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4 maneras de cambiar tus malos hábitos

Hace exactamente un año me sentía completamente frustrado. Tenía una pereza de la cual no veía cómo desligarme de ella. Llevaba casi tres años sin cuidar mi salud ya que no había podido encontrar una rutina de ejercicios que siguiera consistentemente y mucho menos me preocupaba por lo que comía. No encontraba cómo levantarme antes de las 8:00 de la mañana, salía en exceso hasta las tantas de la noche y en general no estaba claro en la dirección en que quería encaminar mi vida.

Cuando estos elementos se juntan suelen tener un efecto multiplicador, en donde puedes sentirte incapaz de organizarte a nivel personal, financiero, ni mantener a flote tus relaciones importantes. Te acostumbras tanto a la inacción que, a pesar de tu mismo saber que te estas convirtiendo en una persona que no admiras y que sientes que no te representa, no tienes la fuerza, o ni sabes, cómo dar ese primer paso para cambiar.

Si esto te ha ocurrido sabes quiero confirmarte que has caído en una rutina de malos hábitos. Pero antes de querer cambiarlos, debemos primero entender cómo funcionan:

¿Qué son hábitos?

Los hábitos son sencillamente las decisiones diarias que tomamos deliberadamente, hasta que, con el tiempo, las ejecutamos inconscientemente. Piénsalo. La hora en que te levantas, la hora a la que te acuestas, si te ejercitas o prefieres ver televisión, si almuerzas una ensalada o una hamburguesa, cuánto gastas, cuánto ahorras, el número de veces que verificas tu teléfono y cómo lidias con tu pareja. Todas son acciones que tomamos todos los días que, a pesar de que creemos que son decisiones conscientes, suelen correr casi automáticas.

Pero, ¿y por qué ocurre esto?

Estudios indican que aproximadamente el 45% de las acciones que tomas cada día no son decisiones consientes, sino hábitos. Lo interesante es que esto ocurre por necesidad. Nuestro cerebro está programado a sobrevivir, por lo que necesita liberar espacio para poder tener tiempo suficiente para examinar, analizar y enfrentar los problemas que pueden atentar contra nuestro bienestar.

Cuando tenemos que tomar una decisión importante, aprender alguna tarea nueva o innovar en el trabajo, nuestro cerebro usa el córtex prefrontal, el cual requiere más esfuerzo al tener que asimilar información nueva. Ahora, cuando una tarea ya es aprendida y asimilada, usamos el ganglio basal, el cual viene siendo una especie de disco duro que almacena nuestros hábitos, los cuales, al ser ejecutados, le permiten a nuestro cerebro enfocarse en las situaciones más complejas.

Ahora, ¿cómo funcionan o qué provocan nuestros hábitos?

En su libro “The Power of Habit”, el cual alcanzó la primera posición en la lista de mejores vendidos del New York Times, el autor Charles Duhigg relata que nuestros hábitos son ejecutados a base de un ciclo conocido como la rueda hábito. Esto consiste en tres puntos:

  1. Un recordatorio -acto que da entrada al antojo o deseo de placer y recompensa.
  2. La rutina – el acto, habito o acción
  3. La recompensa.-Placer o beneficio que sientes luego de ejecutar del hábito

El problema con esto es que nuestros cerebros no están programados para identificar cuales hábitos son positivos o negativos. Pero una vez entendemos este concepto, podemos hacer una introspección objetiva de cuales son los hábitos positivos y cuáles son los negativos para así intentar de cambiarlos.

Cada acción que tomamos diariamente es guiada por la búsqueda de algún placer o satisfacción. El detalle es que cuando una rutina es asimilada como hábito, su ejecución pasa a ser casi automática a pesar de ser dañinos para nuestra salud o bien-estar.

Nos cepillamos los dientes para sentirnos que tenemos la boca limpia y fresca, trabajamos diligentemente para buscar aprobación de nuestros jefes y para lograr un aumento. Hacemos ejercicios para sentirnos bien y lucir mejor.

Pero de igual forma, cuando fumamos es para calmarnos. Cuando bebemos es para ser más sociales y cuando procrastinamos es porque estamos aburridos y escogemos realizar algo más entretenido a pesar que hay fechas límites por cumplir.

No importa la acción que tomemos, estamos buscando ese placer (“high”) o satisfacción.

Sabiendo esto, puedes realizar una introspección objetiva para identificar cuáles son tus hábitos positivos y negativos para así escoger cuáles debes modificar.

¿Por qué modificar y no erradicarlos?

Porque nuestros hábitos, buenos o malos, nunca desaparecen por completo. Pero, lo que el autor plantea es que sí podemos alterarlos cambiando nuestras rutinas.

Para lograr esto encontré que debes tomar estos 4 pasos :

  1. Definir cuál o cuáles son los hábito que deseas cambiar– Esta es fácil pues solemos a crear esta famosa lista a principio de año.
  1. Auto-evaluarte para encontrar cuales son los tus recordatorios o (“triggers”)- En mi caso, quería ejercitarme pero no me podía levantar temprano porque siempre estaba cansado y por las tardes no podía porque tenía que dedicarle tiempo a mi hijo.  Pero la verdadera razón de porque no podía levantarme temprano era porque veía series de Netflix hasta la medianoche o más tarde en la madrugada. Tan pronto cenaba o lograba acostar el chico, encendía el televisor hasta que fuera tarde suficiente para irme a dormir.
  1. Encontrar la raíz de la recompensa– ¿Qué exactamente está llevándote a cometer esas acciones que deseas modificar? Encontré que como muchos, veía televisión para entretenimiento y para distraerme del día. Otro ejemplo es que en su libro, Mr. Duhigg, cita que el programa exitoso de AA (Alcohólicos Anónimos) ha encontrado que sus pacientes no bebían meramente para emborracharse. De hecho, a casi nadie le gusta el sentimiento de estar borracho, perder el control, y tener un dolor de cabeza o estomago al día siguiente. Las personas alcohólicas beben más por el aspecto social, para ser parte de una comunidad.
  1. Encontrar una rutina que te traiga una satisfacción similar- Para alterar mi hábito de acostarme tarde, comencé a leer como método de entrenamiento antes de dormir. Esto tuvo un efecto ultra positivo, ya que no solo me alejaba de la luz azul que emiten los electrónicos, el cual te impacta negativamente el sueño, y así logré comenzar a levantarme a tiempo para ejercitarme. De igual forma, los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos han sido sumamente exitosos porque funcionan a base de enseñarle a los pacientes que al momento de sentir esos deseos de beber pueden buscar actividades comunales que traigan beneficios similares. Por esto, muchas personas reemplazan el beber con correr largas distancias  ya que tiene un sentido de comunidad.

Debes experimentar

Todos tenemos rutinas, pero ya que no todos somos iguales, ni tampoco somos robots, recomiendo experimentar con la misma. Toma cada día como una oportunidad para encontrar la mejor forma de maximizar tu productividad para así encontrar la rutina las que te de mejores resultados.

No existe un número exacto de intentos para crear o modificar hábitos. Ni un solo método le va a funcionar a todos. Cada uno de nosotros es un mundo distinto, por lo que no te sientas frustrado si no eres igual de productivo, saludable o sociable que tus pares. Lo que sí es importante es que puedas analizar la raíz de lo que está atribuyendo a tus frustraciones y que tomes pasos conscientes para mejorarlos.

Lo peor que puedes hacer es continuar en piloto automático sin pensar ni actuar. No fue hasta que comencé a leer para buscar estrategias de mejoría que pude comenzar a comprender qué exactamente estaba causando mis fracasos para así corregirlos.  No podía cambiar sin antes entender e identificar claramente cuál era la visión de la persona que aspiro a ser.

Es una tarea difícil y encontrarás deslices en el camino, pero sé que tienes la capacidad de hacerlo. Por lo tanto, te exhorto a que estudies tus patrones, definas rutinas alternas que se acercarían a tu  mejor versión y te comprometas deliberadamente a actuar con consistencia.

Sobre el autor:

Soy CPA, Escritor, Conferenciante y Pasado Presidente del Capítulo Profesional de ALPFA Puerto Rico. Como eterno optimista, mi meta es compartir historias, que logren inspirar, motivar y ayudar a mi generación puertorriqueña para que juntos podamos contribuir activamente al renacimiento de nuestra Isla.

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