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Trump defiende los valores occidentales

El jueves 6 de julio de 2017 en Varsovia, Polonia, el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, pronunció un discurso que expone su filosofía política. Escogió a un país invadido por los nazi durante la Segunda Guerra Mundial, actual miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea, y opositor a la entrada de inmigrantes provenientes de Siria y de otros estados con organizaciones terroristas islámicas.

Trump goza de mucho apoyo y admiración por parte del pueblo polaco y tiene excelentes relaciones con su actual gobierno. Ambos coinciden en combatir al extremismo islámico y en evitar la agenda islamista de infiltrar a combatientes islámicos; contrarrestan el intento de abarrotar a Europa y a EEUU de inmigrantes que no se adaptan a los valores occidentales.

Polonia ubica en una posición geográfica estratégica luego de una fila de países que comparten frontera con Rusia. Es uno de los estados que le hace frente geopolíticamente a Rusia y es vital para la seguridad de Europa. Hay una provincia rusa, Kaliningrado, que comparte frontera con Polonia y Lituania, queda entre estados miembros de la Unión Europea, no comparte frontera con el resto del territorio de Rusia y tiene un puerto vital para la flota naval rusa porque sus aguas no se congelan.

Trump fue astuto al escoger a Polonia como sede para su primer discurso público en Europa. Es una tierra rica en historia y con mucho valor simbólico, porque fue atacada por los nazi y por los comunistas de la Unión Soviética (URSS). Este fue uno de los puntos históricos que destacó Trump; Polonia enfrentó a dos de las potencias e ideologías totalitarias del siglo XX.

Para Trump, la defensa de los valores occidentales, del liberalismo clásico, de las libertades individuales, de la república moderna, de la democracia y de la libertad de culto tiene prioridad. Destacó el valor del pueblo polaco por su autoestima y orgullo patrio. Comunicó que Europa necesita retomar la seguridad en sí misma y en los valores que fundamentan su existencia como un continente de naciones libres. La defensa de la soberanía nacional se antepone al globalismo, al fascismo islámico y a otros intentos de minar las fronteras nacionales. Desde la campaña presidencial, Trump comunicó que devolvería la fuerza y grandeza a los EEUU y que defendería sus fronteras.

Lo que significa Polonia para la relación de EEUU y Europa es el estado con el mayor entendimiento de la importancia de combatir los autoritarismos y totalitarismos. Su población tiene la experiencia histórica y su cultura política es similar a la que promueve Trump. La expresión Make America Great Again se extiende a Europa, a Occidente y a todos los lugares del mundo que adoptaron los valores occidentales.

En Varsovia, Trump envió un mensaje a Rusia y retomó la importancia de la OTAN. Esto no le resta a lo que comunicó en su primer visita a Europa sobre que los estados miembros de la OTAN deben aportar más y depender menos de EEUU.

La mención de Dios en su discurso no contradice la defensa de la libertad de culto ni representa una imposición ni violación a la separación de Iglesia y Estado. Por el contrario, el concepto Dios es un símbolo de unidad y de valores compartidos entre pueblos, pero va de la mano del entendido occidental de que se deben respetar las libertades religiosas.

El Presidente de EEUU no mencionó al islamismo radical en su discurso de modo explícito; prefirió destacar las conversaciones entre EEUU y países islámicos como Arabia Saudí con el fin de combatir al terrorismo. Poco a poco se debe hacer frente a la ideología islamista que alimenta al terrorismo islámico para evitar que se propague. Para ello se necesita la participación de estados predominantemente islámicos.

Sin embargo, entre estos estados no se incluye a Irán, enemigo de Israel y de EEUU. Trump dejó saber que los gobiernos de Siria e Irán son autoritarios. Se podría señalar que lo mismo aplica a Arabia Saudí y a otros aliados de EEUU en Oriente Medio; pero, estos estados comienzan a ceder y a negociar con Israel y con EEUU. Recientemente, Egipto, Arabia Saudí, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos iniciaron un bloqueo aéreo, naval y terrestre contra Qatar por promover el terrorismo islámico. Esto ocurre luego de conversaciones con EEUU y de la visita de Trump a Oriente Medio. La responsabilidad de batallar contra la ideología extremista islámica es también de los estados con población predominantemente islámica. Deben poner su inteligencia militar y sus recursos al servicio de este objetivo.

Uno de los logros de Trump en materia de relaciones internacionales es saber negociar y renegociar para comprometer a sus aliados con el fin de lograr metas comunes. Los presiona para que pongan más recursos y no dejen que EEUU se quede con toda la responsabilidad, con el gasto y con la presión internacional. Evita las acciones unilaterales. Encuentra vías para lograr acuerdos usando la fuerza política y económica de EEUU.

Occidente es más que una zona geográfica; se compone de valores político económicos que se extienden a otras partes del mundo. EEUU y Europa tienen una responsabilidad de defender estos valores y de contrarrestar las ideologías totalitarias. Alemania fue la sede de la reunión del G-20, en la cual participan las mayores economías del mundo, pero el papel protagónico para pronunciar el discurso que marca una vuelta a los principios que constituyeron las repúblicas modernas, que anteponen la soberanía del Pueblo, lo tiene Polonia; es el lugar idóneo para comunicarle a Europa y al mundo que el globalismo y cualquier otra ideología anti soberanía nacional no tendrá el apoyo de EEUU.

 

 

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