gobierno sin los demás movimientos políticos progresistas. Dicha realidad, además de la intransigencia de algunos líderes de otros movimientos, ha obligado activar la Constitución española, y por consiguiente que los españoles se aproximen a unas nuevas elecciones. En Estados Unidos, el conservador Partido Republicano, enfrenta una división interna producto de pretender abrazar una visión de ultra derecha fundamentalista de un sector denominado como el “Tea Party”, el mismo ha provocado que muchos analistas políticos piensen que cada vez será más difícil para el Partido Republicano ganar elecciones en los Estados Unidos, producto de sus divisiones ideológicas internas. Similar también está sucediendo en el Partido Demócrata, en donde el movimiento “Anti Establishment” de Bernie Sanders, ha colocado en un panorama complicado a varios políticos demócratas tradicionales, entre ellos Hillary Clinton y sus posibilidades de ser la primera mujer Presidente de los Estados Unidos.

Es muy correcto el planteamiento de que los movimientos tienen que evolucionar. Pienso constantemente que Puerto Rico cambio a raíz de la crisis que le abate en todos sus frentes, pero así también reconozco que ninguno de los movimientos políticos ha cambiado. Me atrevo a señalar que los problemas principales de Puerto Rico, se pueden a reducir a 4 asuntos neurálgicos; estos son: (i) la reestructuración de nuestra deuda, (ii) desarrollo económico y creación de empleos, (iii) el tema del estatus y la autodeterminación de Puerto Rico y (iiii) la desigualdad social. La clave del éxito de un movimiento político en el país de hoy y sus circunstancias, está claramente en presentar una oferta refrescante en la manera en como se comunica. La idea es transmitirla primero a la base tradicional del partido y luego y más importante aún, a la nube inmensa de electores no afiliados o ya cansados de las ofertas y estilos tradicionales de hacer política en Puerto Rico.

El partido en el que creo y milito, el próximo 22 de julio cumple 78 años, de luchas, glorias, triunfos y derrotas. Casualmente a pesar de nuestra larga trayectoria, hemos sido uno de los primeros movimientos en reconocer que hay que abrir puertas y ser opción a los que no necesariamente piensan como nosotros. Eso estuvo y está bien. Ahora de cara a los nuevos retos electorales tenemos que ser opción permanente a los casi 300,000 electores que no se identifican con algún partido.

Refrescante y moderna, no es necesariamente desapegarse de nuestros postulados fundacionales de Pan, Tierra y Libertad, que hoy día suelen ser mas pertinentes que antes. En la urgencia de modernización y modificación de nuestro mensaje, esas tres palabras nos recuerdan lo mejor de nuestra historia política como populares. Al conformar una alianza política multisectorial, no debemos dejar nunca de ser quienes somos como partido y ciudadanos. En la alianza militar de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, los ingleses no dejaron de ser ingleses aunque les tocaba pelear en Europa occidental junto a los rusos y estadounidenses.

Es hora de volver a crecer como instrumento social y político. El reconocimiento básico, de que antes de popular primero se es puertorriqueño, debe de ser siempre nuestro más fundamental enfoque. Yo apuesto a una revolución en Puerto Rico, en todos sus haberes y circunstancias, y creo que la única opción para ello, es la opción que ya una vez a mediados del siglo XX la produjo magistralmente. Hoy solo toca desapegarse de emociones, reconocer nuestro tracto histórico, creer en la base fundacional del Partido Popular Democrático para  convertirnos así en una nueva opción de política refrescante en el siglo XXI.

#Equilibrio #Política #Juventud 

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