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La Pelea del Milenio

El 2 de mayo, en el MGM Grand de Las Vegas se estará celebrando el combate entre Mayweather y Pacquiao, el cual ya muchos, con singular originalidad, están llamando ‘La Pelea del Siglo’.

Lo curioso es que, en este caso, sería difícil negar que esta la sea, al menos sobre el papel: el siglo 21 en el cual nos encontramos navegando, claro está, es apenas un bebito de 15 años de edad, y resulta claro que en esos 15 años no ha habido una pelea que compare con esta en lo que a crear un tsunami de expectativas se refiere.
De hecho, si los promotores quisieran, hasta podrían hablar con perfecta propiedad si afirmaran que esta es, en efecto, La Pelea del Milenio, puesto que con el presente milenio nos ocurre lo mismo que con el siglo: también anda por los 15 años.
En ambos casos, la pelea entre Manny y el Pretty Boy aventaja grandemente a la que fuera la última gran pelea del siglo y el milenio pasados: la del 18 de septiembre de 1999 entre Tito Trinidad y Oscar de la Hoya.
Por mucho que aquel combate resultara ultra atractivo, uno siempre tomó con pinzas la promoción que lo tildaba de Pelea del Milenio: en aquellos entonces, el milenio ya estaba a punto de cumplir sus 1,000 años reglamentarios, y son muchas las cosas que ocurren en 1,000 años.
Así, la pelea entre Tito y De la Hoya, quienes para entonces eran dos invictos monarcas del peso welter, no tan solo tenía que competir por ese sobrenombre con las peleas más golosamente anticipadas de la historia del boxeo, sino que hasta era dudoso que superara en expectativas a otro legendario combate que apenas 18 años antes había enfrentado a dos reconocidos monarcas del peso welter en plenitud de condiciones: Leonard y Hearns.
En fin, otra ventaja que tiene la esta posible Pelea del Milenio de ahora es que no cabe dudas de que se convertirá en la contienda boxística más rica de la historia: se habla de ingresos de $250 millones y de bolsas de hasta $120 millones para Mayweather y de $80 millones para el PacMan.
Se habla también de ventas de más de 3,000 millones en ‘pay per view’ a un costo aproximado de $100 por subscripción.
Cifras que en cierto modo hacen que uno sienta lástima por los meros $25 millones que devengó el Golden Boy y los cerca de $18 que recibió Tito al producir 1.4 millones de ventas de ‘pay-per-view’ para implantar entonces un récord como la pelea más gananciosa disputada fuera de los pesos completos.
Leonard y Hearns también implantaron una marca que hoy en día parece risible: Sugar Ray devengó $12 millones -la más alta lograda por un boxeador hasta entonces- y el Hit Man, $5.
El que ahora haya poco tiempo para promocionar la pelea de Mayweather y Pacquiao no significa nada: en cierto modo, la pelea lleva años promocionándose.
Y, sin embargo, a mí me parece que, de las tres grandes peleas unificatorias del peso welter celebradas de 1981 para acá, esta es la menos meritoria de todas.
Cuando el 16 de septiembre de 1981Leonard y Hearns se midieron en el Caesars Palace de Las Vegas, Leonard, reconocido por el CMB, tenía 25 años de edad y un récord de 30-1 y 21 nocauts aderezados por dos célebres combates con Mano de Piedra Durán, después de haber ingresado al profesionalismo como la próxima superestrella de su deporte luego de ganar la medalla de oro para los Estados Unidos en las Olimpiadas de 1976.
Hearns, entretanto, tenía 23 años y era reconocido como un noqueador descomunal al reinar como monarca de la AMB con marca de 32-0 y 30 por la vía acelerada.
No cabía la menor duda de que ambos estaban en el cénit de sus carreras.
Entretanto, cuando combatieron en el Mandalay Bay de las Vegas en 1999, De la Hoya, de 26 años, era indicutiblemente una de las grandes atracciones del boxeo mundial, luego de haber ganado la medalla de oro en las Olimpiadas de 1984 para los Estados Unidos y de haber amasado un récord de 31-0 con 26 nocauts que incluía siete defensas como campeón welter del CMB luego de haber reinado antes en las 130, 135 y 140 libras.
Entretanto, Trinidad, quien también contaba con 26 años, era considerado un pegador demoledor gracias a su marca de 35-0 y 20 nocauts, el cual incluía un reinado de 15 defensas y más de seis años como campeón de la FIB.
Ambos se encontraban también, indiscutiblemente, en el punto más alto de sus carreras.
Entretanto, Manny y Floyd llegarán a su cita cumbre contando con 36 y 38 años, respectivamente; Manny no ha conseguido propinar un nocaut en sus últimas nueve peleas y Floyd no lo ha hecho en las últimas cinco.
Para algunos, se trata de una pelea que debió haberse celebrado hace cinco años para en verdad haber enfrentado a dos grandes en su mejor momento.
“La única razón por la que Floyd cogió la pelea ahora es porque sabe que Pacquiao ya no es el mismo”, comentó el promotor Lou DiBella hace unos días.
Quizás.
Sin embargo, dudo mucho que hubiera sido la Pelea del Milenio en el milenio pasado.

El autor formó parte de la redacción deportiva de El Nuevo Día de 1981 a 2008 y es el autor de San-Tito, sobre la carrera de Tito Trinidad.
(ceuyoyi@hotmail.com).
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