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El turismo

El Caribe presenta las condiciones idóneas para convertirse en una potencia turística mundial. Hoy el turismo es la única base para una estrategia de desarrollo en el Caribe. El turismo es una industria joven que promete ser, y en algunos casos es, la fuente principal de divisas del Caribe. La industria del turismo permite el desarrollo de la infraestructura de cualquier país y estimula otros sectores de la economía.

La industria del turismo necesita ciertas condiciones para su desarrollo: una atmósfera de paz y seguridad, un buen mercadeo y la infraestructura necesaria. Entre los países en vías de desarrollo, el Caribe es la región del mundo que más turistas recibe.

Igual que con la caña de azúcar, el turismo en el Caribe se benefició de la ruptura de relaciones políticas y comerciales entre Estados Unidos (EEUU) y la Cuba revolucionaria. Cuba fue durante las décadas de los años 30 al 50 el principal destino turístico de los norteamericanos. El cierre de hoteles y casinos cubanos permitió en gran medida el crecimiento y desarrollo del turismo en el resto del Caribe, en especial la República Dominicana y Puerto Rico. Del mismo modo que el bloqueo favoreció y favorece el desarrollo del turismo en el Caribe, el desbloqueo de Cuba anunciado recientemente por el Presidente de los EEUU, Barak Obama, representa un reto para la región. Las transformaciones económicas que hace años se llevan a cabo en Cuba para facilitar las inversiones extranjeras han perjudicado la industria turística del resto Caribe, pues el sector más beneficiado en Cuba ha sido precisamente el turismo.

No debe subestimarse la importancia de la industria del turismo para los países caribeños pues los beneficios del turismo en ocasiones superan el de las exportaciones. En Jamaica y Barbados el turismo brinda más divisas que cualquier otro sector de la economía, aunque luego tengan que ser usadas para importar productos dada su dependencia del exterior.

El turismo representa una gran oportunidad de crecimiento y desarrollo para islas pequeñas que no tienen muchos recursos ya que brinda oportunidades de empleo directo e indirecto a todos los niveles de la economía.

A pesar de la importancia del turismo, también existen aspectos negativos y condiciones limitantes. El turismo en la mayoría de los casos se encuentra controlado por empresas transnacionales (hoteles, agencias de viaje, líneas aéreas) que ofrecen poco margen de acción a los gobiernos caribeños a la hora de elaborar políticas. Se señala que el turismo no brinda desarrollo alguno a los países caribeños en el sector agrícola. Existe una relación directa entre el número de turistas que recibe un país caribeño y su grado de dependencia de la importación de alimentos pues la mayoría de los alimentos consumidos en los hoteles son importados. Es sumamente contradictorio que el Caribe, que fue colonizado por su potencial agrícola, tenga que depender de importaciones de alimentos para satisfacer sus necesidades. Además se crítica que los puestos gerenciales en los hoteles estén ocupados por extranjeros quedando los nacionales caribeños relegados a trabajos de servicios. Los huracanes, temblores y terremotos, las erupciones volcánicas y el asesinato o violación de un turista afecta adversamente el turismo en el Caribe. Una limitación importante es la vulnerabilidad del turismo a las condiciones económicas de Europa y Norte América, ya que problemas económicos en esos países conlleva una merma significativa de turistas en el Caribe.

Otra crítica se refiere al costo económico del desarrollo turístico ya que se necesitan grandes sumas de dinero que no poseen los países caribeños, teniendo que recurrir a la financiación internacional, aumentando así sus deudas externas. Además la construcción en el Caribe es muy costosa, pues se importan la mayoría de los materiales. El costo del desarrollo de la industria del turismo obliga a los gobiernos caribeños a desviar fondos para el uso social hacia el desarrollo turístico.

La industria del turismo en los países caribeños conlleva la privatización de zonas donde los nacionales no pueden entrar a menos que sea en condición de mesero, jardinero, cocinero, etc., creando así condiciones neocoloniales que ponen los recursos del país al servicio y disfrute de intereses foráneos.

Las islas más pequeñas del Caribe son las que más sufren las consecuencias negativas del turismo. El aumento del uso de drogas y la criminalidad, la pérdida de la tranquilidad y seguridad, la prostitución, la admiración e imitación de lo extranjero, y la adaptación de una cultura folklórica a conveniencia para satisfacer a los turistas son los costos sociales y culturales del turismo. Además, la saturación de la industria turística en zonas costeras perjudica los ecosistemas del Caribe, deteriorándose a sí misma pues depende en grado sumo de la integridad y calidad de los ecosistemas. El Caribe no ha adquirido conciencia de la necesidad de proteger el mar y las playas de la contaminación y se teme que adquirirá y superará los niveles de contaminación del Mar Mediterráneo. Ante el consistente aumento anual del turismo en el Caribe se hace imperativo proteger el ambiente, sin mayor dilación.

Aunque los gobiernos del Caribe apuestan al turismo para mejorar sus respectivas economías, la verdad es que hasta el momento el turismo ha aportado muy poco a la erradicación de la pobreza. Eso se debe a que la mayoría de los ingresos del turismo no se quedan en el Caribe.

Se perfila que en el futuro los países caribeños serán cada vez más dependientes del turismo. Esa dependencia no es recomendable a menos que se corrijan en lo posible los problemas que hemos descrito. Además, el futuro del turismo en el Caribe va a depender en gran medida de la innovación y capacidad para responder y adaptarse a los cambios que ocurren en el mercado mundial turístico.

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