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De moda las peleas unificatorias

 

Una de las grandes rarezas del boxeo moderno es el de la defensa obligatoria de los campeones mundiales.
A menudo se anuncian, se ordenan, pero casi nunca se dan: hay demasiados organismos, demasiados campeones, y un peleador de renombre -respaldado por un buen promotor y por la televisión- en realidad puede pasárselas saltando de organismo en organismo, o incluso haciendo peleas fuera del título, en vez de tener que enfrentarse a un retador que muchas veces nadie conoce sencillamente por estar primero en su ‘ranking’.
Por eso, de cierta manera resultó refrescante el que la Federación Internacional de Boxeo (FIB) despojara de su cetro mediano a Gennady Golovkin cuando a este se le acabaron las excusas para no enfrentar al ucraniano Sergiy Derevyanchenko.

Claro, a Golovkin no le doliֶó mucho ya que posee también los campeonatos de la AMB y el CMB y, si finalmente se resuelve la tragicomedia de las negociaciones para volver a pelear con Canelo, tiene ante sí la perspectiva de ganarse tal vez una bolsa 10 veces mayor (o más) que la que hubiera recibido por enfrentar a un total desconocido.
Pero la moda más reciente para evitar las obligatorias son las peleas unificatorias. Por lo regular, aunque a un campeón se le haya agotado el plazo de seis, nueve o hasta 12 meses (en caso de los pesos completos) para enfrentar al máximo clasificado disponible en el ‘ranking’, los organismos suelen concederles una dispensa para ‘unificar’ con el campeón de otra organización.

 

Hasta tiene una buen a explicación: aunque a los organismos en cierto modo les conviene tener sus propios campeones, siempre dicen que en teoría favorecen que haya un solo monarca por división, por el bien del boxeo
La unificación fue, por ejemplo, la táctica usada por el irlandés Ryan Burnett cuando era el monarca gallo de la FIB y hacía tiempo que, como una pesadilla que no lo dejaba dormir, tenía tras de sí como retador obligatorio al boricua Manny Rodríguez.
Primero Burnett pidió permiso -y se o concedieron- para unificar con Zhanat Zhakiyanov, el campeón de la AMB, claro que con el compromiso de enfrentar a Rodríguez en su siguiente presentación.
Lo cual nunca ocurrió: cuando llegó el momento de la verdad, a pocos días de que se llevara a cabo la subasta, Burnett dejó el cetro de la FIB y siguió٠ de lo más campante con su campeonato de la AMB, mientras el boricua luego se apoderaba de la corona vacante.
Ahora está ocurriendo algo parecido con el cetro pluma de la AMB.
En la pelea de este sábado, el mexicano Leo Santa Cruz, reconocido como súper campeón -una categoría algo difusa que se le otorga por lo regular a peleadores que también son campeones de otros organismos-, retuvo su cetro al vencer nuevamente por decisión a su coterráneo, Abner Mares, quien era reconocido como campeón ‘regular’, o a secas.

En teoría, esto debía implicar que el boricua Jesús Rojas, subiera un peldaño para convertirse en campeón ‘regular’, perdiendo su interinato. Y que en algún momento no muy lejano, terminara enfrentándose al supercampeón Santa Cruz para lograrse entonces el objetivo -tan reiterado por la AMB- de tener un campeón único en cada división.
Pero incluso antes de la pelea con Mares ya Santa Cruz estaba dando indicios de sus zapatillas podrían conducirlo después en cualquier dirección, pero no a la que llevaba hacia compartir un mismo ring con el boricua.
Primero habló, por ejemplo, de subir de peso para aspirar al cetro de las 130 libras. Pero, a lo último, claro está, empezó a hablar de unificar, y mencionó a Gary Russell, Jr., quien es ahora el campeón peso pluma del CMB.
Al parecer, Russell venció a Santa Cruz en el aficionismo y el mexicano aduce ahora que quiere la revancha.

 

Por último, algo parecido pudiera estar ocurriendo también con otro campeonato que pudiera interesar a un peleador boricua.
El mexicano Rey Beltrán, el nuevo campeón peso ligero de la OMB, se encaminaba a hacer una pelea unificatoria con Vasyl Lomachenko, quien también acababa de ganar el cetro de las 135 libras, pero de la AMB, al vencer a Jorge Linares.
Facilitada por el hecho de que ambos son peleadores de la Top Rank de Bob Arum, la pelea se cuadró rápidamente para el 25 de agosto en Los Angeles.
No obstante todo se vino al suelo cuando Lomachenko tuvo que ser operado de un hombro y se anunció que si acaso estaría disponible para regresar a fines de año.
La alternativa que salió a flote de inmediato era que el peso ligero boricua José ‘Sniper’ Pedraza, quien acaba de unirse a la Top Rank y que este sábado consiguió un triunfo importante sobre el mexicano Antonio Morán, pudiera ser entonces el retador de Beltrán.
Eso parecería incluso perfecto para Arum, quien, naturalmente, prefiere que sus campeones defiendan la corona ante retadores que él también controla, por razones obvias.
Pero hasta aquí llegó también el virus de las unificatorias: Beltrán dijo recientemente que, al no estar disponible Lomachenko, entonces le interesaría unificar con Mikey García, el monarca del CMB.
¿Y los retadores de ambos? ¿Qué?
Bueno, pues a seguir esperando que aparezca por ahí un súper campeón, un campeón o incluso un interino que finalmente les dé la oportunidad.

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

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