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Somos Invictos

Fue en un restaurant  de la Florida, comiendo pizza junto a un grupo de amigos de la diáspora  -algunos con el pelo pintado de rubio-  que se me acabaron de pintar hasta los huesos de amarillo por el triunfo de los nuestros. Por allí también había gente con el pelo de color verde, collares y  camisas, pues  ese día se celebraba en E.U. el día de San Patricio.

Mientras las pantallas de la televisión del lugar  invitaban a la acción deportiva,  nosotros con la pizza en mano iniciamos un dialogo apasionado sobre ese sentimiento patrio que ha llevado a los boricuas a pintarse el pelo y pasar largas horas de euforia siguiendo las incidencias de la final Clásico Mundial de Baseball.  Sobre esa emoción tan profunda que llena el ambiente de energía positiva ante el triunfo.  Que nos lleva a sentir que saldremos invictos, no solo en el torneo sino en los retos que atravesamos como país.

Yo soy fan de todo lo de aquí, y apuesto a los nuestros hasta  la luna, pero en esta ocasión me ha costado entender toda esta algarabía en tiempos en que el país toca fondo en muchos aspectos de la sociedad y la economía.  Sin embargo en aquel lugar de Orlando -en la patria extendida- lleno de ruido y jolgorio pude comprender algunas verdades sobre el significado que tiene este torneo justo en tiempos de crisis.

“Los boricuas saben, y muy bien, lo que está pasando en la Isla” me decía Cheo un boricua fanático del baloncesto y baseball, que en Georgia capitanea un equipo con jóvenes que han pasado situaciones difíciles en la vida. “No importa donde estemos, acá o allá,  tenemos conciencia de  la realidad de la Isla y nos duele”. “Pintarse el pelo, gritar ganó Puerto Rico puñ…, es una forma de expresar nuestro grito de indignación ante lo que pasa en el país y destacar lo bueno que nos distingue”. Lo bueno que nos distingue, de eso se trata toda esta expresión de la cultura de nuestro pueblo.

En estos días me he preguntado por qué no salimos a la calle con los pelos pintados a denunciar el atropello al que nos están sometiendo como país.  Allí me di cuenta de que precisamente  ya estamos en la calle y más allá de Puerto Rico pintados de amarillo.  El pueblo está haciendo su expresión, su denuncia, pero con rostro de esperanza y de triunfo.  Una forma sublime de dar sentido a la impotencia y gritar hasta el cansancio que los boricuas vamos pa’ lante.

No alcanzan las palabras para describir toda esta expresión del pueblo;  jóvenes, adultos, curas, policías, maestros, empresarios con el pelo amarillo, hasta ha comenzado a escasear el tinte color rubio en la isla. Son días en que  anda liberado lo mejor del corazón patriótico de los boricuas, fuerza que nos impulsará a seguir superando los retos del presente. Nuestro equipo es ganador,  somos y seremos campeones.  Sigamos llevando el mensaje a través de la nueva ciudadanía digital hasta los confines de la tierra de que Puerto Rico es invicto y seguiremos escribiendo la nueva historia.

Terminamos el encuentro los boricuas junto a nuestros amigos de Argentina, Colombia y Guatemala con un brindis por la patria, por nuestros atletas y por todos los que tenemos rubio el corazón ante esta renovación de la esperanza que nos ha regalado el invicto de nuestro equipo.

lortiz@csifpr.org

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