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Puerto Rico vs Nicaragua

 

Cuando el nicaragüense Carlos Buitrago rete a Angel ‘Tito’ Acosta por el cetro minimosca de la OMB el 16 de junio en el Coliseo José Miguel Agrelot, estará reviviendo una vieja riña boxística entre Nicaragua y Puerto Rico que, aunque dista mucho de parecerse a la célebre riña generacional entre México y Puerto Rico, sí ha brindado algunos combates notables y uno considerado entre los mejores de todas las épocas.

Por ejemplo, vale la pena recordar que Iván Calderón ganó su primer cetro mundial -en el peso mínimo de la OMB- cuando destronó por nocaut en el noveno asalto al nicaragüense Eduardo Rey Márquez en Las Vegas en mayo de 2004, y también que una de las peleas más emocionantes de Félix ‘Tito’  Trinidad fue ante el pintoresco Ricardo Mayorga, a quien noqueó en ocho asaltos en octubre de ese mismo año en el Madison Square Garden en la que sería la última victoria del gran campeón boricua en su carrera.

Mayorga, de paso, retó por el título junior mediano de la AMB a Miguel Cotto en 2011, cayendo por nocaut en el duodécimo episodio.

Más recientemente, McWilliams Arroyo perdió por decisión unánime -aunque brindando un gran combate- ante Román Chocolatito’ González cuando lo retó por el cetro mosca del CMB en el Forum de Inglewood en abril de 2016, en unos momentos en que muchos pensaban que Chocolatito debía ser considerado el mejor ‘libra por libra’ del mundo.

Pero ninguna de esas peleas compara con la que protagonizaron el 28 de enero de 1978 en el Juan Ramón Loubriel de Bayamón el carismático Alfredo ‘El Salsero’ Escalera y el no menos carismático Alexis Argüello.

Esta es justamente recordada como una de las peleas más dramáticas de todos los tiempos, en especial por la valentía demostrada por el boricua en un esfuerzo supremo por retener su cetro superpluma del CMB ante un Argüello que buscaba su segunda corona mundial en categorías diferentes y ya estaba bien encaminado hacia un reconocimiento general como uno de los mejores gladiadores de la historia.

Aunque Alexis fue la figura dominante -y ganaba por tarjetas de 116-112, 117-110 y 117-110 después de 12 asaltos-, se recuerda que Escalera, pese a heridas en un ojo y la nariz rota, era quien parecía llevar la mejor parte al final, cuando por recomendación médica el combate fue detenido en el decimotercer asalto por el legendario referí Arthur Mercante, pese a las protestas de un Salsero sangrante y con parte del labio desprendido que simplemente se había negado a perder.

Escalera sencillamente se había sentido ofendido cuando, antes de la pelea, mucha gente -incluyendo sus compatriotas- afirmaban que Argüello sería demasiado para él, y él había visto la pelea como un asunto de honor y de dignidad personal.

Los elogios no se hicieron esperar: la revista The Ring la consideró٠ “la pelea de la década” y, luego, la incluyó entre las ocho mejores peleas de todos los tiempos.

 

 

Lo que algunos olvidan es que Argüello le dio la revancha a Escalera el 4 de febrero de 1979 en Riminí, Italia, y que fue un combate tan dramático y emocionante como el primero, concluyendo también en el decimotercer asalto, aunque esta vez el boricua perdió por nocaut cuando el llamado ‘Flaco Explosivo’ lo derribó con un  devastador gancho de izquierda a la mandíbula.

En un artículo escrito hace unos años para The Ring, el reconocido periodista Doug Fisher sostuvo que incluso la segunda pelea fue mejor que la primera.

En fin, la rivalidad sobre el ring terminó uniendo a los dos peleadores en un estrecho nudo de respeto mutuo, hasta el punto de que se hicieron grandes amigos.

En 2009, Argüello, quien para entones el alcalde de Managua después de una vida atormentada por el alcohol y las drogas, visitó la Isla en junio para participar en un acto de reconocimiento a Escalera en Carolina.

Pocos días después se quitó la vida de un  balazo en  el pecho en  la capital nicaragüense. O por lo menos esa fue la versión oficial.

La reacción de Escalera fue, también, devastadora.

“Se murió mi hermano”, dijo. “Era el único hermano que tenía en el boxeo”.

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad y de la novela El último kamikaze, ganadora del certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2016.

(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge L. Prez

 

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