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El novelón sin fin del “chat”

Le llamaban “honorable”, pero no sabían que era juez. Más o menos así puede resumirse la comedia de errores del “chat” de miembros de la campaña de Ricardo Rosselló en 2016.

Son varios los detalles que llaman la atención en torno a la discusión del “chat” que le costó la fugaz presidencia de la Comisión Estatal de Elecciones y la suspensión, y posible destitución, al juez Rafael Ramos Sáenz, miembro destacado del grupo.

Ramos Sáenz era juez municipal para los tiempos de la campaña electoral de 2016, cuando Rosselló era candidato a gobernador, y a la vez se desempeñaba como presidente de la Junta Local de Moca de la CEE y realizaba labores de asesoría para el equipo del aspirante novoprogresista.

Fue la revelación de sus “consultas” vía el mismo “chat” a la hoy subsecretaria de la Gobernación, Itza García, sobre decisiones que le tocaba tomar a él como titular de la Junta Local de Moca lo que hizo saltar las alarmas apenas dos semanas después de que Ramos Sáenz asumiera la presidencia de la CEE, un nombramiento anunciado por Rosselló a pesar de que la selección correspondía a los comisionados electorales y, en caso de que no hubiera consenso, al gobernador.

Separado rápidamente de su cargo en la CEE y suspendido de sus atribuciones como juez, Ramos Sáenz comenzó a ser investigado en varios frentes: por la Oficina de Administración de los Tribunales (OAT), por el Departamento de Justicia y por el Senado.

Curiosamente, ahora que se le investiga, resulta que aquel al que se llegó a describir como destacado miembro del “chat”, distinguido juez y excelente candidato a presidir la CEE, es un apestado.

Algunos de sus colegas en el “chat” dicen que no sabían que “Rafael” era juez. Eso sí, en más de una ocasión se refirieron a él como “honorable”, un término que se le suele aplicar a los jueces.

El gobernador no se queda atrás. Ramos Sáenz colaboró en la preparación de documentos de campaña para Rosselló, e incluso fue autor de la resolución sobre el llamado presupuesto cero que el político firmó como parte de sus primeras acciones en la Fortaleza.

Rosselló dice ahora que no lo conocía y, más aún, que cuando se lo recomendaron favorablemente para juez superior y luego para presidir la CEE, nadie le habló de su estrecha colaboración durante la campaña.

A Rosselló se le menciona en el “chat” como “RR”, pero él niega cualquier conocimiento del grupo y dice que ni siquiera tiene cuenta de WhatsApp, la red social utilizada para el encuentro digital en el que participaron numerosos colaboradores de campaña que eventualmente fueron nombrados a cargos en la administración de gobierno.

La pesquisa que realizó la OAT es la única terminada y, a juzgar por sus hallazgos, probablemente resultará en la expulsión de Ramos Sáenz de la judicatura.

El Senado, que inició prontamente su propia investigación a raiz de la revelación del “chat” por el senador popular Aníbal José Torres, marcó un détente hace más de un mes a pedido de la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, que quería espacio para realizar la suya.

El gobernador no ha tomado acción contra ninguno de sus colaboradores cercanos. Ha dicho que esperará por la pesquisa de Justicia.

Ahora, el senador Torres dice que el FBI ha comenzado a indagar sobre el caso, seguramente debido al uso del internet para el “chat”.

Falta mucho por verse antes de que concluya el novelón del “chat”. Lo que sí parece haber concluido, sin remedio, es la vertiginosa carrera del juez de Moca.

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