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Amanda y el boxeo femenino

 

La boricua radicada en Nueva York, Amanda Serrano, conquistó el sábado el vacante título gallo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) al noquear en el octavo asalto a la dominicana Dahinana Santana, como parte de la cartelera de ‘pay-per-view’ en el Barclays Center de Brooklyn que fue estelarizada por la victoria de Shawn Porter sobre Andre Berto en nueve asaltos.
Como de costumbre, la zurda Serrano, de 28 años de edad, ofreció una excelente demostración de agresividad y voluntad de intercambiar golpes con su rival, y mejoró su marca a 32-1-1 con 24 nocauts al ganar, en cierto modo, su quinto título mundial… y en divisiones distintas.
En efecto, Amanda conquistó en septiembre de 2011 el vacante cetro junior ligero de la FIB al noquear en el segundo asalto a Kimberly Connor en Brooklyn. Luego de sufrir la única derrota de su carrera cuando cayó en Suecia ante la sueca Frida Wallberg en abril de 2012 al disputar el cetro de las 130 libras del CMB, bajó al peso pluma, donde, en febrero de 2013, despachó en el primer episodio a la dominicana Wanda Peña en Santiago de los Caballeros, para de un golo golpe apoderarse del cetro vacante tanto de la Women’s International Boxing Association y de la Universal Boxing Federation.

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Entonces, en agosto de 2014, viajó a Buenos Aires, donde noqueó en el sexto asalto a la argentina María Elena Maderna para conquistar el cetro ligero de la OMB.
En octubre de 2016, esta vez en el Hotel Caribe Hilton como parte de la Convención de la OMB, conquistó el título vacante supergallo al noquear en menos de un asalto a la húngara Alexandra Lazar y ahora acaba de bajar a su división más baja para apoderarse del cetro de las 118 libras, un logro prácticamente único en una época en la que los boxeadores suelen ir subiendo de peso según van conquistando nuevas coronas, y ella ha venido haciendo todo lo contrario.
Aunque, curiosamente, la pelea terminó efectuándose en las 122 libras cuando la dominicana no pudo llegar a las 118, y, aun así, fue avalada como válida por el cetro gallo, pero no entremos en tanto detalle.
Pero lo que más me impacta de todo esto es que, según varios medios se prensa, la bolsa que acaba de ganarse Amanda por conquistar el cetro mundial en su quinta división diferente fue de $12,000.
Y su pelea ni siquiera fue incluida en la transmisión regular por Showtime Extreme (por internet).
Por comparación, Andre Berto, coprotagonista de la cartelera, devengó $1.2 millones.
¿A qué puede atribuirse esta disparidad de bolsas?
Habrá quien diga que el boxeo femenino todavía va muy detrás del masculino en lo que a reconocimiento y paga se refiere. Pero no es necesariamente así.

 
A fines de los noventa, por ejemplo, ya la norteamericana Christy Martin estaba recibiendo bolsas promedio de más de $100,000 por pelea como una de las luminarias del promotor Don King, y era tan popular como muchos campeones varones.
Y en una artículo que data de 2015 publicado por la página The Celebrities Net Worth, que, entre otras cosas, calcula las fortunas de los atletas, se informó que Christy había ganado alrededor de $6 millones en su carrera.
Lo curioso, sin embargo, es que apenas aparecía en quinto lugar entre las mujeres boxeadoras mejor remuneradas de la historia, encabezando la lista la popular hija de Muhammad Ali, Laila Ali ($10 millones). Ocupaba el cuarto lugar, por encima de Christy, Mia St. John, la exmodelo de Playboy que explotó mucho más su atractivo físico que sus mediocres habilidades boxísticas para ganarse aproximadamente $6.6 millones.
Esto, de por sؙí, es un indicio de que en el boxeo femenino, a diferencia de como ocurre en el masculino, la popularidad del apellido o los atractivos físicos pueden jugar un papel decisivo en las bolsas que reciban las atletas.
Y eso parece trasladarse también al mundo de la UFC, donde Ronda Rousey, la otrora símbolo sexual que aparecía en bikini en las portadas de las revistas, recibió, según se dice, una bolsa de $3 millones por durarle 48 segundos en su último combate a Amanda Núñez en enero del año pasado.
En general, en el boxeo femenino parece haber demasiados organismos compitiendo por una cantidad limitada de buenas peleadoras, y el resultado es que muchas de esas supuestas peleas de título mundial presentan a retadoras de muy baja calidad y dudosa condición física, lo que a su vez le resta brillo a muchos de esos campeonatos.

 
Sin embargo, hay sus excepciones: la norteamericana Claressa Shields, medallista de oro como peso mediano en las Olimpiadas de 2012 y como semicompleto en las de 2016, y quien sin recibir mucha exposición peleó aquí en el reconocido torneo internacional Cheo Aponte de Caguas en 2014, recibió una bolsa de $50,000 cuando debutó como profesional en Las Vegas con un triunfo por decisión sobre Frenchon Crews. Luego, el 10 de marzo de este año estelarizó una transmisiٌón por Showtime al noquear en cuatro asaltos a la húngara Szilvia Szabados para conquistar, en apenas su segunda pelea como profesional, el titulo regional de la NABF del peso mediano, en un evidente deseo de convertirse en la Vasyl Lomachenko del boxeo femenino.
Es grato saber que, aunque no ocurre muy frecuentemente, en el boxeo femenino la calidad también puede ser suficiente y recibir su justa recompensa.

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad. Acaba de publicar su primera novela, El último kamikaze, ganadora del Premio Nacional de Novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
(ceuyoyi@hotmail.com).
En twitter, Ceuyoyi, En Facebook, Jorge Prez

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