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Un homenaje tardío

Uno se echó encima en Corea la tarea de frenar la noche del 28 de abril de 1951 a las tropas norcoreanas, en un enfrentamiento en el que pudo haber dado muerte a 15 y del que salió milagrosamente con vida.

Otro murió, también en Corea, el 21 de septiembre de 1952 después de ofrecerse de voluntario para desde la retaguardia proteger a sus compañeros.

Un tercero estuvo prácticamente solo de un día para otro– del 22 al 23 de mayo de 1951 –, tratando de contener las tropas norcoreanas.  

Y el cuarto, veterano de Vietnam, es reconocido por destruir cuatro fortificaciones de las tropas vietnamitas en una operación de mucho riesgo, antes de caer en el campo de batalla.

Esta semana, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, entregó a sus familias las Medallas de Honor que los prejuicios raciales, étnicos y religiosos le negaron durante décadas.

La condecoración otorgada a los soldados Juan E. Negrón, Miguel Armando Vera Rodríguez, Demensio Rivera y Félix Conde Falcón supone un esfuerzo por enmendar omisiones de una era de discriminación. Junto a ellos otros 20 militares hispanos, afroamericanos y judíos recibieron la más alta condecoración que reconoce el valor de las tropas estadounidenses. 

Las ceremonias, efectuadas el martes en la Casa Blanca y ayer en el Pentágono, han llamado la atención también por ser el grupo más numeroso desde la Segunda Guerra Mundial en recibir la distinción más alta que reconoce el valor de las tropas estadounidenses.

Negrón es el primer soldado del famoso regimiento 65 de Infantería, Borinqueneers, la unidad segregada que ganó distinciones en Corea, pero donde también un grupo de sus soldados se enfrentó a un consejo de guerra que, de acuerdo a una investigación de principios de la pasada década del propio Ejército, estuvo salpicado por prejuicios étnicos.

Todavía se espera por una revisión oficial de aquella corte marcial, en momentos en que el Congreso tiene pendiente decidir si echa hacia delante conceder a los Borinqueneers la Medalla del Congreso.

“(La Medalla de Honor) va a abrir las puertas a otros reconocimientos”, dijo el general de brigada José R. Burgos, comandante de la Reserva del Ejército, al considerar que “nunca es tarde para hacer justicia”.

Los cuatro homenajeados eran miembros del Ejército. 

Los que eran residentes de la isla salieron a pelear en una guerra decidida por un gobierno en el que no estaba representado.  Para los independentistas el reclutamiento militar estadounidense ha sido parte de los abusos del colonialismo.  Los que defienden la estadidad también proclaman que los soldados boricuas de la Isla salen a luchar por un país que le niega “derechos democráticos”.

Estas son las historias, según contadas por el Ejército, de los cuatro militares puertorriqueños galardonados con la Medalla de Honor:

*Juan E. Negrón

Entró al Ejército en 1948. El 28 de abril de 1951, en Kalma-Eri, Corea, pese al acoso de las tropas coreanas y que algunos de sus colegas se estaban retirando, Negrón se negó a dejar su posición, a pesar de que estaba vulnerable al fuego enemigo.

Logró contener toda una noche a las tropas norcoreanas, lanzando granadas a corta distancia. Cuando a la mañana siguiente llegó su relevo, encontraron cerca de su trinchera 15 cadáveres de militares norcoreanos.

Tras la guerra de Corea, Negrón se mantuvo durante 23 años en el servicio activo del Ejército, en Estados Unidos. Se jubiló como ‘master sergeant’,  y trabajó con el Directorio de Doctrinas, que ayudó a establecer la estrategia de combate del Ejército, y la oficina del Inspector General en Tailandia.

Luego de jubilarse del Ejército trabajó con el gobierno federal y estuvo involucrado con asuntos educativos en Bayamón.

Como los otros tres soldados homenajeados, Negrón había recibido la Cruz de Servicio Distinguido, condecoración que ahora fue elevada a  Medalla de Honor. También se le dio en vida la Medalla del Corazón Púrpura, la Medalla de Servicios a la Defensa Nacional, y  la Medalla por Servicios en Corea, con tres estrellas de bronce, entre otras.

Fue el único de los cuatro homenajeados que regresó con vida de la guerra. Murió en 1996.

“Me preparó para este momento. El sabía que iba a ocurrir. No lloré (el martes en la Casa Blanca), porque me decía que en esos momentos no se llora. Se llora después”, sostuvo Iris Negrón, hija de Juan Negrón.

*Miguel Armando “Nando” Vera Rodríguez

Nacido en Adjuntas, Puerto Rico, ingresó al Ejército a los 17 años.

Se le rindió homenaje por sus acciones heróicas en Chorwon, Corea, el 21 de septiembre de 1952, cuando decidió, en medio de un ataque de las tropeas norcoreanas y de que había estado recibiendo tratamiento por heridas previas, regresar al frente de batalla y quedarse en la retaguardia para cubrir a sus colegas. Perdió la vida en ese enfrentamiento.

Cuando las tropas estadounidenses regresaron al área encontraron su cuerpo aún de frente a la zona ocupada por soldados coreanos. 

Antes se le había otorgado la Cruz de Servicios Distinguidos, la Medalla del Corazón Púrpura, la Medalla de Servicios a la Defensa Nacional, dos estrellas de bronce, y la Medalla de Servicio en Corea, entre otras.

“Mi tío Nando siempre hablaba de que cuando cumpliera 17 años se iba a enlistar en el Ejército, para ir en busca de educación y poder comprarle una casa a mi abuela. Pero, era primero que todo puertorriqueño”, dijo José Ramón “Joe” Rodríguez, sobrino de Vera y residente del estado de Florida.

*Demensio Rivera

Nacido en Cabo Rojo, el 29 de abril de 1933, se integró al Ejército el 26 de septiembre de 1950, en Nueva York.

El entonces soldado raso es reconocido por sus acciones en Changyongni, Corea, el 22 y 23 de mayo de 1951. A Rivera, quien era fusilero, se le rinde honor por haber mantenido su posición y  actuar con tenacidad, a pesar de haber estado expuesto a ataques de alto poder. Una vez se trancó su rifle Rivera se enfrentó a las tropas coreanas con su pistola y granadas.

En un momento dado se arrastró hasta poder alcanzar a un soldado coreano con el cual combatió mano a mano.

Después de haber causado múltiples bajad, cuando se quedó sin municiones esperó a que las tropas norcoreanas se le acercaran para activar la única granada que le quedaba.

Se le había conferido la Cruz de Servicios Distinguidos, la Medalla de Corazón Púrpura, la Medalla de Servicios a la Defensa Nacional y de Servicios en Corea, entre otras distinciones

*Félix Conde Falcón

Nació en Juncos en 1938, pero se crió en Chicago. 

Entró voluntariamente al Ejército en abril de 1963. Se distinguió como líder de pelotón durante una operación militar en la vecindad de Ap Tan Hoa, en Vietnam, el 4 de abril de 1969.

Su pelotón fue seleccionado para asaltar varias fortificaciones vietnamitas, después de un ataque aéreo y de artillería. Al frente del grupo, destruyó una primera fortificación con granadas, pese a estar bajo fuego. Siguió hacia otras dos que destruyó de igual forma.

Después de seleccionar tres compañeros para que fueran con él, asaltó solo un cuarto ‘bunker’ con ametralladora. A 10 metros de una quinta fortificación fue alcanzado por disparos, que le costaron la vida. 

Estaba casado y tuvo dos hijos. Uno de ellos Richard Conde, recibió la Medalla de Honor a nombre de su padre.

Se le otorgó la Cruz de Servicios Distinguidos, que  fue elevada a Medalla de Honor. También recibió la Medalla de Estrella de Bronce, la Medalla de Reconocimiento del Ejército  y la Medalla de Servicios a la Defensa Nacional, entre otras condecoraciones.

(Revisado 20 de marzo, 10:40 a.m.)

jose.delgado@gfrmedia.com Twitter: @JoseADelgadoEND

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