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Trump juega al ajedrez

Corea del Norte (CdN) representa un reto geopolítico y militar para los Estados Unidos (EEUU). La amenaza del régimen norcoreano de atacar a Guam y a territorio continental americano obliga a tomar en serio un posible escenario de guerra. Aunque la apuesta es a que Kim Jong-un, líder supremo del régimen de Pionyang, solo use la táctica del ‘bluff’, como su padre, Kim Jong-il, y su abuelo, Kim Il-sung, es posible que en esta ocasión no sea una mera movida para extorsionar. Está al borde de desarrollar un cohete intercontinental con capacidad nuclear capaz de alcanzar gran parte de EEUU.

El presidente de EEUU, Donald Trump, responde estratégicamente, como en un juego con múltiples movidas para hacer y escenarios posibles. Fue de gira por Asia del Este y el Pacífico para establecer acuerdos bilaterales, fortalecer alianzas y renegociar. En su visita a China incluyó el tema de CdN. Presiona al régimen chino para que sostenga las sanciones económicas contra su aliado. Sabe que Kim necesita reabastecer a sus fuerzas armadas con combustible, alimentos y armas. Sin las instituciones financieras chinas, Norcorea no tiene liquidez. China provee ciertas materias primas y productos.

La movilización de la fuerza naval americana a las costas de Corea del Sur y a otras áreas del Pacífico es otra forma de presión para China. Si de todos modos CdN no va a detener su programa balístico nuclear, EEUU debe diasuadir, contener y establecer un sistema de defensa. Por esto, Japón, Corea del Sur y Filipinas son aliados importantes: establecen sistemas de defensa antiaérea.

Los intercambios de mensajes beligerantes entre Kim y Trump son una forma de pagar con la misma moneda; el presidente de EEUU no permite que la retórica beligerante del líder norcoreano se imponga; impide la extorsión, la demostración de superioridad y el terrorismo de Estado al que está acostumbrado CdN. Trump le pone freno a la maquinaria propagandística norcoreana y no da espacio para que surjan nuevas ventanas de escape mediante las cuales Kim consiga financiación.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) mantiene el consenso en cuanto a sancionar al régimen de CdN. Este es un logro de la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, quien representa a la administración de Trump.

La inteligencia americana y sus generales recopilan información sobre la ubicación del armamento y de los misiles norcoreanos. Son conscientes de la posibilidad de un ataque nuclear de pulso electromagnético (EMP, por sus siglas en inglés) que destruya los sistemas de energía, comunicación y de alta tecnología de EEUU. Para evitar un ataque de este tipo e impedir más lanzamientos de misiles en dirección a Japón, a Guam y a otros objetivos en el Pacífico, Trump autorizó a que se derribe cualquier misil lanzado desde CdN que comprometa la seguridad nacional o de sus aliados.

Es probable que China intervenga si EEUU ataca a CdN preventivamente con el fin de destruir su capacidad nuclear. De hecho, es la posición oficial del régimen chino el intervenir a favor de los norcoreanos si eso pasa. A China no le conviene la presencia naval americana, y de sus aliados, cerca de sus costas.

Sin embargo, prefiere evitar una segunda Guerra de Corea y colaborar con las sanciones. La presencia naval es suficiente para que China ceda, pues EEUU podría establecerse en áreas del Pacífico en donde no tenía presencia o era reducida. Otra vía para lograr la colaboración de los chinos es la renegociación económica sobre las exportaciones y el intercambio económico. Si China no controla a Kim, perjudicará su economía y su seguridad.

China es clave para mantener a Kim a raya y para evitar una guerra. Es la ficha principal en la disuación y contención del régimen norcoreano. Trump usa a China como si fuera una de sus fichas sin realmente serlo. La presión constante en materia económica y militar obliga a que se negocie.

No es un error que Trump le responda a Kim con beligerancia verbal. Es un modo de forzar potenciales conversaciones, negociaciones o de medir las aguas del grado de locura, sensatez, estupidez e inteligencia de Kim. En el fondo, no parece ser tan loco ni estúpido.

La probabilidad de que CdN obtenga un cohete intercontinental con capacidad nuclear y precisión es alta. Se espera que Kim sea sensato y que se mantenga la tendencia histórica de que ningún estado poseedor de armas nucleares ataque a otro estado con igual capacidad.

Si Kim se equivoca y, en un acto de locura y estupidez crasa, ataca primero, EEUU está preparado con la presencia naval y militar necesaria para contraatacar. En teoría, hay un compromiso chino de no intervenir si CdN inicia la ofensiva.

Si Kim no se equivoca y se comporta de forma sensata e inteligente, EEUU habrá conseguido moderar al régimen norcoreano y demostrar que es posible disuadirlo, contenerlo y garantizar las defensas de América y de sus aliados.

Se supone sea un ‘win win situation’ dentro de las circunstancias.

 

 

 

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