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Razones para celebrar la Navidad

La Navidad ya está dando la vuelta al mundo como hace más de dos mil años y como cada año toca a nuestra puerta para ser vivida.

En Puerto Rico  pareciese que no hay razones para celebrar esta Navidad. Desde el esquema que nos ha querido vender el sistema de consumo, pareciera que ante tanto desastre material no hay razones para vivirla. No tener electricidad sigue siendo para muchos una dificultad que altera los modos tradicionales de celebración. Hay cientos que han perdido sus empleos y no han podido comprar los regalos que acostumbran brindar en estas fiestas.  Abunda la tristeza ante la separación de las familias por la feroz emigración después de María. Estas y otras razones nos podrían llevar a vernos tentados a saltar la Navidad.

Para el Puerto Rico donde nací y en el que espero morir, las tradiciones navideñas -las religiosas y las culturales- son parte de nuestra esencia. Por más que el sistema económico ha querido reducir la Navidad al mero acto de comprar y adornar, no ha podido robar el sentido de eso en lo que creemos.

Creemos que la Navidad es la encarnación del amor. El nacimiento a la vida de la propuesta del amor como respuesta plena. Un niño que nació pobre, sin casa, ni electricidad, ni juguetes y desde esa realidad vivió para mostrar una manera de vivir que ha salvado a muchos de la muerte del  espíritu. Nació entre los pobres, camino con los necesitados, trabajó por la justicia, compartió sus posesiones y su ser hasta el extremo de dar la vida.

A días de la Navidad vale la pena reflexionar en las condiciones de nuestro país que hoy son parecidas a las del pesebre. Y desde esas condiciones descubrir cuántos ángeles -por cierto muy humanos- nos han acompañado en este tiempo post María. Al igual que al niño Dios, hay cuidadores que nos han dado posada, nos han alimentado y rescatado nuestra esperanza después del huracán.

El amor se ha paseado  abiertamente por nuestras calles desde hace más de 100 días. Esta Navidad en Puerto Rico nos regala muchas razones para celebrarla. Te invito a que descubras tus razones para dejar que el espíritu navideño habite tu ser.

Yo he descubierto las mías y también he recibido valiosos regalos que en su mayoría no son materiales y que me han llenado de gran alegría. Encuentros no esperados con seres que me han contagiado de su amor. Abrazos, miradas, historias que me han tocado profundamente. La escucha atenta de quienes han acompañado mis pasos. Estos y otros han sido parte de esos regalos recibidos.

Deseo una Feliz Navidad a nuestro valeroso pueblo, a todos los que han servido incansablemente en ésta gran prueba que atravesamos, a aquellos que van descubriendo su manantial para superar las dificultades.

Vamos renaciendo a un Puerto Rico más humano, más generosos y solidario. Tenemos muchas razones para celebrar la Navidad y seguir los pasos del niño que nos sigue invitando a vivir el misterio del amor.

 

La autora es Trabajadora Social y dirige el Instituto para el Desarrollo Humano a Plenitud, empresa social de los Centros Sor Isolina Ferré,  donde se ofrecen talleres y acompañamiento dirigidos al crecimiento personal.

lortiz@csifpr.org

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