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La economía de EEUU crece rápidamente

El Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos (EEUU) creció en un 4.1% para el segundo trimestre del año 2018. Esta fue una de las predicciones del presidente de EEUU, Donald Trump. Para lograrlo, preparó el escenario fiscal y económico. Logró que se aprobara una reforma contributiva federal, renegoció tratados y acuerdos comerciales y contrarrestó los aranceles a los productos hechos en EEUU.

Desde el tercer trimestre del año 2014 no se reportaba un crecimiento económico tan acelerado. Trump demostró que se puede aumentar la confianza del consumidor y del inversionista mediante políticas liberales clásicas, el trickle down economics y el poner a “EEUU primero” en toda negociación comercial.

Una de las tácticas para presionar a China, a los estados miembros de la Unión Europea (UE), a los estados miembros del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), entre otros estados con los que hay intercambio comercial fue establecer una política de reciprocidad en los aranceles. EEUU establecerá aumentos en los aranceles condicionados a que los estados negocien reducirlos o aumentar la importación de productos hechos en EEUU.

A Trump lo criticaron por supuestamente ser proteccionista, pero sus tácticas de negociación no persiguen un gobierno grande ni mantener el aumento de los aranceles, sino lo contrario. Quiere que los estados competidores reduzcan los aranceles, aunque tengan que hacer reformas que impliquen ajustes fiscales y de marco económico.

China es un estado que planifica la economía de modo centralizado, interviene en todo momento, manipula el valor de su moneda para beneficiarse en las exportaciones y aumenta los aranceles para dificultar las importaciones a sus competidores. Lo que hace Trump es aprovechar que EEUU es un mercado importante para los productos chinos; le comunica que el mercado libre debe ser recíproco. La economía de EEUU está abierta, pero en condiciones que permitan competir a todas las partes.

El marco político-económico de China no debe imponerse. Trump sabe que la tendencia con las administraciones americanas es que conceden y son complacientes. Evaden las negociaciones tensas y aceptan los déficits comerciales. La administración Trump apuesta por más; sabe el potencial y la capacidad de crecimiento que tiene su nación.

La potencia en crecimiento que representa mayor reto para EEUU es China. No es Rusia. Contrarrestar los aranceles impuestos por China es consistente con la estrategia para detener su avance. Los marcos político-económicos no se ponen a prueba en guerras, sino en el campo económico.

La UE, Japón y los estados que participan en el NAFTA no representan una amenaza en términos políticos o militares. Rusia no tiene una economía que sostenga un desarrollo militar competitivo. China sí la tiene y realiza movidas para tener control del Pacífico. Construye islas artificiales, se acerca a gobiernos autoritarios en África e Iberoamérica y desarrolla tecnología militar como sus misiles antiportaaviones.

El presidente de EEUU considera que su estrategia para detener el avance de China como potencia militar debe enfocarse en la economía. Hay que reducir el déficit en el intercambio comercial.

Logró aumentar las exportaciones hacia los estados miembros de la UE de productos industriales no automotrices, de soya y de gas natural líquido. Sanciona a Rusia por sus acciones de espionaje cibernético y ciberataques, por su intervención en Ucrania y por las controversias domésticas como la supuesta injerencia en las elecciones presidenciales, mientras se acerca para negociar asuntos regionales del este de Europa y Oriente Medio; contrarresta la dependencia de Alemania del gas natural de Rusia con las exportaciones de EEUU hacia los estados miembros de la UE. Negocia con Arabia Saudí el aumento en la producción de barriles de petróleo, con el fin de reducir el precio. Mantiene excelente relación con los gobiernos de Argentina, Colombia, Perú y otros gobiernos iberoamericanos. Negocia de modo bilateral con la mayoría de los estados. Denuncia y contrarresta cada movida que hace China para beneficiarse en el intercambio comercial sin respetar el mercado libre. Cada acción tiene como principio el interés americano sin renunciar a la meta de un mercado verdaderamente libre.

Trump conecta la economía con la seguridad nacional. Una economía fuerte y en crecimiento significativo posibilita costear el aparato militar. Como potencia militar, disuade y contiene; no promueve las intervenciones militares innecesarias y que no sean por razones de defensa. También, se posibilita reducir el gasto público y detener el aumento de la deuda, porque hay más exportaciones, más inversión, más empleos y menos dependencia del gobierno federal.

Para lograr aprobar un presupuesto sin déficit, se necesitan más escaños republicanos en el Congreso, sobre todo de conservadores fiscales que apoyen la agenda de Trump. Hay sectores de la población que son claves para ganar esos escaños. Por ejemplo, los blue-collar workers de la industria del acero le agradecen a Trump las gestiones fiscales y económicas para defender sus empleos. Estos fueron la base que le dio la victoria en el 2016.

La economía habla bien de la administración Trump y de los republicanos. Se espera que los electores lo consideren en las elecciones de medio término.

 

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