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Ni cenizas ni carbón (II)

El 17 de julio de 2017, publiqué en este espacio la entrada titulada: “Ni cenizas ni carbón”. Allí respaldé la lucha de las comunidades de Peñuelas en contra del depósito de cenizas en el vertedero de Tallaboa, por las graves consecuencias que esos depósitos tienen en la salud de la gente y en el medio ambiente. Este planteamiento lo enmarqué en la lucha mayor que debemos dar para acabar con el problema de fondo que es el negocio de la quema carbón para generar electricidad, que es la fuente del problema. En otras palabras, AES es el problema. A pesar de la evidencia de que la quema de carbón es mala y atenta contra nuestros mejores intereses, tal parece que la administración de Rosselló no tiene planes de acabar con ese negocio en Puerto Rico y mucho menos fijar responsabilidades, a mi entender criminales, por el daño que está causando hoy en comunidades vulnerables.

En primer lugar, el reglamento Estándares para el Uso Beneficioso de los Residuos de Combustión de Carbón propuesto por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) es un golpe mortal al ambiente y la salud de las comunidades. El borrador presentado establece que se podrá depositar sobre el terreno hasta 12,400 toneladas de cenizas de carbón no encapsulados sin ningún tipo de notificación o aviso público. Esto se podrá hacer “sin demostrar ni proveer información documentación sobre escapes al agua subterránea, superficial, suelo y aire.” En otras palabras, se pueden desparramar sobre cualquier terreno, ya sea en Aguas Buenas o en Caimito, el equivalente a 55 veces el peso de la Estatua de la Libertad sin decirle nada a las comunidades aledañas. Las explicaciones de la secretaria del DRNA NO convencen.

12,400 toneladas es un poco menos de la mitad de las 27,000 toneladas de “residuos de combustión” de carbón que una compañía contratada por AES depositó, para el año 2003, en los alrededores de la comunidad de Arroyo Barril en el Municipio de Santa Bárbara de la República Dominicana. Según informó el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) y La Perla del Sur, desde el año 2007 para acá, cerca de 21 personas que tuvieron contacto durante estos años con estos desperdicios han fallecidos incluyendo “paleros, camioneros y hasta funcionarios de la Aduana y la Autoridad Portuaria.” Además de la cantidad alarmante de casos de malformaciones congénitas y abortos naturales que abundan en los hospitales de la región.

En segundo lugar, desde la legislatura se pretende desconocer o ignorar los efectos nocivos que la planta de carbón de AES tiene HOY sobre los vecinos de las comunidades de Guayama y Salinas. El pasado viernes en una vista pública en el Senado se presentó los hallazgos de un estudio de la Escuela Graduada de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico realizado en las comunidades aledañas a la planta de carbón en el 2016 y en el 2018. Entre los hallazgos de este estudio, se encuentran: una alta prevalencia de enfermedades crónicas tales como respiratorias, cardiovasculares, diabetes, piel y cáncer. El estudio demostrótambién una mayor concentración de PM 10 (“cenizas o partículas metálicas”), comparado con el municipio de Fajardo, donde no existe planta de carbón, al igual que la tasa de mortalidad relacionada a residuos PM 10 es mayor en Guayama que en Fajardo. Sin duda, el responsable de esa crisis es AES.

Pero el doctor Carlos Rodríguez Mateo, ex alcalde de Salinas y senador que presidió esta vista pública dijo lo siguiente: “No tengo ninguna duda de la certeza de ese estudio y de la rigurosidad estadística con que se hizo el estudio, pero para efectos de esta comisión —que lo que quería era ver el efecto, si alguno tuviera, en la población de Guayama que está expuesta a estas cenizas— ese estudio no era.” En otras palabras, le restó pertinencia al estudio y a la presentación de los académicos sin mayores explicaciones. ¿Será que tenemos que sufrir la experiencia de Arroyo Barril para convencernos de los daños que provocan las cenizas? ¡Cuidado! Mientras otros esfuerzos por eliminar la quema de carbón avanzan mucha dificultad en la Asamblea Legislativa, el gobernador Rosselló dijo recientemente que ha habido “reuniones” con la gerencia de AES para “ver como encajan en los objetivos de nosotros.” ¿Los objetivos de quién? ¿Con qué propósito? ¿Quién representa el interés de la gente y las comunidades en esas negociaciones?

Así las cosas, debemos unirnos a las comunidades que luchan en contra de los depósitos de cenizas y en favor de la salud de todos. Necesitamos romper con la quema de carbón, no solamente por las generaciones venideras, si no por la gente que vive hoy a merced de que la lluvia y el viento les contamine con las mortales cenizas de carbón. Además, me parece que es tiempo de que se comience a establecer responsabilidades criminales a los que fomentan el depósito de las cenizas en nuestro suelo y la contaminación que ellas traen. Adjudiquemos también responsabilidades políticas a los que permiten que eses actividades se desarrollen impunemente. Trabajemos por un futuro sin cenizas ni carbón.


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