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La metáfora de Acevedo Vilá

Aníbal Acevedo Vilá se postuló hoy. Aunque negó que su llamado a “limpiar” de indeseables a su Partido Popular Democrático fuera un asunto de candidaturas, resulta obvio que la limpieza de la que habla plantea cuando menos un reto a la presidencia de Héctor Ferrer.

Acevedo Vilá ya fue presidente del PPD. Además, fue representante a la Cámara y portavoz de su partido en ese cuerpo legislativo, comisionado residente en Washington y, finalmente, gobernador en un cuatrienio histórico en el que hubo lo que se denominó como un “gobierno compartido”.

En ese cuatrienio de 2005-2008, el Partido Nuevo Progresista obtuvo el control de la Legislatura, pero enfrentó la oposición interna del presidente del Senado, Kenneth McClintock y sus “auténticos”, en el que destacaba como portavoz senatorial el convicto por corrupción Jorge de Castro Font, convertido en tiempos recientes en comentarista político.

El “gobierno compartido” marcó el comienzo oficial de una recesión económica que eventualmente condujo las finanzas públicas a la quiebra y a la imposición congresional de una Junta de Supervisión Fiscal.

No pretende este recuento histórico culpar a Acevedo Vilá o a aquella Legislatura de la crisis fiscal, que es responsabilidad compartida de todos los gobernantes de las últimas décadas, sin exceptuar a ninguno. Solo pone su figura en contexto.

Pero, volviendo a lo que nos trajo hoy aquí, que es la crisis del PPD, hay que insistir en que la “manguera a presión” con la que Acevedo Vilá le propuso hoy a populares y no-populares limpiar a fondo a su partido, será insuficiente si no se habla claro. Las metáforas que suelen utilizar los políticos son como las promesas de campaña, vacías, huecas.

Si el exgobernador convertido en comentarista político quiere limpiar al PPD, que diga que Ferrer debe renunciar o ser destituido. Que afirme que es incompatible para un dirigente popular asesorar a individuos o empresas que a su vez sirven a enemigos de los intereses del País. Como DCI Group, que representa a bonistas y que protagonizó en 2015-16 una dura campaña contra el reclamo del entonces gobernador Alejandro García Padilla de que la deuda era impagable. Fue en esa época en la que Ferrer dio consejo legal a DCI.

El sayo le cae también a Roberto Prats, expresidente del Partido Demócrata de Estados Unidos en Puerto Rico y posible aspirante, junto con Ferrer, a la candidatura popular a la gobernación. Igual que Ferrer, aunque no durante la gobernación de García Padilla, Prats realizó trabajo legal para DCI.

Y como ellos hay otros. Acevedo Vilá conoce sus nombres. Que los diga públicamente. Que emplace a esos otros populares. Que se los tire también a los leones.

Pero, ojo, que esos populares forman una guardia pretoriana que, igual que aquella de la antigua Roma que protegía a Nerón, interesa mantener a Ferrer tocando la lira mientras el PPD arde. Y ese fuego no se apaga con agua.

A lo que se ha llamado hoy es a la guerra por el poder partidista. Sepan ambos bandos que a la batalla hay que llevar algo más que una manguera de presión.

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