Blogs: Abriendo puertas

Estilos de Vida

Abriendo puertas

Por
💬0

Continuación, Pueblo del café…

“Yauco, de tu hermoso rio

recibes dulces amores

y te aroma con sus flores

el aura sana del estío”

Fidela Matheú

José Gordils venía en tren para asistir a una Charla del poeta Villaespesa en el Casino de Yauco, se dice quien dijo le habían dicho, que tomó un papel y lápiz mientras se acercaba a Yauco, al observar el Pueblo dormir sobre la montaña, escribió la siguiente décima.

“Yauco pueblo perfumado
por la esencia del cafe,
desde lejos se te ve,
sobre un monte recostado,
pasa un rio por tu lado
que da frescura a tu suelo
y arriba el celeste velo
adorna tu poderio,
empieza cerca del rio
y termina cerca del cielo”.

En esta Ciudad Pueblo había en el pasado unos Centros de Tertulia de sus Parroquianos: Las Cuatro Esquinas, el Callejón de Pablo el Negro, la Barbería de Calazán, la Terraza de Las Columnas y el Negocio de Chito Ruiz. Se hablaba de todo y de todos, había unos Asistentes consecuentes, otros, venían de vez en cuando y de cuando en vez. La Camaradería prevalecía, aunque hubiese algunos puntos en desacuerdo.

Cerca de las Cuatro Esquinas estaba el Restaurant Salón Rosa, donde los Soldados hacían parada antes de partir para Buchanan, cuando la Guerra de Corea, justo al lado estaba la Farmacia de don Felo Quesada, un Farmacéutico con un gran corazón, fiaba a muchos, algunos olvidaban el pago. Antes estaba la Casona donde vivía Enrique Lluch, la cual tenía un techo de zinc con una forma particular, la puerta de entrada estaba partida por la mitad, al llegar alguien, primero se abría la parte de arriba, como si fuera una ventana… nunca debió derrumbarse.

Todo los edificios mencionados estaban en la calle Dr. Ramón Emeterio Betances, calle que tiene tres Seciones: Ave. Dr. José Celso Barbosa, hasta Casa Muñoz, calle Dr. Ramón Emeterio Betances, hasta la escalinata y de allí para arriba, Cuesta Blanca.

En la calle Comercio, estaba la Primera Fuente de Soda en Yauco, de don Armando Mignucci, quien en un momento dado fue Alcalde. Las losetas eran negras y blancas, se hacía helado en máquina y la gente solicitaba los famosos “blackouts”.

Desde donde está ubicado el otrora Centro de Gobierno inicia la calle Regimiento 65 de Infantería, tal vez era más correcto llamarla calle Salvador T. Roig. Desde la Plaza del Mercado hasta el final se llama calle Santiago Vivaldi Pacheco. Escuché decir que don Santiago era una persona muy querida, por su Servicio Comunitario y que su entierro fue uno de los más concurridos en Yauco.

En el pasado tuvimos muchos personajes Pintorescos, mencionaré algunos: Mr. Nolan, quien sin reloj sabía la hora que era y casi siempre tenía una macana consigo, Juanito el del saco, quien cuando le daba coraje hablaba una jeringoza difícil de entender, Golín Piovannetti, quien se sabía las tablillas y apartados de Correo de memoria, o sea, a quien pertenecían, Tornillo, quien tenia un caminar muy particular y andaba descalzo, Manijols, quien vendía maní y chiclets de cajita amarilla frente al Cine Plaza, hoy Teatro Ideal, Rajao, quien se montaba en una yegua y bajaba de la Trocha borracho, el Capitán Cefo, quien no faltaba a un entierro, con su particular caminar, al tener una pierna más corta que otra.

Cerca del 1978 cerró la fábrica de Chocolate Perla de don José Llinás, antes de la Guerra había comenzado Operaciones. Había un día en a semana en el cual los Limosneros del pueblo hacían una larga fila ordenada para recibir una mesada.

La Primera Planta Eléctrica se instaló donde ahora hay un Supermercado y fue Cuartel de las Tropas Norteamericanas, luego Fábrica de Muebles de Benvennutti y Rivera. Cerca de ese edificio está hoy el Teatro Centro Escolar, justo donde estaba la Estación del tren.

María Amelia Lugo fue quien primero cantó el Villancico Yaucano en el templo de la Iglesia Católica. Amaury Veray Torregrosa también compuso la música de La Encantada, Ballets de San Juan ha presentado esa hermosa pieza musical. Se comentaba que una hermosa damisela tenía un amor imposible y se fue corriendo por un barranco, desapareció y se escuchaban voces a lo lejos, según la leyenda.

Tuvimos en don Tomás Pérez, don José Cucho Pérez, don Juan Barneset, don Crispulo Oliveras, el Lcdo. Luis López de Victoria, Ana Espada, Ismael Antonmattei, María Luisa Rodríguez, Ana María Negrón y Abigail Ortiz vda de Lucena, Antonio Rodríguez Menéndez, el Juez Carlos Becerra… seres humanos especiales, que son una simple muestra de la yaucanidad de excelencia. Hay que quitarse el sombrero, y es una simple muestra.

Prof. José Antonio Giovannetti Román P.D. Video Grabado en San Juan  en Tony1943able   Youtube

@AntonioGiovan13   en Twitter

Al Rescate de la Esperanza, que anda Realenga… y hay que Atraparla

💬Ver 0 comentario