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Ante todo Solidaridad

Las calles se empiezan a llenar de desespero. Las filas comienzan a aumentar en tamaño. Se acaba el agua, en algunos lugares ya no hay luz  y aún Irma no llega. Los memes en las redes sociales nos animan a  tomar con humor lo que las cientos de noticias saturadamente  nos anuncian será una catástrofe nunca vista en Puerto Rico.

En medio de los preparativos, llegué a un estacionamiento de una farmacia en búsqueda de un medicamento para mi anciana madre.  Casi me arrolla un auto que pasó por mi lado a alta velocidad y se estacionó en el lugar reservado para personas con impedimentos. El conductor se bajó aceleradamente, dejando a una mujer y un niño en el vehículo encendido. Cuando caminé frente al vehículo me percaté de que no tenía el sello para ese tipo de estacionamiento.  Entré a la farmacia en búsqueda del individuo y por allí estaba como un zoombie agarrando cosas aceleradamente, preguntando por el agua que ya es cosa inexistente.

Me enfoqué en cumplir mi cometido en la farmacia  y cuando fui a pagar la fila casi salía hacia afuera del establecimiento. Perdí de vista al amigo infractor pero mientras hacia la fila -en la cual no lo vi- pensé en muchas cosas, entre ellas si el joven habría salido corriendo de allí al ver lo que le esperaba para poder pagar su mercancía.

Desespero, ansiedad, angustia,  emociones que nos ensombrecen el espíritu y que se avivan a medida que se acerca la fecha de un evento que nos vienen anunciando hace casi una semana.  Todo parece indicar que no nos libraremos de esta y es de esperarse, cuando la especie humana ha sido depredadora de la naturaleza con las consecuencias que todos conocemos.

En medio de aquella fila y dos cajeras que “despasito” iban cobrando, reflexioné en la importancia de pausar en medio de lo que se acerca. Pausar para pensar y actuar desde lo que verdaderamente necesitamos hacer para prepararnos. Pausar para poner las prioridades pensando en los enfermos, envejecientes y niños.   Listas de lo que es necesario tener y hacer nos sobran por todos lados, pero creo que ya los boricuas sabemos lo que se necesita en caso de tormenta.  Recomiendo cotejar lo que de verdad  hace falta y pausar a la hora de comprar sin frenos como ya muchos lo están haciendo desde ayer.

Toca  pausar para conectar con las propias emociones. Detenerse, respirar e identificar los temores y ansiedades propias del evento. Atender el interior serenando el espíritu con respiraciones profundas. Conviene dejar de escuchar tanta noticia e información y si se es creyente orar para que Dios nos llene de paz y sabiduría, pero sabiendo que mucho de lo que crea estos eventos atmosféricos  cada vez tiene menos que ver con Dios y más con nuestros propios actos.

Sobretodo vino a mi mente la palabra tolerancia, cuando al salir de la farmacia me encontré con un jeep 4×4 en medio de la calle impidiendo el paso  mientras la persona se bajaba en un lugar de venta de agua.  Tolerancia -me dije- con todos aquellos que poseen poca inteligencia emocional o viven sumidos en sus propios esquemas individualistas. Tolerancia con los que nos activan los corajes, comprensión para evitar confrontaciones que aumenten las catástrofes en estos días.

Los puertorriqueños somos solidarios, muy solidarios lo hemos demostrado en medio de los muchos golpes que hemos recibido en los últimos años. Nuestro espíritu es valeroso y sabremos superar lo que nos pueda dejar Irma en su paso. Pero PAUSEMOS, vayamos al interior y revistámonos de tolerancia, prudencia y de paz.  Creemos un aura que nos cubra con los propios atributos que nos caracterizan como pueblo.  Ante todo la fe y la solidaridad  que nos hace uno con los que más necesitan.

lortiz@csifpr.org

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