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Madame Speaker

Vaya familiarizándose con el nombre.

La puertorriqueña Melissa Mark Viverito ha ascendido al segundo puesto electivo de la ciudad de Nueva York.

Desde el miércoles, luego de un intenso forcejeo político – que incluyó la presión de importantes sectores económicos y una campaña de descrédito con un tono de discriminación étnica-, Mark Viverito, nacida en Puerto Rico, es la presidenta del Concejo Municipal neoyorquino.

Dirigir una asamblea municipal siempre entraña tareas significativas, sea en una localidad pequeña o grande.

Pero, estar al frente de la Legislatura municipal de la ciudad de Nueva York, la llamada capital del mundo, supone lidiar con asuntos similares a los que se enfrenta el gobierno de un país. Un país con una inmensa fuerza económica.

Unos datos básicos de la ciudad para rozar el asunto: 8 millones de habitantes (unos 800,000 de origen boricua); un presupuesto de $70,000 millones anuales; el mercado de valores más importante del mundo; y con una prensa acuciante y de mucho impacto.

Mark Viverito se fue a Nueva York, como muchos otros boricuas, a los 18 años para cursar estudios universitarios. Completó su bachillerato y maestría, en administración pública, y allí se quedó. Hizo del barrio boricua de Manhattan su nueva casa.

Su carrera profesional comenzó en instituciones sin fines de lucro. Después fue organizadora sindical del sindicato de trabajadores de salud 1199, una unión que le ha ayudado a posicionarse políticamente y desde la cual coordinó el movimiento “Todo Nueva York con Vieques”.

Del activismo pasó en 2006 – tras ganar en noviembre de 2005 un escaño por un distrito del antiguo barrio boricua de Manhattan, en el este de Harlem -, al Concejo Municipal. Allí cofundó el Caucus Progresista, que de un puñado de legisladores reunirá ahora el 40% de los 51 legisladores municipales.

Para triunfar el pasado día 8 tuvo que superar una de las más duras campañas políticas de la Gran Manzana y editoriales en su contra de tres de los periódicos con más penetración en la ciudad. La votación fue unánime, pero no fue hasta minutos antes del inicio de la primera sesión del organismo legislativo que su contrincante, Dan Garodnick, quien fue el candidato favorecido por The New York Times y los sectores empresariales, reconoció la realidad escrita en la pared y retiró su candidatura.

Garodnick liberó así el voto de las otras tres concejales boricuas, Rossie Méndez, Anabel Palma y María del Carmen Arroyo, que estaban con él. De esas, solo Méndez, como Mark Viverito con un trasfondo de activismo social, tomó la palabra para afirmar que el proceso le había sido muy difícil, pues compitieron dos personas que considera sus amigos.

Otros boricuas, como el nuevo concejal Ritchie Torres, el congresista José Serrano, el representante estatal José Rivera y  Fernando Ferrer rompieron con la maquinaria demócrata de El Bronx, desde donde se empujaba a Garodnick, para solidarizarse con Mark Viverito.

Desde el principio, también contó con el apoyo de la congresista Nydia Velázquez.

En Nueva York, sin embargo, hay consenso de que uno de los grandes perdedores de la contienda fue el congresista Joseph Crowley, integrante del liderato demócrata en la Cámara de Representantes federal y quien como presidente de los demócratas en el condado de Queens trató de frenar el avance de la boricua y elevar a Garodnick al puesto.

Crowley, vale la pena recordar, representa el distrito 14 de Nueva York, con una buena cuota de electores boricuas e hispanos y que incluye una porción del Bronx. En primera fila, en las gradas del hemiciclo legislativo, tuvo que presenciar la coronación de Mark Viverito.

Más allá de los que creen que el tiempo determinará si la independencia de criterio de Mark Viverito se lesiona por su amistad y estrecha relación de trabajo con el nuevo alcalde Bill de Blasio, en el fondo la queja era que juntos forman un tándem demasiado liberal. 

Un dúo de políticos que dicen estar determinados a atender con premura la inequidad social en su ciudad.

Para los críticos de la nueva ‘speaker’, creer en un Nueva York que tome en cuenta los que menos tienen es un problema porque así piensa también el Alcalde. 

Por eso los argumentos de los que cuestionan la futura independencia de criterio de la boricua frente al alcalde de Blasio deben ser sujetados con  pinzas.  Esos preferían un candidato que tuviera el apoyo de los más poderosos. Y perdieron estrepitosamente.

Twitter: @JoseADelgadoEND

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