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Una crisis que puede durar meses, no semanas

Acaba de convertirse en ley el proyecto federal de estímulo económico.

Se aprueba en momentos en que el presidente Donald Trump –  en uno de sus mensajes contradictorios recientes-, quiere promover para el 12 de abril  la ‘reapertura’ de los negocios en Estados Unidos, una idea que echó a volar solo dos semanas después de haber declarado una emergencia nacional por el coronavirus, una crisis que cada día se agrava más.

Los casos en Estados Unidos, al  terminar el sábado, superaban los 124,000. Las muertes, se acercaban a las 2,200.

Cuando comenzó la semana, las muertes a causa del coronavirus en Estados Unidos eran unas 500. En los últimos tres días, el total de muertes se duplicó, según los datos que ha provisto la Universidad John Hopkins.

Nueva York, sobre todo la ciudad y los suburbios que se extienden hasta Nueva Jersey y Connecticut,  ha entrado en una etapa crítica. Lo casos positivos superaban esta noche los 53,000, con por lo menos 782 muertes.

Los profesionales de la salud han dado la voz de alarma en los últimos días sobre la urgente necesidad de producir o adquirir ventiladores, y equipos de protección personal, como mascarillas, guantes y batas, para poder atender el alarmante número de casos que tenían lugar  en sus hospitales.

Hay informes de 13 muertes en una noche en un hospital de Queens. Estimados de que en la ciudad de Nueva York estaba muriendo una persona cada 17 horas a causa del virus.

Las llamadas al sistema de emergencia de la ciudad de Nueva York, de hecho, tuvieron en algún momento de la semana un volumen más alto que el mismo 11 de septiembre de 2001, cuando ocurrieron los ataques terroristas que ocasionaron casi 3,000 muertes.

Autoridades de otros estados han buscado colocar en cuarentena a residentes de Nueva York. El presidente Trump, en uno de esos comentarios con los que crea confusión en vez de ofrecer calma y mostrar control, llegó a decir hoy que consideraba imponer una cuarentena en zonas de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

Luego, se retractó. Pero, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC)  recomendaron a los residentes de esos estados no viajar.

De todos modos, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, había advertido a Trump que una cuarentena federal en un estado pudiera ser inconstitucional, y generar caos.

Nueva York ya ha ordenado a sus ciudadanos quedarse en casa, excepto para ofrecer u obtener servicios esenciales.

En su mensaje del viernes en el hemiciclo de la Cámara baja, cuando se aprobaba el proyecto de estímulo económico, la congresista demócrata puertorriqueña Alexandria Ocasio Cortez, advirtió que la crisis de Nueva York puede ser la realidad  en las próximas semanas para otras zonas de EE.UU..

Más que buscar colocar a Nueva York como un problema aislado, la tarea que tiene cada jurisdicción – incluso Puerto Rico- es tratar de, remediar el tiempo perdido para prepararse para los efectos de un virus que tuvo su primera víctima en EE.UU. el 20 de enero, y se ha propagado por todos los estados. Más de 17 estados ya tenían el sábado sobre 1,000 casos.

Por eso los expertos, advierten que la experiencia de Nueva York puede repetirse en otras áreas.

Trump tiene previsto anunciar a principios de la semana guías que pueden categorizar el riesgo que representa el coronavirus.

La idea es presentar cuales zonas constituyen un alto, mediano o bajo riesgo de propagación, en espera de conseguir la reapertura de los negocios en algunas zonas.

Los expertos en salud le han advertido que este es un asunto que debe basarse en los datos y que las decisiones se deberán tomar, como dijo el director del Instituto Nacional para Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, “de semana en semana, y de día a día”.

En una entrevista reciente, el médico puertorriqueño Joxel García, quien fue subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y secretario adjunto de Salud Pública de Estados Unidos, entre otros puestos, indicó que los pronósticos de los expertos de la salud son que la crisis del coronavirus puede durar hasta principios de julio.

Si el interés es retomar el ritmo económico de Estados Unidos, primero hay que lidiar con la emergencia de salud.

“Si quieres abrir el comercio de nuevo, la curva (de propagación) no se va a aplastar. Tenemos que aplastar la curva primero, que todavía está – por hacer una comparación-, subiendo El Yunque”, dijo García, en una entrevista esta semana con El Nuevo Día.

El propio secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, ha indicado que la ley de estímulo económico, con cheques a ciudadanos, nuevos beneficios de desempleo, fondos para los gobiernos estatales y subsidios a empresas, está pensada en mitigar la emergencia durante 10 o 12 semanas.

Sus apartados más importantes conceden beneficios claves hasta por lo menos junio.

Este es un año electoral y el presidente Trump, ante la paralización de amplios sectores de la economía, va a estar ansioso por un regreso a la normalidad. Pero, los que le rodean reconocen que decir que esta crisis puede acabar en dos semanas, no es real.

Más de la mitad de la población de Estados Unidos está bajo órdenes de quedarse casi todo el tiempo en casa.

Sin una vacuna, el gobierno federal sabe que la pandemia puede durar 18 meses. Aplanar la curva de la propagación quizá tome hasta principios del verano. Y para ello se requieren suficientes pruebas de detección del virus, en Puerto Rico y Estados Unidos, que permitan conocer la magnitud de esta emergencia y las zonas de transmisión.

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