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La expresión libre peligra en las redes sociales

Facebook, Apple, Youtube y Spotify cancelaron las cuentas de Alex Jones y de Infowars. Estas compañías suspenden temporera o permanentemente a toda cuenta o página que clasifiquen como hate speech (“discurso de odio”) y con “contenido violento”. Las grandes compañías de tecnología de información y de comunicación trabajan de modo coordinado; eliminan y bloquean páginas y contenido, según reglas, políticas de uso y estándares ambiguos.

Quienes se encargan de determinar qué es un “discurso de odio”, un “contenido violento” o cualquier otra violación a una norma, lo hacen de modo sesgado y prejuiciado. No es posible determinar con precisión y objetividad que Alex Jones propaga odio, violencia y noticias falsas. Por qué se censura a unos y no a otros por realizar acciones similares.

La tendencia de censurar a conservadores y a seguidores de Trump es notable. A Diamond & Silk les desmonetizaron sus videos en Youtube y Facebook. Milo Yiannopoulos fue expulsado de Twitter de por vida. Al adolescente negro y seguidor de Trump, CJ Pearson, le eliminaron sus seguidores de Twitter y no los restablecieron hasta luego de que se volviera viral su reclamo. El colmo de la censura en las redes sociales fue un caso en el cual Facebook clasificó como “discurso de odio” un fragmento de la Constitución de Estados Unidos (EEUU).

Los algoritmos que establecen las corporaciones de tecnología que manejan las redes sociales no son efectivos para determinar qué es o no un “discurso de odio”. Si se establece que una palabra debe ser prohibida, toda vez que alguien la escriba, sin importar el contexto ni la intención, la censurará.

Los algoritmos, aunque operan de forma automática y no necesitan de la autorización de una persona, son diseñados por personas. Desde el mismo diseño se establece el sesgo. Por qué prohibir ciertas palabras o frases. En ánimo de proteger a los usuarios que se puedan sentir ofendidos, se impide la expresión libre. Los administradores de las redes sociales se comportan de forma paternalista y proteccionista.

Se podría censurar fragmentos de la Biblia, de la Constitución y de otros textos clásicos solo porque contienen una palabra o frase que activa al algoritmo.

Los conservadores y seguidores de Trump son los que más se afectan con estas regulaciones, algoritmos y diseños. El problema es que se regulan expresiones, hashtags, palabras, frases y otro contenido que va a tono con el discurso y el marco ideológico conservador.

En el caso de Alex Jones y de Infowars la censura no responde a un algoritmo. Hubo una acción conjunta para expulsarlo de las redes sociales. Todo ocurrió el mismo día y por distintas corporaciones. Esto implica que un medio de prensa o de análisis de noticias puede ser censurado y expulsado de por vida, mediante normas que “casualmente” perjudican a conservadores y a seguidores de Trump. Hay una doble vara.

Si bien es cierto que el Gobierno no debe meterse a regular la expresión en las redes sociales ni establecer cómo deben operar, las corporaciones que administran las redes deben respetar el contrato establecido con sus usuarios y no incurrir en prácticas monopolísticas ni de discriminación por razones ideológicas. Muchas de estas corporaciones reciben subsidios gubernamentales.

Alex Jones e Infowars prácticamente no pueden operar en las redes sociales que acaparan casi todo el mercado. La conformación de monopolios mediáticos atenta contra el ejercicio de la expresión libre y sirve para privilegiar a unos sectores en perjuicio de otros. De facto, no hay mercado libre.

También, opera un engaño, pues las corporaciones que manejan las redes sociales se mercadean y establecen en sus contratos que son abiertas a todo público y que no discriminan por religión, raza, clase social, ideología y otras cualidades. Si el objetivo de la “censura” es proteger a los usuarios de posibles ofensas, los administradores son los primeros que pecan de lo mismo.

No es coherente discriminar y censurar a millones de conservadores y de seguidores de Trump mediante mecanismos como el shadow banning, que implica mantener las cuentas y perfiles abiertos, pero sin que sean visibles para otros usuarios.

Proteger a los usuarios de sus expresiones, de sus emociones y de sus opiniones es contrario al objetivo de interactuar en las redes. Es contrario a la naturaleza humana el pretender regular toda expresión que pueda ofender a otro individuo. Expresarse libremente e interactuar supone que habrá malos entendidos, diferencias de opinión y la posibilidad de que alguien se sienta ofendido.

El ciberespacio y las comunidades virtuales operan de modo globalizado. La hiper regulación se presta para construir monopolios y autoritarismos. Es como si se viviera en una dictadura y como si los dueños de las redes se rigieran por el orden que opera en regímenes como el de China o Corea del Norte.

No es propio de sociedades libres el temerle a la expresión libre y el planificar centralmente lo que pueden experimentar y sentir los individuos. Si se establece la censura y la hiper regulación, dominará una cultura en la que no hay individuos libres, sino un régimen colectivista.

 

Nota del autor: Si deseas bajar el app de Infowars Official de Alex Jones a tu equipo celular, puedes buscarlo en el Play Store. Lo puedes decargar de forma gratuita. Si no simpatizas con sus ideas, pero apoyas la expresión libre y te opones a la censura, lo puedes decargar y recomendar a otras personas.

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