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Gran exhibición de Cotto

 

Mientras avanzaba la pelea del sábado de Miguel Cotto frente a Yoshihiro Kamegai, me imagino que muchos de los seguidores más veteranos del boxeo habrían ido recordando otras peleas de ese tipo.
Una de ellas fue mencionada en la propia transmisión por HBO, creo que por Max Kellerman: la del 26 de noviembre de 1982 en el Astrodome de Houston en la que Larry Holmes se la pasó zarandeando durante 15 asaltos al tosco Randall ‘Tex Cobb, combate aquel en el cual Holmes prácticamente conectó todas las rectas de derecha que se le antojo tirar, muchas de ellas perforando el mentón de su oponente, mientras Cobb, un peleador grande, fuerte, torpe y sin defensa, seguía sonriendo y avanzando hacia él como una nueva versión del monstruo de Frankenstein.
A la larga, Cobb quedó tan afectado por los golpes que terminaría convirtiéndose en actor y labrándose una carrera bastante exitosa como hombre malo en Hollywood.
En fin, fue una pelea tan desigual, y tan abusadora, que luego de narrar la misma, el famoso narrador Howard Cosell decidiՒ colgar su tupé y anunció que jamás volvería a trabajar en una pelea de boxeo.
Y cumplió su palabra.

En esta ocasión, de paso, tanto los narradores y comentaristas de HBO –Kellerman, Lampkin, Roy Jones– como el juez extraoficial Harold Lederman, se pusieron a abogar en los últimos asaltos porque el propio arbitro Lou Moret, o tal vez la esquina de Kamegai, detuvieran el desigual combate.
Pero no fue así.
Y Kamegai, cuyo record cayóֶ a 27-4-2 y 24 nocauts, confirmó con creces su reputación de buen asimilador -nunca ha sido noqueado ni derribado en su carrera-, frente al mejor pegador que ha encarado en su vida, y estuvo presionando la acción hasta el final.
El resultado, hartamente previsible por las estadísticas de ‘punchstat’ que revelaban que Cotto habia conectado 339 golpes (251 de poder), frente a los 156 y 145 de su rival, fue una amplia victoria por decisión unánime con tarjetas de 120-108, 118-110, 119-109 de parte de los tres jueces.
“Fue una pelea dura, pero hicimos lo que vinimos a hacer aquí”, dijo Cotto luego del encuentro. “Tenemos otro campeón para Puerto Rico”.
Y su entrenador, Freddie Roach, quedó maravillado por el esfuerzo y la resistencia de Kamegai.

 

“Nunca he visto a un tipo así”, dijo. “Creo que él mismo no sabe lo que le conviene, porque les aseguro que Cotto es un buen pegador”.
La otra pelea que muchos probablemente recordarían sería la primera de Cotto ante Antonio Margarito.
En aquel combate celebrado el 26 de julio de 2008, Cotto perdió su invicto y su cetro welter de la AMB al caer noqueado en el undécimo asalto frente a un Margarito al que también estuvo dominando durante buena parte del encuentro con su mejor técnica y boxeo, pero que a la larga logró imponer su fortaleza para detener al boricua… muy probablemente ayudado por las lascas de yeso que le encontrarían -y desprestigiarían por completo- antes de su siguiente combate con Shane Mosley.
Kamegai, en efecto, utilizó la misma táctica que Margarito: avanzó como un piloto kamikaze empeñado en estrellarse contra un portaviones enemigo, recibiendo dos y tres golpes en combinaciones de parte del boricua, que retrocedía en todo momento y no dejaba de desplazarse por el ring.

 

La apuesta del japonés era clara, tal como opinó certeramente uno de los comentaristas de HBO, no recuerdo cuál: sabía que no era mejor boxeador que Cotto, ni pegaba más, así que su única opción era presionarlo y hacerlo trabajar en todo momento, esperanzado en que su inactividad de casi dos años, y su edad de 36 años -próximo a cumplir los 37 en dos meses- terminaran de desgastar al cagüeño y le dieran la victoria.
O tal vez tuviera la esperanza de que Cotto se fracturara una o las dos manos de tanto pegarle con ellas.
Pero Cotto, quien en una etapa anterior de su carrera a veces daba muestras significativas de cansancio en los asaltos finales de sus peleas, demostró que estaba en unas condiciones insuperables: a pesar de estar el 99% del tiempo retrocediendo y otro 99% moviéndose circularmente alrededor del ring, esquivando y contragolpeando a su rival, no dio serias muestras de agotamiento en ningún momento al ganar el cetro junior mediano de la OMB, su sexto título mundial en cuatro divisiones distintas.

 

Y, según se ha dicho, ahora se encamina, con su marca de 41-5 y 33 nocauts a hacer la última pelea de su ilustre carrera, posiblemente el 2 de diciembre, posiblemente en el Madison Square Garden, y posiblemente ante el canadiense David Lemieux -el excampeón mediano de la FIB.

 

 

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad. Acaba de publicar su primera novela publicada, El último kamikaze, ganadora del Premio Nacional de Novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge Prez

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